Jerusalén cerró el puente que conduce al Monte del Templo
El Puente de los Mugravíes, que conecta la Plaza del Kotel (Muro Occidental o Muro de los Lamentos) con el Monte del Templo, fue clausurado por temor a un derrumbe.
El Puente de los Mugravíes, que conecta la Plaza del Kotel (Muro Occidental o Muro de los Lamentos) con el Monte del Templo, fue clausurado por temor a un derrumbe.
No les va muy bien a los árabes. No les va bien en Gaza donde el Hamas extremista mantiene secuestrada a su población; no les va bien en Egipto donde han desalojado a un dictador y sus elecciones la gana un movimiento fundamentalista creador del Hamas; no estan bien en Libia donde se han sacado un dicatador salvaje y cruel de encima, luego de 42 años de gobierno, pero el país parece tribalizarse; no estan bienen Argelia bajo la sombra del extremismo islámico; no estan bien en Tunez donde ganó un movimiento islámico; no estan bien en Marruecos donde no logran grandes cambios democraticos de parte de su rey; no estan bien en Yemen donde su indeseado presidente se va pero no se va mientras crece la sombra de Al Qaeda; no estan bien en Irak a pesar de la partida de las tropas norteamericanas; no estan bien los musulmanes afganos y pakistaníes acuciados por la guerra y por los talibanes; no estan bien Siria donde un dictador, hijo de un dictador, los masacra. No estan bien en el Líbano donde el Hizbollah amenaza con controlar el país si cae el regimen sirio; estan algo mejor en Sudán donde el país se ha dividido en dos; no estan bien en Jordania donde los domina una dinastía pro-británica desde la misma fundación del país; no estan bien los musulmanes en Irán donde una dictadura atroz amenaza al mundo con su nuclerización con fines militares; no estan bien en Chechenia donde los rusos han aplastado sus aspiraciones independentistas islámicas en una larga y cruenta guerra civil.
Bernardo Gitman levanta su Black Berry de la mesa y lo muestra. «Acá está resumido el capital mío. Son dos mil números de teléfono». En dos mil teléfonos se condensan 43 años de periodismo ejercidos en la radio El Espectador, en el semanario Opinar, como jefe de prensa de la Embajada de Estados Unidos y la de Israel, desde hace 25 años en el Centro Montecarlo de noticias, donde en los últimos cinco ha estado a cargo de la coordinación de Teledía y Telebuendía, cargo que ya no ejerce más desde la semana pasada. Desde esta semana ya no tendrá la obligación laboral de despertarse a las cuatro de la mañana. Sin embargo se sigue despertando a esa hora. «El reloj biológico no se puede parar, después de 25 años y cuatro días en Montecarlo. Tengo la opción de la jubilación, pero vamos a ver. Estamos en diciembre, hay muchos acontecimientos, veremos a partir de enero qué resuelvo hacer. Después de haber pasado la puerta del canal me puse a reflexionar a ver si tengo fuerzas para seguir y creo que sí, que tengo fuerzas. Esta profesión no es como una llave de luz que la bajás y se apagó. Son muchos años trabajando en esto. 43 años no son dos días, empecé muy jovencito y cuando uno lleva esto en la sangre es muy difícil poder pararlo. Yo estoy en edad de jubilarme, no levantarme más a las cuatro de la mañana es importante. Tengo tres nietas para ocuparme y aprovecharlas ahora y vamos a ver… Todavía está muy fresco, son poquitos días. Hubo mucha gente que me llamó por teléfono y me vino a visitar cuando se enteró. Pero, despacio, hay tiempo», comenta Gitman.
El pasado martes 6 de los corrientes, la señora Hannah Rosenthal mantuvo un encuentro con las autoridades del Comité Central Israelita del Uruguay.