Fanatismo religioso no es espiritualidad

Decididamente cuando André Malraux hizo su célebre predicción en 1955: «El siglo XXI será espiritual o no será» cometió una gran equivocación. El fanatismo religioso no es espiritualidad. Más bien es todo lo contrario. Con cada día que pasa, la posibilidad de la proclamación de un Estado palestino luego de un voto triunfal en la ONU, se hace más remota. No porque Israel haya convencido a los palestinos y al mundo de que la adopción de medidas unilaterales sin ningún acuerdo no es una buena idea, sino porque los palestinos temen que se convierta en un bumerang desencadenando la reanudación de la guerra civil entre Hamás y Al Fatah.

Las diferencias entre Israel y la Unión Europea

En su aparición ante la Comisión de Defensa y Relaciones Exteriores de la Knéset, el primer ministro expresó que “ninguna persona tiene la fuerza para detener la Resolución que reconocerá al Estado palestino en septiembre, en la Asamblea General de la ONU. Esperamos que a nosotros nos apoyen unos pocos países”. Conociendo la relación de fuerzas en la ONU, esta evaluación no sorprende. Como la posibilidad, tal como se percibe hoy, de que el lado palestino se arrepienta de elevar su moción para que se vote en septiembre es mínima, Israel concentra sus esfuerzos en ampliar el llamado campamento de la mayoría moral, o sea Estados democráticos que no respaldarán la iniciativa.