Estado judío

El parlamento israelí aprobó recientemente una ley básica referida al carácter judío del Estado. Israel carece de una Constitución escrita y por tanto se rige en base a un conjunto de leyes que tienen una jerarquía superior a las ordinarias. Esta norma define a Israel como el hogar nacional del pueblo judío donde ejerce su derecho natural, cultural, religioso e histórico a la autodeterminación, le otorga fuerza legal a los símbolos patrios como el himno, la bandera, el escudo y declara como oficial el idioma hebreo. Establece el calendario oficial, las fechas patrias y feriados; reconoce a Jerusalén como su capital y exhorta al Estado a estrechar los vínculos con los judíos de la diáspora. Es evidente que esta ley tiene un carácter meramente declarativo ya que no introduce ninguna modificación sustancial.

El conflicto de los «Estados paralelos» de Hamas y Hezbollah

La amenaza terrorista que enfrenta el Oriente Medio es real e inusual: las organizaciones terroristas que intentan adueñarse de la región controlan su propio territorio convirtiéndolo en Estados paralelos. Entidades armadas y fundamentalistas se han hecho con el control de su propio territorio y gobiernan sus poblaciones. En primer lugar, esto crea una contradicción entre la ideología islamista de línea dura, por un lado, y sus intereses de autoconservación, por el otro. Tal paradoja se observa de manera más visible en la Franja de Gaza. Hamas está tratando de aliviar el bloqueo de seguridad sobre su enclave, utilizando tácticas violentas de presión para lograr este objetivo, y lo hace porque trata de evitar un colapso económico en Gaza.