Animarse a soñar

02/Dic/2013

El Observador

Animarse a soñar

La directora de Winnova y fundadora de la web Guía Vocacional habló sobre las oportunidades para las mujeres emprendedorasSu vida ha estado marcada por desafíos. Entre ellos, irse a estudiar a Israel con tan solo 18 años y graduarse allí como licenciada en Trabajo Social y máster en trabajo social clínico. Luego por un lapso de 10 años vivió entre Israel y Uruguay, acompañando a su esposo, Pablo Brenner, que triunfó allí con BreezeCOM. A los 35 años regresó con su familia a Uruguay. Estudió psicología y creó el sitio GuiaVocacional.com, para asesorar y orientar a jóvenes y adultos. Hoy se desempeña como directora de http://winnovauy.com/, que difunde y reconoce proyectos e ideas de mujeres líderes. Además es docente del taller “Punto de Partida para Emprendedores” en el Centro de Innovación y Emprendimientos (CIE) de la Universidad ORT, y embajadora del Premio “Cartier Woman´s Initiative Awards” para Uruguay.¿Cómo surgió el taller del CIE?En 2009 al director, Enrique Topolansky, le interesó la  guía vocacional que yo desarrollé, en el sentido de definir las destrezas, habilidades, definirse a uno mismo. En el CIE, este taller es el primero que se les da a los emprendedores, porque la premisa es que si no conocen sus destrezas o sus barreras, le va a ser muy difícil.¿Es solo para estudiantes de ORT?No, es abierto y gratuito. Todo lo que sea red de emprendedores, la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación), estudiantes se pueden anotar. La ORT apuesta a que después los que hicieron el primer taller, sigan haciendo un proyecto verdadero de emprendimiento.Para exponer en esos talleres, ¿busca empresarias uruguayas o además del exterior?En general trato de buscar empresarias locales. Hay muy buenas, lo que pasa es que prácticamente son invisibles. Las mujeres tienen un problema de demasiado perfil bajo. Apuesto a que eso no pase. Una tiene que estar con confianza en sí misma, poder transmitir, pero sobre todo que sea algo que le guste hacer. Hay veces que no hay tiempo para pensar en eso. Por lo que particularmente apunto a los intereses y a los gustos. No por esto ya sos emprendedor, también hay que saber llevarlo a cabo, ser viable, saber qué pasos tomar para llevarlo a la acción. A veces en Uruguay se hace mucho hincapié en que haya emprendedurismo, pero después se vuelve muy difícil realizarlo, y se lo justifica diciendo que no hay dinero. Pero la verdad es que hay, el tema es que la gente queda trancada en la acción.Dentro del taller de Punto de Partida se trabaja en cómo llevar a cabo la idea. Pensar cuáles son los próximos pasos: objetivos a corto y a largo plazo, proyección a cuatro años.¿Cuánto dura el taller?Son cuatro instancias de tres horas cada una, que se hace tres veces al año en cada trimestre. Es muy interesante. Trabajé unos años en la empresa de artículos de surf, La Isla, en la que el emprendedor tenía una visión de responsabilidad social muy grande y quería ayudar a sus empleados a que terminen el bachillerato. Entonces empezamos con guía vocacional, haciéndoles conseling a cada uno de los empleados y después derivó a consolidar la empresa, para que cada uno se sienta parte de la misma.¿Cuál es el origen de Winnova.uy?Winnova -que es Woman Innovation Uruguay- surge a partir de que viaje mío a Deauville donde se desarrolla todos los años el premio Cartier Iniciative Awards para mujeres emprendedoras. Ese viaje me abrió los ojos a un mundo de ejecutivas, mujeres líderes en política.El de Cartier es un evento internacional de mucho nivel y prestigio que premia a mujeres en sus comienzos, cuando el emprendimiento ya está en marcha. Lo que se hizo fue dividir el mundo en áreas. Sudamérica es una bastante interesante, por eso fue que decidí hacerlo en Uruguay también, para que las emprendedoras vean que se puede, que apuesten a presentarse.De cada continente se eligen tres finalistas, y ellas pasan un período de coaching en junio en la que las preparan para presentarse en octubre cuando viajan a Francia. Ir ya es una experiencia única, increíble más allá de si ganan o no.Winnova el año pasado hizo su primer evento independiente, en el cual hubo doce ponencias emprendedoras, que no necesariamente eran ser propietarias de empresas. A mí me gusta trabajar con el grupo de mujeres que se sientan o quieran llagar a posiciones de liderazgo. Por eso nuestro slogan es “Ser Mujer, Ser Líder”.¿Cómo es la competencia del Premio Cartier?Es abierta, hay que presentarse hasta el 28 de febrero. Desde marzo hasta junio se leen todos los proyectos y se eligen tres de cada continente.¿Le implica mucha responsabilidad ser embajadora Cartier?Sí claro. Cada vez que hay un deadline de Cartier, me carga de responsabilidad al momento de presentar emprendedoras, porque me gustaría que fueran más. Todavía la idea es bastante lejana para las personas. No es tanto la responsabilidad de que les vaya bien porque creo en ellas. Nuestro trabajo es darles todos los apoyos y herramientas. Las mujeres tenemos que tener esa fuerza de querer postularnos y creer en nosotras.¿Cuáles son sus tips para aconsejar a las emprendedoras?Animarse a tener sueños, rodearse de gente positiva, saber pedir ayuda, organizarse, delegar tareas, y creer en sí mismas.El hecho de que su marido, Pablo Brenner, sea un emprendedor reconocido, ¿la motivó o se desarrolla en paralelo con sus ideas?En la pareja, una de las claves es poder tener proyectos en común. Así como tener hijos, tener proyectos que vayan más allá de lo material. Participa mucho de mis actividades como psicóloga y yo de las de él. Es un equilibrio. Siempre lo acompañé, aprendí mucho de Pablo e intercambiamos cosas. No trabajamos juntos, porque creo que eso no funcionaría, pero hay una parte de inspiración que la canalicé por el lado de hacer mis proyectos.¿Qué sienten sus hijas con ambos padres emprendedores destacados?Tienen una veta de emprendedoras sociales muy importante. Siempre la parte social en mi casa se dio mucho. Por la formación de Pablo y la mía, nuestra idea es aportar a la sociedad. Las tres son líderes comunitarias, todos los sábados organizan actividades para jóvenes. La grande da clase de matemática gratis para chicos del programa Salir adelante, trabaja en el Plan Ceibal y brinda charlas sobre el holocausto en una institución que visita colegios. Otra hija quiere hacer ingeniería para discapacitados. Ahí uno ve el emprendedurismo, las ganas de innovar y de hacer cosas nuevas, pero a la vez servicio social.¿Desde qué lado se ve hoy a la mujer?En general, en los setenta, se hablaba del feminismo. Hoy, de teorías más integrales y de diversidad de equipos. Es decir, la mujer con sus habilidades de multitasking, simpatía, intuición, junto al hombre, donde las características femeninas sean un plus. Ni más, ni menos. Sé que aún hay una realidad por ejemplo en los sueldos, donde las mujeres, aunque estén ocupando el mismo cargo que los hombres, cobran menos. Lo importante es no quedarse en la lucha, sino tratar de demostrar las cualidades. Ahora tenemos presidentas en algunos países y muchas veces el hombre lo ve como una competencia; yo creo que habría que verlo como un plus.¿Qué opina sobre la Ley de cuotas en la política?Lo veo como un adelanto. Creo que es un proceso, como el que debe vivir toda sociedad. Las mujeres están ganando lugares que tienen que aprovechar. Ponerse a luchar por qué tan pocos (lugares) o por qué tantos, me parece que no sirve. Está bien y hay que apoyarlo.