Wagner en Israel

Cuando el conductor Roberto Paternostro dio los primeros movimientos de su batuta, indicando a los músicos de la Orquesta de Cámara de Israel el inicio del wagneriano «Idilio» de Sigfrido ante un auditorio en Alemania, a fines de julio último, desencadenó, como era de esperar, una polémica en su país. Que una orquesta israelí toque música del compositor favorito de Adolf Hitler, que lo haga en Bayreuth -el epicentro cultural nazi por excelencia durante los años de la Segunda Guerra Mundial-, que el director Paternostro sea él mismo hijo de sobrevivientes del Holocausto, y que el Festival de Ópera de Bayreuth sea administrado por los descendientes del propio Wagner parecía una combinación de factores hecha a medida de la mejor provocación posible.

Políticamente correcto

Recorre América Latina -y nuestro país no es la excepción- un catálogo de frases hechas y seudoverdades que clasifican de un modo automático al ciudadano que ose pensar. En virtud de ese catecismo se es progresista o reaccionario, antiimperialista o vende patria, a juicio de núcleos que se siguen autodenominando de izquierda, pese a que la realidad les cambió el libreto en medio de las ruinas del llamado socialismo real, el único que existió, y cuyo invariable legado fue la pérdida de la libertad y la penuria económica. Desde ya que quien recuerde que los palestinos no tienen un Estado porque en 1948 -cuando Naciones Unidas creó dos Estados, el árabe y el judío- el mundo árabe rechazó esa creación, es alguien trasnochado. Si añade que la paz solo podrá construirse mediante el diálogo entre palestinos y árabes, es un yanquista despreciable o una simple víctima ingenua de la propaganda sionista.

¿Quo vadis?

«En su columna del domingo 18 de diciembre en el diario El País, el expresidente de la República, Dr. Julio M. Sanguinetti, expresa, refiriéndose al `pensamiento único` que sufre la sociedad contemporánea, entre otros conceptos: Desde ya que quien recuerde que los palestinos no tienen un Estado porque en 1948 -cuando Naciones Unidas creó dos Estados, el árabe y el judío- el mundo árabe rechazó esa creación, es alguien trasnochado. Si añade que la paz solo podrá construirse mediante el diálogo entre palestinos e israelíes, es un yanquista despreciable o una simple víctima ingenua de la propaganda sionista. No importa si Israel es una democracia, como no lo son en cambio los países árabes en general u otros, como Irán, que sin ser árabes, llegan a la negación del Holocausto y de la existencia misma del Estado judío`.