La semilla de calidad de Homeland

16/Sep/2013

El Observador, Valentín Trujillo

La semilla de calidad de Homeland

La serie israelí Hatufim, en la que se basa la serie estadounidense, tiene una mayor carga dramáticaGideon Raff era un estudiante de cine israelí que viajaba entre Estados Unidos, donde se estaba formando, y su país natal cada tanto. Por eso, sus vínculos no eran sencillos: las personas iban y venían, a la familia y a las amistades les pasaban cosas, y Raff se sentía sapo de otro pozo, desconectado de la realidad que lo envolvía. “Sentí que había estado nueve años en el exilio”, le confesó Raff al diario inglés The Guardian.
De esa sensación de extrañeza y de crisis familiar surgió la idea de la serie de televisión Hatufim, que luego Hollywood adaptó en Estados Unidos con un argumento levemente similar en su inicio y se llamó Homeland.
Hatufim (que en hebreo significa ‘secuestrados’ y que también se ha vendido con el nombre comercial de Prisioneros de guerra) cuenta la historia de dos soldados israelíes que gracias a un canje por presos palestinos regresan a sus casas luego de 17 años de secuestro en el Líbano por parte de un grupo musulmán.
Nimrod y Uri son los soldados que llegan a Israel como héroes luego de casi dos décadas de cautiverio, mientras un tercer soldado secuestrado, Amiel, se cree que está muerto.
La contraparte al elenco masculino la ponen tres mujeres que reciben de una forma u otra a quienes llegaron. Por un lado está Talia, la esposa fiel de Nimrod que nunca perdió la esperanza de volver a ver a su marido. Talia tiene dos hijos adolescentes que casi no conocen a su padre. Nurit, la exnovia de Uri, ahora casada con su hermano Yaki y con un hijo adolescente. La tríada se completa con Yaeli, la hermana doliente de Amiel, quien vive sola en una gran casa familiar cuidando a los perros de su hermano.
Pero esta mera enumeración de personajes no da la dimensión narrativa y dramática de cada capítulo de Hatufim.
El nudo argumental de la serie es la crisis familiar que suscita el regreso de los dos soldados a sus hogares. Nimrod golpea en sueños a su esposa y no termina de adaptarse a la vida con sus hijos. Uri se niega a salir de su cuarto en la casa de su padre viudo y no logra vincularse con el resto de su familia.
La historia es dura para todos y no le tiembla el pulso para mostrar la crudeza de relaciones partidas, heridas, emociones escondidas, llenas de reproches y algunos resentimientos, porque en los 17 años que transcurrieron la vida de todos se alteró y tomó caminos que son difíciles de cambiar. Con este panorama de traumas de posguerra, y de familias que también a su manera vivieron una forma particular de secuestro, aparecen en escena dos personajes que hacen aun más compleja la trama: el psicólogo Haim Cohen, que interroga a los dos soldados liberados, y la agente Iris, quien se infiltra en la vida de Uri coqueteando como su novia.
Después de los testimonios de los soldados, Cohen sospecha de las versiones de lo que les sucedió, porque estas son contradictorias. ¿Es que acaso tienen algo para esconder estos dos hombres traumatizados? ¿Cuál es el trasfondo de su trauma? ¿Cuál fue el verdadero peso de los años en cautiverio? En todo caso, ¿cuál es el motivo de que hayan vuelto?
La copia y el original
Como Hatufim es la base argumental de Homeland, es inevitable la comparación. Y la balanza cae para el lado de la serie israelí: el drama se muestra más descarnado, los personajes son más complejos y con pliegues y dobleces que los vuelven más interesantes, los diálogos de Raff son soberbios y las actuaciones (especialmente Yoram Toledano como Nimrod, y Yael Abecassis como Talia) son sobresalientes. Donde la serie estadounidense busca el cliché y la situación explícita y en cierto modo previsible, Hatufim es más realista y cruda. Logra la sorpresa y genera misterios que son el combustible de la narración de la manera más coherente.
Con una duración de unos 50 minutos promedio por capítulo, los episodios de Hatufim parecen pequeñas películas. Es la mejor forma de que alguien que le huye a la televisión vuelva a la pantalla chica. Los capítulos se ven online gratis en internet.
El autor
El creador de Hatufim es el director israelí Gideon Raff, quien también trabajó sobre el guion de Homeland y es su productor ejecutivo. Raff, quien nació en Jerusalén, tiene hoy 40 años. Desde los 6 años vivió en Washington, donde su padre era asesor de la embajada. Estudió en el American Film Institute de Nueva York. Realizó su primer cortometraje en 2003, que se presentó en el festival de Tribeca. Filmó un par de películas de terror sin mayor éxito, hasta que en 2008 comenzó a desarrollar la idea de Hatufim. Luego de dos temporadas de éxito, Raff se encuentra desarrollando una nueva serie titulada Tyrant para el año próximo en canal FX.