El Concierto de Año Nuevo conjura las sombras de su pasado nazi
La mañana del primero de enero arranca por tradición desde Viena a ritmo de marchas, polkas y valses de la familia Strauss. El Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena es un fenómeno global que hoy se ve en casi un centenar de países de todo el mundo con una audiencia de más de 50 millones de telespectadores. Sin embargo, ese fulgor contemporáneo de los flases, las decoraciones florales y el glamour mediático contrastan con un oscuro origen vinculado al nazismo.