El futuro de Egipto (1)
Desde el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak en el mes de febrero se ha desatado en Egipto una feroz lucha política según la tónica ideológica, generacional y de clase correspondiente. La caída del muro autoritario, alzado hace más de medio siglo, ha dado lugar a un nuevo despertar y a un resurgimiento de la política de comunicación y movilización social. El desafío planteado a las actuales autoridades militares de Egipto es un ejemplo de ello. Después de décadas de ser proscritos y perseguidos, los activistas religiosos, o islamistas, han aflorado como una fuerza fundamental, movilizando abiertamente a sus partidarios, que se cuentan por millones, y reclutando nuevos miembros. Entre todos los islamistas, los Hermanos Musulmanes poseen una amplia base social, alrededor de medio millón de miembros, y una imponente maquinaria política. Fundada en 1928, la organización islamista no participó activamente en las protestas que derrocaron a Mubarak, pero desde entonces ha movilizado a sus seguidores en un recién constituido partido político, Libertad y Justicia.