Y se hizo el agua
Hace apenas unos días, abrir el grifo en esta localidad del territorio palestino de Cisjordania era motivo de angustia, ¿saldrá agua? Ahora es motivo de celebración. “¡Gracias a Dios funciona!”, se regocijó Mohammad Dakka, el imán del pueblo.“Por primera vez en la vida tenemos agua corriente”, exclamó su madre, Rasmiyeh, de 71 años, mientras servía té de salvia y dátiles rellenos de nuez a representantes de la Autoridad del Agua de Palestina y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).