Venganza de perdedores

16/Jul/2013

La República Por Egon Friedler

Venganza de perdedores

Muchas de las numerosas noticias provenientes de Egipto no llegan a publicarse en Occidente aparentemente por no tener demasiada relevancia política o porque los medios no tienen suficiente espacio para cubrir el aluvión informativo desencadenado por los dramáticos acontecimientos en ese país.Sin embargo, por algo las agencias noticiosas y los canales de TV árabes las dan a conocer. Obviamente tienen una gran importancia porque ayudan a comprender el contexto en el que desarrollan los acontecimientos que sacaron del poder a los Hermanos Musulmanes. Resultan particularmente inquietantes las que se refieren a las venganzas de los islamistas en todo el país. Veamos algunas de ellas:En el Sinaí se descubrió el cuerpo sin cabeza de un comerciante cristiano, el segundo caso de asesinato de un cristiano en esa zona desde que los militares destituyeron a Mohamed Morsi el 3 de julio. En la ciudadde Sheik Zwied, Magdy Habashi de 60 años, fue secuestrado y su cadáver fue descubierto en el cementerio. En la ciudad de El Arish en el norte de Sinaí asesinaron a un sacerdote cristiano copto, Mina Abbud Sharobin el 6 de julio. También en la misma ciudad fue asesinado el dueño de un bar de 28 años de edad. En los tres casos las muertes son atribuidas a islamistas extremistas.Durante mucho tiempo la minoría cristiana en Egipto, que comprende alrededor de un 10% de la población no se involucró en la política por temor a represalias. Sin embargo, el nuevo Papa copto, Tawadros II, entronizado en noviembre pasado, se atrevió a criticar abiertamente al presidente y dijo que los cristianos tenían plena libertad para participar en la vida política y que la Iglesia no habría de desalentarlos.Según Ezzat Ibrahim, un activista de Minya, una provincia sureña con una gran población cristiana “Los cristianos se cansaron de esconderse detrás de las sotanas de los sacerdotes y no volverían a actuar de esa manera”.Durante el año en que Morsi estuvo en el poder, algunos de sus aliados de línea dura hablaron de los cristianos como enemigos del Islam y les recordaron de manera ominosa que son una minoría. Cuando comenzó la ola de protestas contra Morsi, la prensa de la Hermandad Musulmana dijo que los líderes de las manifestaciones eran cristianos.Los peores incidentes tuvieron lugar en una aldea en la margen occidental del Nilo, situada cerca de las famosas ruinas arqueológicas de Luxor. El 5 de julio se descubrió el cadáver de un aldeano musulmán y de inmediato se difundió la noticia de que su asesino había sido un cristiano. Una turba de varios centenares rompió las ventanas y las puertas de casas y de negocios cristianos y luego las incendiaron. Los musulmanes vecinos que intentaron detener a los revoltosos fueron apartados y amenazados con la violencia. Por lo menos, una docena de familias cristianas se refugió en la iglesia local.La agresiva multitud rodeó el edificio de apartamentos donde se escondió Emile Nassem, un cristiano que había estado particularmente activo en la campaña anti-Morsi. Sus tres hijos se salvaron porque se refugiaron en la casa de un pariente y su esposa fue salvada por la policía. Pero los “guardianes del orden” dejaron a Nassem a merced de la vengativa multitud que lo mató junto a dos primos y a un vecino. El jefe de seguridad de la localidad dijo que 17 aldeanos, incluyendo 8 cristianos, eran indagados por el asesinato y la violencia subsiguiente.En otro incidente, un grupo de seguidores de la Hermandad Musulmana atacaron a viviendas y negocios de cristianos en Dalaga, una aldea en la provincia sureña de Minya en la cual los cristianos constituyen el 35% de los habitantes, más de tres veces el promedio nacional. Durante los disturbios la multitud gritaba: “No existe otro Dios que Alá y los cristianos son los enemigos de Dios”.En la semana que siguió a la defenestración de Morsi, los extremistas atacaron a cristianos en al menos 6 de las 27 provincias del país.¿ Porqué se ensañan los islamistas contra los cristianos, cuando la gran mayoría que se rebeló contra el gobierno de la Hermandad Musulmana estuvo integrada por musulmanes?No es algo casual. Para el islamismo militante, es necesario volver a la tradición de supremacía del Islam. En su concepción del mundo, los infieles no tienen derecho a vivir, pero se hace una graciosa excepción con las religiones del Libro, los judíos y los cristianos. Gracias al aporte que sus creencias hicieron para que pueda surgir la verdad única y suprema del Islam, se les otorgaría el privilegio de vivir como ciudadanos de segunda categoría o “dhimmis” en un mundo regido por los fieles de Mahoma. Y naturalmente, ciudadanos de segunda categoría no tienen el derecho de desafiar a un gobernante musulmán, sobre todo si es un fiel seguidor de Alá, el único Dios verdadero.