Agasajo Anual del Comité Central Israelita del Uruguay en el Marco del Bicentenario Nacional Mensaje del Presidente, Ing. Roberto Cyjon

15/Dic/2011

Comité Central Israelita del Uruguay

Agasajo Anual del Comité Central Israelita del Uruguay en el Marco del Bicentenario Nacional  Mensaje del Presidente, Ing. Roberto Cyjon

Estimados amigos, habrán observado en nuestras invitaciones que celebramos este agasajo en el marco del Bicentenario de nuestro país. A ello nos referiremos en la primera parte de nuestra alocución.
Como judíos uruguayos, culminamos este año de Bicentenario Nacional con el tradicional orgullo de ser parte integral de todos los ámbitos del quehacer uruguayo. Fundación de sindicatos, artes, ciencias, medicina, comercio, industria, cultura en todas sus expresiones: literatura, música, cine…
Sólo a título de ejemplo: un cantautor uruguayo nos ha regalado a todos un Oscar, un actor ha ganado un Oso de Plata en Berlín, y un médico uruguayo judío no sólo es el presidente de la Asociación Internacional de Gastroenterología, sino que sigue atendiendo en forma gratuita en el Hospital de Clínicas.
Trabajamos intensamente, y lo continuaremos haciendo, con Mundo Afro, armenios, asociaciones de homosexuales, indígenas, umbandistas y otras minorías que se sientan discriminadas.
Seguiremos trabajando codo a codo con los organismos de nuestro gobierno, encargados de defender los derechos humanos en todas sus expresiones.
Combatiremos la pobreza judía dentro de nuestra comunidad y la pobreza en general, con la solidaridad, que es piedra fundamental de la milenaria filosofía hebraica, como punto de sostén de equidad, justicia social y supremo valor democrático.
Asumimos el compromiso sistemático del C.C.I.U. de cooperar con las autoridades nacionales, parlamentarios, prensa y sociedad civil de nuestro país, en aras de construir una sociedad cada vez más justa, más educada y menos violenta.
Asimismo quisiéramos en esta oportunidad, realizar otras reflexiones conjuntas, en lo que hace a nuestra identificación con el Estado de Israel.
El pueblo judío, como todo pueblo milenario, ha sabido y sabe de momentos de glorias y de penurias.
Lo más destacable, es cómo ha logrado nuestro pueblo sortear un martirologio severo, transformando crisis y agresiones, en un nuevo encuentro con la vida y la alegría de vivir.
Una de las claves está en el valor de la reconciliación.
Así como el Rey David ha fundado Jerusalem hace más de tres mil años, capital de Israel desde sus mismos cimientos, así como Salomón se ha transformado en un ícono de sabiduría, y los Diez Mandamientos en los principios siempre vigentes de una sociedad organizada, también hemos padecido las destrucciones de nuestros templos por babilonios y romanos.
Aquellos imperios no podían entender la religión de la pequeña Judea, comarca siempre fiel a sus creencias monoteistas, conquistada una y otra vez por potencias politeistas.
Hemos padecido agravios muy duros provenientes del cristianismo desde su creación y durante la Edad Media. En los siglos de “estado religión”, monárquico y feudal, fuimos impedidos de trabajar la tierra, repudiados por las turbas, hemos sido culpados por pestes y enfermedades que no tenían entonces explicación científica, y ello derivó en sistemáticas y terribles matanzas y expulsiones.
Fuimos expulsados de Francia en 1290, de Inglaterra en 1390, de España en 1492 y poco después de Portugal.
Pese a la Revolución Francesa, el pasaje al “estado nación” y la declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, surgió un nuevo antisemitismo, esta vez, hacia el judío emancipado.
Una modalidad llamada pogrom- ataques salvajes contra poblaciones judías –  se tornó frecuente en Europa y la Rusia zarista.
Tampoco resultó ser mejor la Unión Soviética con la judeofobia de Stalin y varios de sus seguidores, para acabar finalmente con el nazismo. La peor mancha de la historia de la humanidad en todos sus tiempos. Una ideología de odio que pretendió exterminar radicalmente al pueblo judío, asesinando a seis millones de nuestros hermanos. Al igual que a medio millón de gitanos, persecución y muerte de socialistas, comunistas, sacerdotes católicos, partisanos y cualquier opositor a un régimen demencial, cuyos niveles de destrucción configuran un paradigma no resuelto y muy complejo de resolver, dado que se retroalimenta permanentemente a través de psicópatas seguidores de dicha ideología. Profesándola, o negando el holocausto, que es exactamente lo mismo que declararse afín a la barbarie nazi.
Ambos riesgos los vivimos también en nuestro país.
Han aumentado los grupos nazis locales y escuchamos la atroz negación del Holocausto por parte del Embajador iraní en Uruguay.
Pues a pesar de todo, nos hemos reconciliado con el cristianismo, franceses, ingleses, con húngaros, croatas, austríacos, alemanes y rusos.
Es que el mundo sigue adelante, evolucionan nuevas generaciones y es la vida, jamás el odio, quien debe marcar el camino. No olvidamos, no perdonamos, recordamos nuestras penurias… pero trabajamos con ahínco y vocación constructiva por el renacimiento y la integración.
Apostamos permanentemente por un mundo mejor
Los egipcios han agredido de muerte a Israel hasta el cansancio. Los han obligado a combatir cuatro guerras.
Pues una vez más, los judíos nos hemos reconciliado. Israel convive en paz con Egipto hace más de tres décadas.
Los jordanos vejaron nuestras lápidas del Monte de los Olivos en Jerusalem durante su ocupación y bloqueo a sus sitios sagrados. Las transformaron en calles, muros de construcciones y letrinas.
Israel convive en paz y armonía con los jordanos hace décadas.
¿Qué pasa entonces con los palestinos? ¿Por qué ese proceso sigue como una lamentable herida abierta?
Nuestra verdad es el gravísimo error histórico del mundo árabe por no haber aceptado la resolución 181 de las Naciones Unidas  del 29 de noviembre de 1947, que creaba dos estados, uno árabe y otro judío, con idénticas proporciones territoriales y poblacionales, y Jerusalem bajo estatuto internacional.
Transcurrieron 64 años y hoy la realidad es diferente. Ambos pueblos deberán negociar acorde a los cambios impuestos por la historia de los acontecimientos.
Dicha resolución fue negada por todos los árabes en bloque y se declaró una opción bélica constante y cruel, de generación … y ¡generaciones! de odio como la peor alternativa a la existencia de dos estados, cada uno a su lado, soberanos y merecedores de vivir en paz procurándole bienestar a sus pueblos.
Ansiamos que mediante negociaciones directas, y las concesiones que ambos pueblos se deban realizar, por extremadamente difíciles que resulten ser, nos permitan decir que también con los palestinos, los judíos han encontrado caminos de reconciliación.
Pero la paz no podrá llegar mientras el terrorismo integrista islámico: Irán, Siria, Hizbolah, Hamas, los Hermanos Musulmanes, la Jihad Islámica… le marquen la agenda al pueblo palestino. Mientras elijan el ataque permanente a la seguridad de todos los judíos en donde se encuentren, al igual que a Israel y sus ciudadanos.
Lo mismo respecto a Occidente en su totalidad.
¿Qué pretendemos hoy en una reunión conjunta con ustedes, los actores políticos y de la prensa?, precisamente la colaboración en establecer un punto de inflexión en tal sentido.
Como bien nos explicaba un gran amigo comunicador: “las noticias estigmatizan automáticamente, porque deben ser muy breves, muy cortas… no mucho más que un titular”.
En calidad de políticos, comunicadores,  hombres y mujeres de prensa, líderes de la sociedad en diversos ámbitos, en vuestro maravilloso y complejo trabajo que desarrollan, de enorme responsabilidad y fantástica libertad, el punto de inflexión al que aludimos, no implica saltear la crítica cuando ésta lo amerite.
Es un conflicto muy complejo, pero donde no hay, como en ningún otro ámbito, sólo buenos y malos.
Tengamos presente que el “que lee cortito”, “entiende cortito” y se vuelve un ser más vulnerable, un factor de discriminación, y no de tolerancia y paz.
Nos ofrecemos a colaborar con información, encuentros amistosos y análisis de las diferentes circunstancias, para decirle un gran “no” a la discriminación gratuita, en cualquiera de sus expresiones, como sostuvimos desde el comienzo de nuestro mensaje.
Tengan en claro, que en el Comité Central Israelita del Uruguay simplemente deseamos una información objetiva y que Israel no sea gratuitamente deslegitimado.
También debe haber titulares proisraelíes pues es un país con el cual compartimos valores y cosmovisiones similares.
Verdaderos misiles diplomáticos y mediáticos se repiten a diario contra Israel, en una sistemática e inaudita rutina, mientras en forma impasible, asistimos ciegos, sordos y mudos, al hambre y la miseria de pueblos, en los cuatro puntos cardinales, asombrosamente ignorados por los grandes titulares, que mueren diariamente abandonados por la violencia étnica y por inanición, en un mundo paradojalmente hinchado por la abundancia y una inadmisible polarización de la riqueza.
Amigos, faltan pocas horas para que termine el 2011, no perdamos las esperanzas ni el optimismo, ni la lucha por objetivos superiores, dichos valores han conducido a la humanidad hacia la obtención de libertades y la conquista de los más nobles logros del ser humano.
Hagamos votos y trabajemos juntos, por tener felices fiestas para el Uruguay entero, un nuevo año 2012 pleno de salud, bienestar y alegría para nuestras familias.
Brindemos pues, con nuestros deseos eternos:
¡Lejaim! Vida y ¡Shalom! Paz.
Muchas gracias.
Montevideo, 13 de diciembre de 2011