Negociaciones nucleares. Irán vende humo y gana tiempo
Desde que en noviembre pasado quedara claro, gracias a los inspectores internacionales, que Irán tenía un programa nuclear armamentístico, se hicieron muchas cosas para detenerlo. Ninguna funcionó. Quedó paradójicamente demostrado con el retorno de la República islámica de Irán a las negociaciones. Aseguró que acudiría, aunque no sabía muy bien cuándo –el viernes, acaso el sábado– ni dónde, pues se citaba Estambul, Ankara o Bagdad.