Nada ha terminado

El 11 de septiembre se vivió, de entrada, como imposible. Los testigos no creen lo que están viendo, las desvalidas autoridades se creen en plena ciencia-ficción, los prudentes que quieren mantener el sentido común lo pierden al fabular delirantes conspiraciones (la CIA, los judíos, misteriosos especuladores inmobiliarios). Aun así, lo imposible tuvo lugar y a ese lugar no por casualidad se le nombró Zona Cero, o sea, el espacio devastado de las primeras experiencias atómicas. Tampoco hay casualidad alguna en que las autoridades supremas sean introducidas manu militari en los refugios antinucleares: se ajusta el imposible nuevo al imposible antiguo. El apocalipsis hace acto de presencia, pero no del modo en que estaba previsto a lo largo de la guerra fría. Hay que reaprender a «pensar lo impensable», como lo prescribía un célebre libro de estrategia nuclear de los años cincuenta.

Perspectivas ante la próxima Asamblea General de la ONU

«Cuando Israel fue declarado Estado en la votación de la ONU, fue reconocido de inmediato y fue aceptado. Pero otros países no han reconocido y aceptado la resolución de un órgano de máxima potencia, y muchos persisten con esta idea. Es nuestro deber soberano ejecutar esa decisión. El Estado de Israel es democrático y es una realidad», expresó el presidente del Congreso Judío Latinoamericano, Jack Terpins, en el marco de una reunión de líderes judíos del mundo, que se realizó con motivo del intento unilateral de la Autoridad Nacional Palestina de ser reconocida como Estado en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas.

La sombra amenazante

A diez años del peor ataque terrorista sufrido en la historia de Estados Unidos, el recuerdo de la tragedia sobrevive, así como las guerras y la amenaza de un nuevo conflicto mundial. En una entrevista con este diario, George Chaya, analista político argentino experto en relaciones internacionales, seguridad y prevención del terrorismo, manifiesta que la principal consecuencia que los ataques han dejado es el temor, el miedo que desde los atentados se ha hecho presente no solo en la sociedad estadounidense sino en todo el Occidente. Para Julian Schvindlerman, analista político internacional y escritor argentino, los conflictos en Irak y Afganistán son parte de la guerra contra el terrorismo y el hecho de que se hayan extendido por largo tiempo es testimonio de la dificultad de la misión. “La Administración Obama ha combatido al terrorismo y la expresión más clara de ello es la eliminación de Bin Laden”, acota.

Las incitaciones de Illan Pappe al calor de EL PAÍS

En su último artículo en el diario EL PAÍS Illan Pappe llama a «procurar la incomodidad no solo de los embajadores israelíes en todas las capitales europeas, sino también la de quienes les apoyan o tienen miedo de hacerles frente.» El artículo de Pappe, Nuevas tácticas, viejas estrategias, responde a una queja abierta planteada por Raphael Schutz, ex-embajador israelí en España (y que en su día publicó El PAÍS), quien manifestó en su carta de despedida haber vivido «en carne propia parte del odio y del antisemitismo que existen en la sociedad española», cuyas fuentes remontaba a la Inquisición.