Nuevos jóvenes bárbaros
«La cita se planteaba como un coloquio pero terminó en pelea», empieza el artículo de El Faro de Vigo. Y a partir de aquí, el relato clásico de la violencia intolerante, con puñetazos incluidos, para impedir el derecho a la palabra. Personalmente me repugnan estos jóvenes bárbaros que, en nombre de la libertad, pisotean la palabra de los otros. He escrito a favor de todos los que no han podido hacer un acto en la universidad, incluso cuando sus planteamientos estaban a mis antípodas, porque si la universidad es el templo de la inteligencia, los bárbaros son su negación, y sin debate ni inteligencia no hay civilización.