“…A veces los uruguayos tienen un espíritu de emprendimiento que no logran que se enfoquen en iniciativas de gran impacto”

20/Nov/2013

Entrevista al Dr. Ing. Héctor Cancela, por Lic. Ruth Roizner Selanikio

“…A veces los uruguayos tienen un espíritu de emprendimiento que no logran que se enfoquen en iniciativas de gran impacto”

Entrevista a Dr. Ing. Héctor Cancela, Decano de la Facultad de Ingeniería. Ingeniero en Sistemas de Computación, egresado de la Universidad de la República, y doctor en Informática por la Universidad de Rennes 1(Francia).Profesor titular (grado 5) del Departamento de Investigación Operativa, director del Instituto de Computación de la Facultad de Ingeniería, investigador grado 5 del Área Informática del Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (Pedeciba) y representante uruguayo en la Asociación Latino-Ibero-Americana de Investigación Operativa.Como Decano de la Facultad de Ingeniería, ¿Qué expectativas tenía antes de visitar Israel?Sabíamos que era una misión interesante tanto por el propio país que íbamos a visitar, que sin dudas es un referente en temas de tecnología e innovación, como por el hecho de la misión en sí, importante desde el punto de vista nacional. Una misión compuesta por 43 personas con representación del gobierno, de los entes del estado, de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), y de diversos empresarios y organizaciones, incluyendo también la academia.Vivimos una misión muy provechosa e intensa, con una agenda muy cargada y diversa, y que en todos los ámbitos donde fuimos recibidos nos permitió conocer y entender más la realidad israelí, y también enriquecernos.¿Es la primera vez que viaja a Israel?Sí, nunca antes había tenido la oportunidad.¿Qué lugares recorrió? ¿Qué impresión se llevó de Israel?Conocimos Tel Aviv y otras pequeñas ciudades de los alrededores, también estuvimos un día en Jerusalém. Durante el recorrido visitamos desde pequeñas empresas recién creadas con 2 o 3 personas que están emprendiendo, y de repente un empleado o ninguno, hasta empresas multinacionales como Google que tienen miles y miles de personas trabajando en el mundo.Además de empresas también estuvimos en el Technion (la Universidad Tecnológica), parques tecnológicos, incubadoras, en la agencia de Innovación e Investigación, etc. Hubo un panorama muy amplio de lugares, y con una agenda tan cargada la parte turística quedó más bien relegada. Pudimos conocer un poco por lo menos durante las mañanas, a las 6 a.m. lográbamos ver las playas de Tel Aviv y caminar por la rambla. Y el día que fuimos a Jerusalém tuvimos la oportunidad de visitar la parte histórica.¿Cómo vivió la experiencia de formar parte de la delegación uruguaya y vincularse por varios días con los diferentes miembros?La verdad que fue una experiencia muy buena. Había una gran voluntad de integración y se generó oportunidad de intercambiar con todos los participantes. Se percibía que más allá de que cada tenía sus intereses y objetivos, había una comunidad de visiones, y un interés de aprender en conjunto y de volcar en Uruguay las lecciones aprendidas.¿Cuál cree que es el motor de las empresas start-up en Israel?Nosotros vimos que ha habido un impulso muy grande estratégico nacional que comenzó hace unos 25 años con una visión país, impulsada desde el gobierno de transformar la capacidad de los jóvenes de innovar, de imaginarse cosas distintas en un motor de impulso económico. Además de lo que es el estímulo estatal, la motivación de las personas es múltiple. Hay un ambiente social que premia la innovación, entonces es siempre un desafío una vez que uno tiene una idea tratar de concretarla, de hacerla exitosa. Siempre puede haber también una motivación económica, pero creo que en gran medida la motivación es demostrar que uno puede generar algo nuevo, distinto, que sea valorado primero en la sociedad local, y luego a nivel internacional. Y en ese sentido creo que tienen una cultura de riesgo, de animarse a probar si la idea que tienen funciona. A su vez, este proceso cuenta con el apoyo de un ecosistema que, de alguna forma, premia esas actitudes, las financia y genera valor.¿Considera que los jóvenes uruguayos tienen ese ímpetu innovador y de arriesgue?Sí, yo creo que sí. Sin duda que Uruguay como sociedad es mucho más conservador que Israel, pero al mismo tiempo creo que muchas veces los uruguayos y las uruguayas tienen un espíritu de emprendimiento que a veces no logran se enfoquen en iniciativas de gran impacto. Uno observa y puede ver que hay por lo menos un subsistema uruguayo de mucha gente que se anima a hacer el micro emprendimiento pero a un nivel extremadamente micro, que trabaja por cuenta propia y busca generar una alternativa en la economía informal. Pero muchas veces no logramos transformar esa capacidad de decir, “me arriesgo, hago algo por la mía” con una formación mucho más amplia y profunda, y por otro lado el empuje a través de la incorporación de conocimiento y las ganas de lograr emprendimientos de alcance global. Muchas veces es más fácil imaginarse el kiosquito de la esquina que la empresa que después se va a vender en Estados Unidos. Y de repente, el riesgo que se corre, la posibilidad de fracaso, la necesidad de trabajar de lunes a domingo y no descansar, es la misma en un caso que en otro, pero lo que falta muchas veces es la incorporación de conocimiento tecnológico, y una red de soporte y financiación que permita iniciativas más ambiciosas y de mayor impacto.¿Qué emprendimiento le llamó la atención?Todos los lugares que visitamos tenían temas de mucho interés; si bien podemos decir que eran ideas o líneas de trabajo que uno conocía previamente, el visitar directamente las empresas que están generando esas nuevas tecnologías y ver cómo trabajan es muy impactante. Por ejemplo, visitamos la empresa que fabrica la mayor parte de las impresoras 3D del mundo. Es muy impresionante ver la innovación en estas tecnologías y el tipo de elementos que se están fabricando con esas impresoras. Por supuesto la Facultad de Ingeniería tiene una impresora 3D, de modelo anterior y la utiliza, pero la visita nos permitió ver los modelos que recién se están lanzando, y conocer las innovaciones que se están preparando para el futuro cercano.También fue muy impactante ver las plantas de montaje de equipamiento electrónico. Visitamos una empresa que se llama Mellanox, que es la empresa que provee el equipamiento de comunicación de más alta velocidad, que se utiliza dentro de los equipos que se llaman “computación en la nube” (cloud computing), computación de alta performance o grilla. Allá además de ir a la empresa que diseña este equipamiento y genera la tecnología, también fuimos a la planta de fabricación y montaje de los circuitos. Fue muy interesante ver sectores altamente automatizados, robotizados, que mediante un proceso de muy alta calidad fabrican todo el equipamiento, combinado con otros sectores donde todavía la participación humana es imprescindible para ciertos componentes y ajustes.¿Aprendió o detectó ideas que puedan aplicarse en Uruguay?Sí. Una de las cosas interesantes que detectamos es que estamos en un camino no idéntico, pero paralelo en muchos aspectos, es decir hay por supuesto muchas diferencias pero también ciertas similitudes de país de población escasa, que tiene que estar muy orientado hacia la exportación porque los mercados internos son muy pequeños; y la gran importancia que le da el conocimiento a la educación al fomentar que los jóvenes tengan oportunidad de desarrollar sus ideas. Estas son todas cosas que o se dan en Uruguay o queremos impulsar. Creo que hay discusiones bien interesantes que acá en Uruguay se están produciendo actualmente, que no sé si convergen pero que “se cruzan”. .En Israel ha habido un foco muy importante en crear empresas, hacerlas crecer y una vez que tienen cierto impacto o alcance venderlas a una multinacional o colocarlas en bolsa en Estados Unidos, internacionalizarlas. Y una de las discusiones que se está dando ahora es en qué medida, el hacer ese proceso resulta una parte importante de esas empresas que terminan yéndose de Israel. Entonces, hay todo un proceso de crear y crear empresas, pero pocas quedan, muchas se van del país o dejan solo algunas instalaciones. Entonces la discusión es en qué medida no conviene dar un paso más y que por lo menos alguna de esas empresas sean multinacionales pero ubicadas en Israel, en el país como casa matriz y no ubicadas en Estados Unidos, en Europa o en Asia, para generar más trabajo interno.Acá en Uruguay en informática muchas veces la discusión va al revés. Se han creado muchas veces empresas exitosas pero en general no se ha hecho el proceso de venderlas, y eso en parte lo que ha hecho es que al no incorporar muchos capitales, muchas de esas empresas han crecido pero hasta cierto tamaño, y no han logrado tener una dimensión mucho más global. Entonces una discusión en Uruguay es si no hay que fomentar que más empresas de este estilo, luego de crecer hasta cierto punto, busquen luego una estrategia de incorporación de capitales, eventualmente incluso de venta a empresas mayores radicadas en otros países, y se internacionalicen para que puedan crecer aún más .Entonces de alguna forma uno ve que, probablemente, los dos puntos son importantes: tanto generar empresas como venderlas, conseguir capitales y fomentar que algunas de ellas queden en el país.Es quizás paradójico porque allá se está impulsando lo que en Uruguay queremos desestimular en este momento. Creo que corresponde a etapas de desarrollo, y muestra justamente cómo las ideas tienen sentido en un contexto. A veces lo que es bueno en una etapa de desarrollo en otra puede ser contraproducente, y luego puede volver a ser interesante. Esta es una de las lecciones fuertes, es decir que no hay recetas a copiar, y que hay que entender las ideas, en qué contexto aplicarlas, y no atarse a una estrategia sino irla modificando en la medida que uno va subiendo escalones.¿Se dialogó sobre la posibilidad de algún proyecto en conjunto de Israel con Uruguay?Sí, hubo intercambios diversos tanto con las empresas como con la Universidad. Uno tiene que articular lo que es una visita de alto nivel político, con encontrar a nivel técnico la línea de trabajo donde se encuentra la mayor oportunidad de cooperación. Vamos a seguir trabajando, mantener los contactos generados, y buscar más específicamente cuáles de todas las líneas pueden ser más provechosas, siguiendo el trabajo para ver luego en el tiempo de qué manera pueden ir fructificando.¿Se encontró con algunos uruguayos que residan en Israel?Sí, nos encontramos con una importante cantidad de personas de la diáspora uruguaya en Israel, muchos uruguayos y uruguayas que están allá y les está yendo muy bien. Desde personas muy jóvenes, llegada hace pocos años, hasta gente que hace 30 o 35 años se fue a Israel y quedó viviendo allá. Todos, sin excepción, manifestaron la importancia que para ellos tuvo la formación que recibieron en Uruguay. Muchos son egresados de la Universidad o estudiaron en la Universidad algunos años, y luego fueron allá a terminar de formarse. Son uruguayos que a partir de esa formación lograron una inserción muy buena. Algunos han sido fundadores de estas empresas (de las chicas a las grandes), otros gerentes, estudiantes avanzados, otros ocupan puestos de gobierno, etc. Por supuesto, en todos los casos manifestaron la voluntad de ayudar al país a la distancia así como el reconocimiento de lo que Uruguay les brindó, y que les permitió desarrollarlo allá.¿Algo más que desee agregar?Este tipo de misiones es muy interesante ya que permite un aprendizaje y reflexión colectiva por un grupo importante de gente de varios sectores de Uruguay que en conjunto representan al país, y permiten hacerlo conocer más en el exterior; también permiten volver a nutrirse de ideas y generar ciertas visiones compartidas de acción interna y de relacionamiento. Al ser Uruguay un país relativamente pequeño donde hay muy alta vinculación entre los distintos sectores existe la posibilidad de buscar esas sinergias e iniciativas que tengan amplio apoyo, esta es también otra similitud que encontramos con la realidad israelí donde estas vinculaciones y búsqueda de sinergias internas potencia el desarrollo productivo y social.