Los niños de la resistencia palestina

Durante las protestas del 14 de mayo en la Franja de Gaza, donde murieron 62 palestinos, incluyendo 50 miembros de la agrupación islamista Hamás y otros 3 partidarios de la Yihad Islámica Palestina, se sumó a la lista la niña de 8 meses Leila al–Ghandour, la cual habría fallecido por inhalación de supuestos gases lacrimógenos lanzados por el Ejército de Israel contra los manifestantes. Mientras el portavoz del Ministerio de Sanidad palestino Ashraf al Qedra señalaba a la cadena internacional EFE, que por ahora, no saben si considerarla o no «mártir», porque no están seguros de que la niña hubiese muerto producto de esta circunstancia. De comprobarse, el Hamás que dirige la Franja de Gaza desde hace más de una década tendría que pagar una indemnización mensual a la familia al – Ghandour por la muerte de la pequeña: la misma se podría calcular en al menos US$3.000. La fotografía de la niña muerta en brazos de su madre, ya se ha hecho viral y ha impactado una vez más a la opinión pública.

Israel y Hamas: el tema no son los números

Por exagerado simplismo, mala intención o superficialidad, hay quienes resumen los conflictos solamente de acuerdo a los números de muertos. Claro que las cifras son un dato relevante, pero lejos están de reflejar la verdadera problemática de fondo. En la ofensiva de Hamas y Jihad Islámico esta semana, que estalló súbitamente el martes temprano a la mañana y terminó (al menos hasta el momento de escribir estas líneas), el miércoles de madrugada, no murió ningún israelí. Hubo sí varios heridos leves, algunos mientras corrían a protegerse. ¿Acaso esto significa que lo que ocurrió no fue serio? ¿O que Israel no debía reaccionar porque de todos modos no había ocurrido algo que amenazaba la vida de sus ciudadanos?

La UE pide el cese inmediato del lanzamiento de cohetes desde Gaza hacia Israel

La Unión Europea (UE) pidió hoy el «cese inmediato» del lanzamiento de proyectiles desde Gaza en dirección a Israel y condenó los ataques indiscriminados contra civiles. «El lanzamiento de cohetes y morteros por parte de militantes palestinos desde Gaza hacia Israel debe detenerse de inmediato», dijo un portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior en un comunicado.

«Los médicos nazis arrancaban la carne a los niños y se la hacían comer a otros presos»

Le llamaban el «Ángel de la muerte», pero ni ese terrorífico apodo es capaz de evocar una milésima parte de toda la maldad que atesoraba en su negro corazón Josef Mengele. Médico de carrera y matarife de vocación, el que es conocido a día de hoy como uno de los seguidores más fanáticos del nazismo no era, allá por la década de los 40, más importante que cualquier galeno destinado a un campo de concentración. Sin embargo, sus crueles experimentos humanos en Auschwitz le terminaron granjeando -a la postre- un hueco entre los asesinos más sanguinarios del Tercer Reich.