El amigo israelí
A pesar de los muchos años que llevo en el tema, aún me sorprende la pregunta. Cada vez que mi nombre o el de algún amigo se asocian a la palabra Israel, ya sea por una charla o un libro, siempre aparece alguien que pregunta ¿por qué? Y por supuesto nunca se trata de una pregunta virgen, nacida al albur de una conversación despreocupada, sino con aire de interrogación acusatoria. Es mentar a Israel, y a algunos se les abre la puerta del infierno, los demonios salen a pasear y todos los tópicos del diccionario de burrilandia caen encima del hereje. Por supuesto aparecerá en la conversación la palabra sionista, lo cual no significa que el susodicho haya oído hablar de Theodor Herzl, ni tenga pajolera del sustrato socialista que palpitó en la creación del sionismo, ni sepa nada de la democracia israelí. Y por no saber ni tan sólo sabe que acusar a alguien de sionista es una simpleza de ignorante.