La fundación pontificia
presenta el Informe de 2014. El patriarca Gregorio III Laham pide a la
comunidad internacional que se una para solucionar el conflicto en SiriaLa fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada
(AIN) ha presentado este martes en Madrid el Informe sobre Libertad Religiosa
en el Mundo 2014, un estudio que la institución elabora cada dos años y en el
que participan 40 expertos. Este documento, traducido en seis idiomas, es el
único de su clase editado por una entidad de la Iglesia Católica.
La principal conclusión
de este informe es la constatación de un «grave y constante
deterioro» del derecho fundamental a la libertad religiosa, según ha
explicado el director de AIN en España, Javier Menéndez Ros, durante su
intervención. De los 196 países analizados, en 55 se ha registrado un deterioro
de la situación. Además, la libertad religiosa se vulnera de forma
significativa en 82 países.
Los cristianos siguen siendo
la minoría religiosa más perseguida en todo el planeta. En esta línea, tres de
cada cuatro personas que sufren por razón de su fe en el mundo pertenecen a
alguna de las denominaciones cristianas. Según los cálculos de esta
organización internacional, 200 millones de cristianos son perseguidos y otros
50 millones sufren discriminación.
En la lista de estados
con las violaciones más graves de este derecho fundamental predominan los
países musulmanes. Así, de los 20 países clasificados en la categoría de “alta
persecución”, 14 de ellos sufren persecución ligada al fundamentalismo
islámico. Se trata de Afganistán, Arabia Saudí, Egipto, Irán, Irak, Libia,
Maldivas, Nigeria, Paquistán, República Centroafricana, Somalia, Siria, Sudán y
Yemen. En los seis países restantes, la persecución está ligada a regímenes
autoritarios. Es el caso de Azerbaiyán, China, Corea del Norte, Eritrea,
Birmania (Myanmar) y Uzbekistán.
En el concurrido acto ha
participado también el patriarca de la Iglesia Greco-Católica Melquita, su
beatitud Gregorio III Laham, una de las primeras personas en denunciar la
persecución de los cristianos en Siria. El patriarca de la Iglesia
Greco-Católica Melquita ha explicado cómo la guerra en su país ha provocado
diez millones de desplazados, de los que 450 mil son cristianos.
Desde el inicio del
conflicto «han muerto dos mil cristianos, cuatro de ellos sacerdotes, y
hemos sufrido el secuestro de dos obispos y muchísimos civiles», ha
lamentado. A pesar del riesgo que corren, «todos los sacerdotes se han
quedado en sus parroquias y las iglesias permanecen abiertas».
«Nuestra prioridad es ayudar y estar cerca de la gente», ha
asegurado. Pese a todo, «seguimos viviendo y tenemos un proyecto de
futuro». «Es un milagro», ha señalado su beatitud.
Al inicio de la guerra,
la Iglesia Greco-Católica Melquita en Siria comenzó ayudando a 300 familias y
ahora dan cobertura a ocho mil hogares. «Necesitamos 50 mil dólares
mensuales para atender las necesidades básicas de estas personas», ha
apuntado.
Otros de los objetivos
prioritarios son: reconstruir las 91 iglesias que han sido destruidas, ayudar a
la gente a encontrar oportunidades de trabajo, y hacer llegar la voz de la
Iglesia en Oriente para que la comunidad internacional se implique en la
resolución de este conflicto.
El patriarca Gregorio III
ha concluido su intervención haciendo un llamamiento a favor del encuentro
entre culturas y religiones, a través del diálogo y no de la guerra.
Un buen ejemplo de cómo
viven los cristianos sirios es la joven universitaria Mireilla Al Farah, que ha
servido de intérprete durante la presentación. «Mi apellido –Al Farah–
significa alegría y simboliza cómo somos, porque siempre intentamos mantener
esta actitud en nuestras vidas».
«Lo que nos da
fuerza para seguir adelante es la oración», ha reconocido. «Es
nuestra mejor ‘arma’ para enfrentarnos a lo que está ocurriendo», ha
añadido. Y eso que «ahora ir a la iglesia puede significar la
muerte», ha indicado. Aun así, ha subrayado, «debemos mostrarles que
la vida significa mucho más, Dios no es matar, sino amar y perdonar».
Para ilustrar la
persecución a los cristianos en este país, Mireilla ha expuesto la historia de
su tío. «Cuando los islamistas radicales entraron en la ciudad en la que
él vivía –Raqa– mataron a cinco de sus empleados, todos musulmanes, como
represalia por trabajar para un cristiano. Ahora él está traumatizado, no se
fía de nadie». Su pariente pudo escapar a Damasco escondido en un camión.
La muerte está en cada
calle, en cada esquina de Siria. Uno de sus primos falleció hace dos semanas,
herido mortalmente por un trozo de mortero.
AIN: la libertad religiosa sufre un ‘grave deterioro’ en el mundo
05/Nov/2014
Zenit, Iván de Vargas