El absurdo plan nazi para deportar a todos los judíos de Europa a la isla de Madagascar

Si algo ha trascendido de la Segunda Guerra Mundial es el ferviente odio que sentía Adolf Hitler por la raza judía, a la que consideraba culpable de organizar una gigantesca trama contra Alemania y de orquestar el tratado de Versalles (el cual dañó soberanamente a Alemania). Esta aversión provocó la creación de grandes operaciones como la «Solución Final» (el asesinato masivo de miles de personas) o la «Reubicación» (como decían los nazis) de otros tantos individuos en campos de concentración y exterminio. Sin embargo, de entre todos estos crueles planes, uno de los más descabellados fue el ideado por Franz Rademacher (jefe de la Oficina de Relaciones Exteriores de Alemania) en verano de 1940. Fue en ese año cuando, para asombro de muchos, propuso enviar a todos los judíos de Europa a la isla de Madagascar (ubicada al sur de África).

Informe alerta de adoctrinamiento antisemita a imanes en Bélgica

La Antena de Coordinación para el Análisis de la Amenaza (OCAM), un servicio oficial belga encargado de detectar amenazas terroristas, alerta en un documento publicado hoy por la prensa local sobre el adoctrinamiento antisemita de los imanes en formación en la Gran Mezquita de Bruselas. «La enseñanza de la religión musulmana de la sección árabe del Centro Islámico y Cultural de Bélgica generalmente no está adaptada en nada al marco de referencia belga y europeo. Ese contenido se basa en ideas y doctrinas salafistas que incitan al rechazo a toda idea diferente y a las libertades y derechos fundamentales», dice el documento.

Las nuevas caras del antisemitismo

Qué gran esfuerzo deben hacer los antisemitas legendarios, vigentes, alimentando su odio y avivando el fuego de tanta pasión, no sea cosa que si acontece el olvido de tanto esfuerzo malicioso éste pueda trocarse en su par contrario, o sea el amor, porque para reconocer a ese enemigo, asiduo y constante, el sujeto que se encoleriza con ese otro debe mirarse en su espejo ominoso que de alguna forma le devuelve algo propio que no quiere reconocer de sí.