Una dictadura de 42 años llega a su fin

En 1951, la ONU empaquetó tres provincias desérticas en un solo país llamado Libia y reconoció su independencia, con el único fin de que ni EE.UU. ni la Unión Soviética instalaran bases militares en ese vacío arenoso estratégicamente situado. Nadie era optimista sobre el futuro. La ONU envió a un economista, Benjamin Higgins, para que estudiara posibles formas de desarrollar la nación, y recibió un informe descorazonador: «Libia combina todos los obstáculos al desarrollo que pueden encontrarse en el planeta: geográficos, económicos, políticos y tecnológicos; si Libia puede alcanzar un crecimiento sostenido, ningún país ha de perder la esperanza».

Los rebeldes toman el búnker de Gadafi; el dictador no se rinde

Las fuerzas rebeldes lograron quebrar la resistencia de una de las últimas fortalezas que permanecían bajo control de los seguidores de Muammar Gadafi. De esta manera parece haberse librado una de las últimas batallas por el control definitivo de Trípoli. Según fuentes de los rebeldes, casi toda la capital está ya en su poder. Pero Gadafi no se ha dado por vencido y, en un nuevo discurso emitido por una radio local, continuó alentando a sus seguidores. «Estamos combatiendo a la OTAN, que quiere aterrorizar y ocupar», dijo el dictador, cuyo paradero hasta el cierre de esta edición era desconocido. La pelea va a terminar con «la victoria o la muerte», aseguró. Gadafi reconoció además que no se encuentra en el complejo de Bab al-Azizia y aseguró que su salida del complejo residencial es un movimiento táctico en respuesta a los bombardeos de la OTAN del lunes.

Becas de estudio en Yad Vashem- Jerusalem

Se convoca principalmente a docentes y educadores interesados en participar en el Seminario de Capacitación sobre Shoá en español en enero y febrero de 2012 en Yad Vashem, Jerusalem. Seminario del 2-12 de enero del 2012: Destinado a Docentes de Instituciones educativas generales (Instituciones educativas no pertenecientes a la comunidad judía)

Un dictador de «librito»

Dentro de su hiperbólico culto a la personalidad, a Muamar Gadafi le gustaba presentarse como «decano de todos los líderes árabes, rey de reyes del África e imán de todos los musulmanes». Aunque a la cabeza de sus muchas ambiciones, figuraba pasar a la historia como un gran intelectual de la política. Obsesión que siguiendo la fórmula acuñada por Mao en la China comunista, el dictador libio empezó a cultivar con la publicación a partir de 1975 del Libro Verde.