Siria hoy, España ayer: la víctima es el pueblo

La decisión de las Naciones Unidas de suspender sine die las actividades de la misión de observadores destacada a Siria no parece haber sorprendido sobremanera a los analistas políticos que siguen muy de cerca la evolución de los acontecimientos en la zona. Ninguna de las partes involucradas en este conflicto que se ha tornado en una auténtica guerra civil tiene interés en facilitar la labor de unos testigos molestos. Para las autoridades de Damasco, la presencia de los cripto-cascos-azules obstaculiza la cruenta ofensiva del ejército y los grupos paramilitares contra los opositores del régimen; para el autodenominado “ejército libre” de Siria, los enviados de la ONU no dejan de ser un estorbo. Ambos bandos se acusan mutuamente de haber cometido atrocidades; ambos prefieren seguir actuando (matando, mejor dicho) lejos de las miradas “indiscretas” de una opinión pública internacional incapaz de comprender la complejidad de este conflicto interno, de este dramático enfrentamiento que divide a los sirios.

Ahmadinejad el humanista

Prácticamente todos los encuentros de las Naciones Unidas tienen siempre un momento John Lennon repleto de invocaciones elevadas y apelaciones al bien común. Con sólo mirar los objetivos proclamados en la última Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable, conocida simplemente como Río+20, vemos que ella no fue una excepción: reducir la pobreza, avanzar la equidad social, asegurar protección medioambiental. Usualmente, los asistentes honran la consigna y dan sentidos discursos siguiendo esa línea loable, especialmente los políticos, para quienes no siempre (no digo nunca) estos temas no son tan prioritarios como lo son para la sociedad civil activamente involucrada en estos asuntos aún fuera del marco de estas reuniones globales. El presidente de Irán, Mahmmoud Ahmadinejad, actuó su papel a la perfección, alternando el rol del humanista, el ecologista, el pacifista, el sociólogo y el historiador con gran descaro y eficiente soltura.

La Liga Antidifamación reclamó a Ban Ki-moon que condene las declaraciones antisemitas del vicepresidente iraní

La ADL exigió al secretario general de Naciones Unidas que condene en forma inmediata el discurso “incendiario antisemita y cargado de conspiración” que realizó el vicepresidente de Irán en el que culpa a los judíos por el consumo y comercialización internacional de drogas. En un comunicado enviado a la Agencia Judía de Noticias, el director de la ADL, Abraham Foxman, condenó las declaraciones del líder iraní al tiempo que advirtió que el antisemitismo “está bien vivo”.