Entre Auschwitz y el World Trade Center
Alguien escribió alguna vez, no hace mucho tiempo, que Europa murió en Auschwitz. Y es que, ciertamente, una Europa despreciable renunció en Auschwitz a su propia cultura, sus valores, su pensamiento, su creatividad y su talento. Esa Europa fue la que decidió autodestruirse eliminando a veinte millones de seres humanos; seis millones de ellos pertenecientes al pueblo judío. Para cicatrizar las heridas que infligió a la humanidad, abrió sus puertas a más de veinte millones de musulmanes desde los años setenta en adelante