Viejos-nuevos líos sobre caricaturas

En Dinamarca cuatro hombres fueron condenados por un tribunal de Copenhagen a 12 años de prisión por planear un ataque con bombas contra la redacción del diario “Jyllands Posten”, famoso por publicar en 2005 las caricaturas del profeta Mahoma que provocaron reacciones airadas de fanáticos musulmanes en todo el mundo con la consecuencia de un centenar de muertos. Nadie sabe exactamente cuántos atentados frustró la policía danesa contra el autor de las caricaturas, Kurt Westergaard, de 76 años, pero no cabe duda de que fueron varios. Esto no molestó a un pequeño partido regional alemán de Westfalia del Norte, que el mes pasado se presentó a las elecciones estaduales y como propaganda organizó ni más ni menos que un concurso de caricaturas sobre el Islam.

Judíos y armenios unidos contra la discriminación en Internet

El Observatorio Web (CJL-AMIA-DAIA) y el Centro Armenio firmaron un acuerdo de cooperación en la lucha contra la discriminación. El objetivo es minimizar la utilización negativa que se observa sobre distintos sitios de Internet con relación a la discriminación, la xenofobia, el racismo y las negaciones de los genocidios. Tanto la comunidad armenia como la judía han sufrido persecuciones y genocidios durante el siglo XX, los cuales muchas veces son negados, incluso a través de la web.

Una victoria ambivalente

Esta semana se cumplieron 45 años de la Guerra de los Seis Días. Parte de la población israelí veo hoy ese aniversario, como símbolo de redención. La otra parte, como símbolo casi de desgracia nacional. Para los primeros, la fecha es un motivo de celebración, ya que a raíz de aquella conflagración, Israel llegó a las bíblicas Judea y Samaria (generalmente más conocidas como Cisjordania o la Margen Occidental del Jordán), cuna de la nación judía, que por cierto no nació en Tel Aviv.

Cronología de la Guerra de los Seis Días

En diciembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó un plan que establecía la partición de Palestina en dos Estados Independientes, uno árabe y otro judío, y una zona internacional en la ciudad de Jerusalén bajo control de las Naciones Unidas, con una unión económica entre las tres entidades. El plan fue inmediatamente aprobado por los judíos y rechazado por los árabes, situación que generó serios enfrentamientos entre ambas comunidades.