Israel, el “país-familia”

El canje de 1027 prisioneros palestinos por un solo rehén israelí significa desde un punto de vista pragmático un claro triunfo político de Hamas y una derrota de Israel. El blogger peruano-israelí David Mandel se pregunta: “¿Puede alguien, por un momento, imaginar que Estados Unidos libere a mil presos de Al Qaeda de la base de Guantánamo a cambio de un soldado americano secuestrado? ¿O que los rusos entreguen mil presos chechenos a cambio de un soldado ruso?”. No es que los israelíes no perciban el carácter grotesco del acuerdo y sus implicancias como rendición a un abusivo chantaje terrorista. Sin embargo, una mayoría de los israelíes apoya el canje y ve el retorno del soldado secuestrado a su patria y su familia como una victoria nacional.

Experto israelí: Contribuimos a terminar con el terrorismo en España

Alberto Spektorowski llegó eufórico a Tel Aviv en un vuelo directo procedente de Madrid: «¡Lo logramos! ¡ETA declara el fin de la actividad armada!», se escuchó 24 horas antes del anuncio oficial. Detrás del aspecto desenfadado, cálido e informal de Spektorowski, se oculta un experto negociador, quien fue recientemente una pieza clave en el proceso que llevó a la organización terrorista vasca a renunciar» definitiva» y unilateralmente a la «actividad armada».

El ocaso de los dioses

Dicen de Gadafi que tenía momentos místicos, imbuido del mesianismo propio de los dictadores. Era el león del desierto, el guía del pueblo, el líder supremo. Pero todo ello sólo significaba corrupción generalizada, represión brutal, financiación del terrorismo y asesinatos masivos. Es decir, el león del desierto no era más que un mad dog, un perro loco en la acepción feliz de Ronald Reagan, un burdo y vulgar tirano. Su muerte, émula de la que tuvieron otros grandes dictadores como Ceaucescu o Mussolini, fue tan violenta, brutal y sanguinaria como su propia vida, y así, de esa forma tan extraña, el dios del mal hizo su propia justicia. Participo del malestar de Lluís Foix, que en Can Cuní expresaba su rechazo a este tipo de ajusticiamientos que sólo dan la medida de lo que puede hacer el hombre cuando se convierte en masa.

El judío que supo de las intimidades nazis

Un judío alemán que se convirtió en traductor del ejército estadounidense es el último sobreviviente de un equipo que realizó exámenes psicológicos a importantes nazis después de la guerra. Él explica que aprendieron muy poco, pero obtuvieron un conocimiento único de sus personalidades. «Si retiras los nombres de estos nazis, y sólo te sientas y hablas con ellos, eran como tus amigos y vecinos». Howard Triest, de 88 años de edad, pasó muchas horas con algunos de los líderes más notorios del Tercer Reich, cuando trabajó como traductor de los psiquiatras estadounidenses en Nuremberg.