Dos Papas y el Islam

Al poco tiempo de su consagración en abril de 2005, Benedicto XVI disertó ante representantes de las comunidades musulmanas de Colonia, Alemania, y definió al terrorismo como “una opción perversa y cruel, que desdeña el derecho sacrosanto a la vida y corroe los fundamentos mismos de toda convivencia civil”. En ocasión de su habitual saludo al cuerpo diplomático, en enero de 2006, el Papa refirió al “…contexto mundial actual, en el cual sin duda se ha vislumbrado el peligro de un choque de civilizaciones. El peligro se hace más agudo por el terrorismo organizado, que se extiende ya a escala mundial”. Entre sus causas, el Papa aludió a “aberrantes concepciones religiosas” y agregó que “ninguna circunstancia puede justificar esta actividad criminal, que llena de infamia a quien la realiza y que es mucho más deplorable cuando se apoya en una religión, rebajando así la pura verdad de Dios a la medida de la propia ceguera y perversión moral”.

¿Qué representa la crisis de la identidad árabe?

El ataque suicida de setiembre de 2001, lanzado por 19 jóvenes en su mayoría sauditas a nombre del islam, suscitó un amplio debate en el mundo árabe sunita sobre la religión y cómo su sociedad pudo haber producido tales fanáticos suicidas. Pero el debate rápidamente fue sofocado por la negativa y por la fallida invasión estadounidense de Irak. Pues bien, las conversaciones aquí en Dubai, una de las grandes encrucijadas del mundo árabe y musulmán, dejan en claro que el surgimiento del «califato» del Estado Islámico en Irak y Siria y el bárbaro trato que les da a quienes están en su contra —sunitas y chiitas moderados, cristianos, otras minorías y mujeres— han revivido este debate central sobre la identidad.