Del fascismo al jazz: la singular historia de Romano Mussolini
Once días antes de ser linchado junto a su amante, la actriz Clara Petacci, Benito Mussolini se hallaba con su familia en su residencia romana: una amplia casona en la que los humanos cohabitaban junto a un jaguar, dos leones, dos gacelas, un mono, dos ponis y dos tortugas. La casa sería eventualmente convertida en un memorial del Holocausto. Pero aquel día, El Duce todavía disfrutaba de su vida y de un momento apacible. Al ver a su hijo sentado al piano, tocando una melodía, se acercó y le dijo: “sigue tocando”. Romano Mussolini obedeció al padre y continuó tocando el piano el resto de su vida.