El racismo según pasan los años

«Si gano, soy estadounidense, no afroamericano. Pero si hago algo malo, entonces se dice que soy un negro. Somos afroamericanos y estamos orgullosos de serlo. La América negra entenderá lo que hicimos esta noche”. Tommie Smith ganó en los Juegos Olímpicos de México 1968 la medalla de oro de los 200 metros en atletismo. Se subió al podio con guantes negros y cuando se ejecutó el himno de su país bajó la cabeza y levantó su puño junto a su compatriota y medalla de bronce John Carlos. El Black Power estadounidense, que peleaba por los derechos de la raza oprimida en el país de la libertad, llegaba al deporte. El público los abucheó cuando dejaban la pista. En los tiempos que corren es frecuente encontrar episodios de discriminación racial asociados al fútbol.

Uruguay e Israel: la riqueza de una relación bilateral estrecha

Una dinámica e intensa relación de acercamiento e intercambio da forma constante a la tradicional amistad entre Uruguay e Israel. Más allá de los temas de alta política- la relación uruguayo iraní y la postura del gobierno en el tema palestino- a los que no restamos en absoluto importancia y en los que bien es sabido que hay discrepancias entre el gobierno del Presidente Mujica e Israel, en el plano estrictamente bilateral, la relación no podía ser mejor. En el caso de la relación entre Uruguay e Israel, claro está que la calidad también se manifiesta a veces en la cantidad. Mejor dicho, ambas cosas van juntas, de la mano.

Cuando comenzó la santidad, se terminó la razón

Turquía fue el primer país musulmán que reconoció al Estado de Israel desde el comienzo en 1949. Seis décadas después, los líderes turcos piensan que fue un gran error. Simplemente existe la matemática de la política detrás de la transformación aparentemente compleja de los lazos turcos-israelíes desde lo «estratégico y amigable», hace menos de dos décadas atrás, hasta «los términos de guerra fría y hostilidad profunda». Turquía ha perdido su estructura política secular, e Israel ha perdido a Turquía. Tal como me dijo el Presidente Shimon Peres en 2006: «Cuando comienza la santidad, se termina la razón». En las últimas dos décadas, la demografía sociopolítica de Turquía ha cambiado radicalmente a favor del conservadurismo étnico y religioso. En junio de 2011, casi tres cuartos de la población turca votó por los partidos islamistas, «neo-islamistas» y étnicamente nacionalistas, y los laicos representaron sólo un cuarto de los votos nacionales.

La naturaleza del conflicto árabe-palestino israelí es religiosa

En su libro «Faith and Power», el orientalista británico Bernard Lewis sostiene que la religión musulmana siempre cumplió un papel fundamental en los procesos políticos de la zona. Sin embargo, políticos y periodistas poco informados pecan al diagnosticar y al simplificar la naturaleza del conflicto desde una óptica «territorial» cuando se trata de un enfrentamiento netamente «religioso». Al catalogar el conflicto usando un prisma materialista, consiguen, indefectiblemente, un constante fracaso analítico. Probablemente, estos periodistas o políticos sufran la influencia del «materialismo histórico» a la hora de explicar el oriente medio. Para ellos, los conflictos se explican por una disputa por territorios, riquezas o bienes. Los reconocerán por su forma de hablar. En su discurso hablarán y culparán largo y tendido a la «ocupación» israelí. Todo se explica por la ocupación. Realizando un fracasado paralelismo con el imperialismo europeo en África, suponen que el pueblo judío ocupó ilegalmente una tierra que no le pertenecía siendo que la solución al conflicto se concretará cuando se lleve a cabo una descolonización. Ningún dato empírico les convencerá de lo contrario, «el conflicto es por la ocupación israelí», no repicarán. El problema principal con su tesis es que simplemente no logra explicar absolutamente nada de lo que ha sucedido en el oriente medio en el último siglo.