Presidente sirio está acorralado mientras recrudece la violencia

Al presidente de Siria, Bashar al Assad, le queda muy poco tiempo. Lo dijo en voz alta el ex ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, durante una conferencia sobre la Primavera árabe y lo murmura entre líneas la comunidad internacional. Tiempo, de todas maneras, es lo que más ha tenido la familia Al Assad al frente de Siria, donde gobierna desde hace 40 años. Pero la cuenta regresiva, que comenzó en marzo con las revueltas populares que sacudieron al mundo árabe, se aceleró en los últimos días.

La opción militar no es solución

Las presiones económicas y diplomáticas de potencias occidentales contra Irán y Siria reconocen la responsabilidad de esos Estados como focos centrales del hervidero constante de violencia en el Medio Oriente. Aunque tienen en común su hostilidad a Israel y su respaldo a organizaciones extremistas, son casos diferentes. Siria vive una sangrienta convulsión interna por la rebelión popular contra la autocracia del presidente Bashar al Assad. Pero Irán representa una amenaza internacional mayor por su programa de armamentismo nuclear. Como lo confirma la historia reciente, sin embargo, sería un error peligroso llegar a la intervención armada que se maneja en estos días para tratar de poner en vereda al régimen de Teherán.

Iglesia quiere que el matrimonio religioso tenga validez legal

Los obispos de Uruguay propusieron en una carta pastoral que se dé validez legal al casamiento religioso, tal como sucede con legislaciones de otros países como Italia. Pero el Estado conservaría la potestad de conferir el divorcio, una posibilidad no admitida por la Iglesia Católica. El documento, elaborado por la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU) con motivo del Bicentenario, subraya que el Estado «debería respetar y tutelar el fundamental derecho de los ciudadanos a contraer matrimonio, según su conciencia y de acuerdo con la libertad de religión».

Judíos que murieron luchando en el Ejército Rojo

El 9 de mayo de 1995, 50 años después de la finalización de la Segunda Guerra Mundial se pudo ver, entre la multitud reunida para esta celebración en Rusia, en una ciudad del interior, a un veterano de guerra que tomaba una cucharada de agua recogida en un charco.
Quién contó esta historia se había olvidado de él hasta que lo vio en una exposición sobre los veteranos de guerra judíos de la ex Unión Soviética: «La vida de la Gran Guerra Patriótica : Las historias no contadas de soldados judíos soviéticos en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial» en Nueva York. El nombre que recibió en la Unión Soviética esta sangrienta guerra librada contra Alemania fue “La Gran Guerra Patriótica” que comenzó con la invasión nazi en 1941. Setenta años después, el número impresionante de muertos y heridos aún están siendo revisadas.