Ida Holz: Una vida dedicada a la innovación personal y regional

29/Nov/2013

Por Lic. Ruth Roizner Selanikio

Ida Holz: Una vida dedicada a la innovación personal y regional

Ingeniera, informática, profesora e investigadora uruguaya, pionera en el campo de la computación y de Internet. Desde el SECIU ha liderado el desarrollo de Internet en Uruguay desde principios de los años 90. Hasta el día de hoy se ocupa del desarrollo y evolución de las TICs en Uruguay. Desde 2005 ejerce como miembro del Consejo directivo honorario de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (AGESIC). Es una de las impulsoras del Plan Ceibal. En 2009 obtuvo el Premio a la Trayectoria otorgado por el Registro de Direcciones de Internet para América Latina y el Caribe (LACNIC). Este año fue la primera mujer latinoamericana en ingresar al Salón de la Fama de la Internet Society, una iniciativa que honra a las personas que han sido importantes para el desarrollo y fortalecimiento de Internet.¿Un libro?Hay muchos libros, pero de los que estuve leyendo recientemente: Los manuscritos de la cárcel de Liscano me aparecieron muy interesantes.¿Un uruguayo o uruguaya?Mi marido (Anhelo Hernández) (risas)¿Un lugar en el mundo?Istambul, Turquía¿Un lugar en Uruguay?Las playas de Rocha¿Un gran recuerdo que tengas?Tengo tantos recuerdos… la vida en México.¿Una convicción?La sinceridad y la lealtad¿Una pasión?La voluntad de hacer cosas, de hacer proyectos y el riesgo de enfrentarlos¿Un sueño?Que mis hijos puedan tener éxito en lo que hacen. Los dos son artistas.¿Una palabra?Innovación¿Un aroma?Los jazmines¿Un sabor?Los picantes de México¿Sobre qué te gusta que te pregunten?Sobre las cosas de la vida¿De dónde vienen tus padres?Mis padres vienen los dos de Polonia, de lo que fue el Imperio austrohúngaro que se convirtió en Polonia. Mi mamá tenía 10 hermanos, de los cuales 9 murieron todos con su familia, más de 60 personas. El mayor de sus hermanos fue quien quedó vivo,  era rabino y se había ido a un congreso en Inglaterra justo cuando entraron los nazis a Polonia. Ella se vino antes de la Shoá (Holocausto) al Uruguay.Sé que has tenido una niñez difícil, ¿qué recuerdos tienes?No difícil, sino una niñez distinta. Mi papá murió cuando yo tenía 3 años y medio casi 4, mi mamá era inmigrante y no casi sabía español y estaba embarazada de mi hermano que nació un mes después de la muerte de mi papá. Y entonces, claro, ella tuvo que salir a trabajar, no sabía mucho cómo, y yo tenía en parte que cuidar a mi hermano que era chiquitito. Los primeros años había una mujer que nos ayudaba, pero yo me responsabilicé mucho por mi hermano. No fue una niñez violenta, sino una niñez con muchas responsabilidades y distinta a la niñez en general. Por ejemplo a la de mis hijos.¿Y de tu adolescencia?Muchos… De mi adolescencia tengo los recuerdos de un gran amor, muy lindo noviazgo, de que me fui al Majón (viaje a Israel por 1 año) de Madrijim (líderes), de que estudié, hice un buen liceo y empecé a trabajar a los 14 años.Y seguramente viviste el momento en que Uruguay ganó en el Maracaná, ¿lo recordás?Si, por supuesto, me acuerdo mucho de eso porque yo estaba en Hanoar Hatzioni (Movimiento Juvenil judío), y en un momento salimos todos a gritar a la calle. Además junto a otros amigos teníamos una entrada para ir a ver un concierto de Yeudi Menuhin. Yeudi Menuhin salió al escenario diciendo “Uruguayos los felicito” y tocó en el violín el himno uruguayo. Fue muy emocionante.¿Y cómo fue vivir en Israel? ¿En qué ciudad estuviste?Cuando el Majón fue en Jerusalem. Era medio año en Jerusalem y después en un kibutz (vida comunitaria). No me acuerdo a qué kibutz fuimos pero creo que era Ein Hashlosha. Fue una muy linda experiencia, sin duda. Un poco fuerte para nosotros pero fue linda. Yo tenía 16 años cuando me fui, era muy chiquita para esas cosas. Fue el primer grupo que se fue de Majón. Era un Majón muy distinto de cómo es hoy en día, a nosotros nos elegían. Nadie se había preparado ni nada, alguien venía y te proponía. Me acuerdo cuando fuimos nosotros fue por el Hanoar Hatzioni y el Hashomer Hatzair (Movimientos Juveniles judíos). Vivíamos en una casa, tomábamos cursos de historia, de Israel y sionismo, etc. El plan era orientado a que cuando uno volviera pudieras transmitir eso en las organizaciones judías.Estuviste presente también en la Guerra del Sinaí, ¿puede ser?Estuve presente en la primera guerra, siendo partícipe. Yo había hecho el ejército, el entrenamiento (las mujeres teníamos dos meses de entrenamiento), y después me mandaron a un lugar llamado Nitzana que es de donde salió exactamente el ataque a Egipto. Al principio Nitzana era un lugar que se llamaba desmilitarizado, es decir, éramos militares y del otro lado de la frontera los egipcios eran igual y nos llevábamos muy bien con ellos, hasta intercambiábamos cosas en la frontera. Y bueno, después sucedió el ataque a Egipto y fue para nosotros bastante impactante porque éramos 30 más o menos, y de repente empezaron a llegar camiones y camiones y camiones, y se llenó de miles de carpas con miles de soldados y no entendíamos nada hasta que después empezó la guerra. Y después fue muy feo ver los resultados, los cuerpos tirados en Egipto… ya cuando pasamos la frontera veíamos los cuerpos tirados, hinchados y abiertos por el oxígeno del aire… Fue realmente muy traumático.Luego regresas a Uruguay, ¿y comienzas la vida universitaria, verdad?Sí, primero hice el IPA (Instituto de Profesores de Artigas) y luego Ingeniería en la Universidad de la República.Creo que pertenezco a la segunda generación de ingenieros. Pertenecí al primer grupo que empezó a trabajar en el Instituto de Computación de la Universidad.Y en esa época, ¿había mujeres que cursaran ingeniería?Sí, las que empezamos a trabajar en el primer grupo éramos 3 en un grupo como de 20. Lo que pasa que en la Facultad de Ingeniería tenía muy pocas mujeres, casi ninguna. Teníamos un éxito maravilloso (risas).¿Y cuál fue tu primer trabajo?Mi primer trabajo fue ir casa por casa repartiendo paquetitos a ver si me compraban objetos.¿Sintió muy fuerte el exilio cuando estuvo en México?Creo que lo que más sentimos fue todo el proceso de tener que exiliarnos, el proceso de clandestinidad, de la dictadura. Mi primer hijo nació un día después de que me destituyeran de la Universidad…porque fui a cobrar y me dijeron “No tiene nada para cobrar porque está destituida”. No fue una sorpresa muy hermosa, y además yo había trabajado todo ese mes porque quería que me dieran más licencia después. Quiere decir que estuve todo un mes trabajando sin que me pagaran, y además nació mi hijo sin salario. Mi marido tampoco tenía salario, también había sido destituido. Todo ese proceso hasta que nos exiliamos duró más de un año. Esto fue en noviembre del 74’ y nosotros nos exiliamos el 3 de febrero del 76’. Pasamos un año entre la casa donde vivíamos de la que nos fuimos porque nos estaban persiguiendo, viviendo a monte hasta que unos muy amigos, gente muy solidaria nos alojó en su casa durante los últimos tres meses. Pero pasamos un año y pico sin salario, con un hijo chico, no teníamos ahorros en ese momento, no fue fácil.¿Cómo ve el desarrollo de Internet a nivel nacional en comparación con el resto del mundo?Estamos caminando muy parejos en el mundo. El desarrollo del Plan Ceibal ha cambiado mucho el panorama en el Uruguay, obligó a una instalación muy avanzada en cuanto a redes inalámbricas, y tener a los niños usando internet de manera equitativa en todo el país.Durante su vida, ¿cómo ha vivido el judaísmo?De distintas maneras. Cuando era chica, mi mamá era una mujer muy tradicional, venía de una familia de religiosos. Mi abuelo era rabino, un rabino además bastante conocido que parece figura en libros. El primo de mi primo, Isaac Margulies hace tiempo que me está por pasar una fotocopia de un libro donde figura mi abuelo, pero me lo quiere traducir. Cada vez que me ve me dice “ya te lo voy a pasar”. Toda mi infancia fue signada muy fuertemente por el judaísmo, por algo me mandaron a Majón. Yo pertenecía a una organización judía. Después fui a Israel a quedarme y me impactó… Todo eso tiene mucho que ver con la historia del judaísmo familiar. Después la guerra a mi no me convenció. No me convenció que el ser humano cambie tanto en las guerras, yo vi a mis propios compañeros ahí donde estaba en Nitzana modificándose como seres humanos y yo no quería eso para mí. Me ofrecieron hacer el colegio de oficiales porque parece que en el entrenamiento me portaba muy bien, era muy disciplinada, entonces me dijeron que por favor fuera al colegio de oficiales, pero yo no fui, no quería ser soldado. Me impactó mucho el tema de las guerras, y cómo se solucionaban. Y al volver al Uruguay me empecé a insertar un poco en la vida universitaria, otro poco en la vida cultural, como ir a conciertos, exposiciones, etc., y acercándome al Uruguay tal cual es, que no es sólo el judaísmo. Después conocí a mi marido.¿Dónde lo conociste?A mi marido lo conocí en una cena. A él le interesé mucho en su momento y de alguna manera empezó a haber una relación. Al principio yo estaba muy dudosa de todo, pero después me empecé a relacionar con él. Duré 47 años casada y lamento que se haya muerto (se emociona)… realmente tuve el mejor de los compañeros.Cambiando un poco de tema, ¿qué opinión te merece el Uruguay como país?Uruguay es un país muy pequeño que tiene sus particularidades, muchas de las cuales las ha perdido. En un momento fue un país respetado por su cultura y por su nivel de educación, y eso se ha perdido mucho. Creo que un factor fundamental para que ello se perdiera es la dictadura que tuvimos, porque durante la dictadura se educaron los actuales docentes. Se educaron muy parciamente, quitándole muchos valores humanos y sociales, que se perciben en los resultados del mundo de hoy. Tenemos secuelas de la dictadura muy fuertes aún. Los que estuvimos fuera del país las sentimos muy fuertemente. La verdad tengo todo mi amor a México, el país donde viví que me pareció maravilloso y que me sirvió para seguir creciendo como ser humano y profesional. Llegué acá, y la gente se había quedado estancada durante 11 o 12 años por la dictadura, salvo mucha gente que aprovechó para hacer mucha plata.¿Qué sintió al ser ingresada al Salón de la Fama de Internet?Para mí fue una sorpresa que me eligieran. Obviamente no me postulé yo, ni se me ocurrió, ni sabía lo que era. Me llegó un correo que me decía “I congratulate you because…” (“Te felicitamos por…”), y como te llegan tantos correos de esos que has recibido un premio de no sé cuantos millones de dólares, etc., borré el correo, sin terminarlo de leer. Y entonces a la semana y media me llegó un correo que decía: “Ida, You didn’t answer us,…” (“Ida, no nos has respondido…”), entonces entré a buscar en internet y a enterarme qué era el Salón de la Fama y supe que hubo una primera premiación a personas súper destacadas mucha de las cuales yo les conocía el nombre porque habían sido los primeros grandes desarrolladores tecnológicos y sociales de Internet. Además a algunos los conocía personalmente de algún viaje que había hecho, algún evento, y me pareció insólito que me dieran eso a mí. No entendía por qué me daban a mí un reconocimiento de ese tipo, entonces pensé hasta ahora no se ha reconocido nadie de Latinoamérica, tuvieron que elegir a alguien de aquí, y yo he tenido mucha actividad en los organismos latinoamericanos y ya tenía un premio anterior de LACNIC (Registros de Direcciones de Internet para Latinoamérica y el Caribe). Y ahí me encontraron y me lo dieron porque era latinoamericana, mujer, veterana… Y después dije, que a mí me parecía que era esa la razón, pero no era una razón a mí Ida Holz, sino una razón simbólica. Me dijeron que no, que no era así como se hizo la elección, y sigo sorprendida de por qué yo. Y llegué a Berlín que es donde se dio el premio, y uno siempre se emociona ante cosas como esas. Ahí encontré que junto conmigo premiaban a gente que nos había ayudado muchísimo en un momento de las primeras organizaciones, como Steve Goldstein que había sido presidente de la National Science Foundation y Jorge Sadoski que nos había dado cursos. Yo decía: ¡no puede ser! Pero sí, me tocó. Creo que hay mucha gente en Latinoamérica que hizo y está haciendo un esfuerzo muy importante por el desarrollo de Internet en la región. Eso es lo que nos caracteriza: no haber pensado sólo en Uruguay, sino habernos interesado por un desarrollo regional.