Sin ellos, los hoteles de Eilat pueden caer. Así nomás. Lo dicen abiertamente no pocos israelíes en esta ciudad balnearia del sur del país. Son los africanos, en su mayoría jóvenes, que cruzaron la frontera entre Egipto e Israel, arriesgando a veces ser baleados por los soldados egipcios en el intento, con tal de tratar de entrar a su “tierra prometida” en pos de una vida diferente.
Eilat, una ciudad propia de vacaciones, frecuentada por un intenso turismo interno israelí y también por viajeros de diferentes partes del mundo-los escandinavos tienen vuelos directos al lugar- se encuentra en el extremo sur de Israel. El encuentro pues de los africanos infiltrados por la larga frontera con Egipto, y este sitio tan singular a orillas del Mar Rojo, es inevitable. Hoy, la presencia de estos infiltrados en los servicios diversos en los hoteles de Eilat-la industria turística es la principal en la ciudad- es clave. Para algunos empleadores, comiezan como mano de obra barata.Para los infiltrados mismos, es un sueño hecho realidad.