«Hannah Arendt y Martin Heidegger están en Montevideo»

03/May/2013

Montevideo Portal, Ana Jerozolimski

«Hannah Arendt y Martin Heidegger están en Montevideo»

MARCELINO DUFFAU, DIRECTOR DE “UN INFORME SOBRE LA BANALIDAD DEL AMOR”, EN ENTREVISTA ESPECIAL.
“Un informe sobre la banalidad del amor” , en base al libro del escritor argentino Mario Diament, se estrena este viernes en el teatro del Anglo. La increíble historia de amor entre la estudiante judía Hannah Arendt y su profesor de Filosofía Martin Heidegger –que era pro nazi– es puesta en escena ahora en Uruguay, con la actuación estelar de Sergio Pereira y Bettina Mondino, bajo la dirección de Marcelino Duffau.
Sobre el desafío profesional que supone traer la historia al escenario , sobre aquellos años oscuros para la humanidad..y sobre el amor a pesar de todo, conversamos con el Director Duffau.
P: Director Duffau, esta obra, nueva en Uruguay, recién se estrena… ¿se atreve a decir ya ahora qué lugar ocupará en su trayectoria, que es variada y muy reconocida y que inclusive ha cruzado las fronteras de nuestro país?
R: Después de tantos años de trabajo en el teatro, solemos decir que la última obra que uno hace siempre es la mejor…He tenido la posibilidad de enfrentar a muy diferentes e importantes dramaturgos y entre ellos no vacilo a colocar a Mario Diament. Un texto muy inteligentemente escrito, con todos los aditamentos que les provoca retorcijones de tripas a los actores, por el reto actoral que implica y que obliga a todos los que intervenimos en él: desde los propios actores hasta los técnicos y la producción, a poner lo mejor de cada uno de nosotros . Nos obliga la propia conceptualización de la obra, su temática y el compromiso que tenemos cada uno de nosotros con el teatro, siempre dentro de los criterios de un teatro de arte y comprometidos con la realidad.
P: ¿Cómo es su encuentro con “Un informe sobre la banalidad del amor”? Imagino que cuando esta obra de Mario Diament se presentó en Argentina, de la orilla vecina ya le llegaron ecos cercanos… pero dirigir la versión uruguaya es seguramente otra cosa…
R: Vía internet, me topé con un artículo que hablaba sobre la misma. Me interesó la temática, sabía y conocía otra obra de Diament. Me puse en contacto con el autor y le solicité el libreto y sinceramente me impactó el texto. Para esos días la obra estaba en sus últimas funciones en Buenos Aires. Me invitó a ir a verla pero por temas laborales me fue imposible ir. Sin embargo la productora coincidió en un viaje previo y la fue a ver sin pensar siquiera que sería la responsable de llevar la producción adelante. Lo curioso fue que salvo decirme que la obra era muy buena, que le había gustado mucho el trabajo de los actores,nunca hizo un comentario sobre lo que vio, salvo que estaba hecha en un teatro frontal (el nuestro es bi-frontal). Ahora pienso que si hubiera podido ir a Buenos aires, no me hubiera gustado verla..Nosotros le ponemos al texto nuestra mirada, que pienso que no es ni mejor ni peor que la realizada en Buenos Aires. Sin embargo, ahora sí me gustaría verla pero..ya bajó de cartel: Hannah Arendt y Martin Heidegger ahora están en Montevideo.
P: Que sea con mucho éxito Director…¿Qué le inspira la historia?
R: La universal y permanente lucha de los seres humanos cuando el amor se torna desenfrenado y la pasión pasa a comandar las acciones. Hoy, con perspectiva histórica dicha situación se puede ver , quizá, con “más objetividad”…en lo personal se me hace difícil entender ese cúmulo de pasiones entre un nazi y una judía, ambos filósofos, pensadores, etc…pero ya lo dijo Cervantes: “El amor tiene cara de hereje”…
P: Y sobre esto al menos, no vamos a discutir con Cervantes…¿Dificulta el hecho que haya aquí ficción basada en la realidad? O sea…¿molesta quizás que el espectador no pueda tener certeza acerca de qué de aquello que ve sobre el escenario fue exactamente tal cual lo ve y qué es imaginación del autor en base a la realidad? O quizás eso sea justamente lo más interesante…
R: El autor lo explica claramente en un breve prólogo en donde expresa que la obra está basada en las cartas y materiales de estudio sobre ambos pero que hay muchos otros elementos, y es una obra de ficción. Me parece perfecto que lo deje claro ya que todos sabemos que el hecho teatral no es la réplica de la realidad sino una síntesis de ella. Obviamente que leimos materiales de ellos y sobre ellos, pero no como forma de confrontar la realidad con el texto sino como elementos que nutren a los actores para la elaboración de sus personajes.
P: Estos días, de cara a esta entrevista, me puse a leer sobre la relación entre Heidegger, el Profesor de Filosofía y su estudiante judía Hannah Arendt… y tuve la sensación de que por más que el concepto esté en el título de la obra… de banal aquí no hay nada..¿Qué le parece?
R: De acuerdo…”de banal no hay nada”.,.Creo que es un juego que hace Diament sobre lo que escribió Hannah sobre la “Banalidad del mal” cuando participó como periodista en el juicio a Eichmann…
P: Por supuesto..y es interesante combinar los dos conceptos..escalofriante en realidad…Director, el Profesor Heidegger apoyó al régimen nazi, lo cual no puso fin a su relación amorosa con su estudiante judía… ¿Es problemático para un director poner en escena un personaje de ese tipo? O sea… ¿es un desafío quizás decidir cómo “presentarlo”… qué cariz darle?
R: Pienso que no es problema ni para el Director ni para el actor que lo interpreta. Nosotros tenemos claro quiénes somos nosotros y cómo pensamos y actuamos en nuestra vida. Para el acto no deja de ser ficción y no nos colocamos en una actitud de juzgar al personaje.Como director, y a través del actor, intento crear y/o mostrar lo que para mí fue Heidegger. No debo juzgar al personaje aunque yo tengo mi posición respecto a Heidegger. Además no debo olvidar que tengo como frontera las propias palabras del dramaturgo.
P: Claro…usted pone su mirada, como dijo antes, pero no reescribe el libro…Y le preguntaba sobre Heidegger porque podríamos verlo como un verdadero amante que no renuncia a ese amor o preguntarnos cómo puede apoyar al régimen nazi , que actuó en forma asesina contra los judíos, a pesar de conocer personalmente al menos a una judía, a la que amaba…¿Es un dilema..o el problema lo resuelve el autor del libro y el director ya no tiene que lidiar con ello para nada?
R: Imagino que en esa Alemania convulsionada la gente se amaba, los padres querían a los hijos, los novios a sus novias, las esposas a sus esposos, etc..Sin embargo fueron muchísimos de ellos nazis de pura cepa , pero no por eso dejaban de enamorar y amarse..El dilema de su pregunta lo tuvo Heidegger…no nosotros. No deja de ser una relación poco común para la época (y no creo que haya sido la única)..pero ahí está..ocurrió. Pienso que también tuvo trascendencia histórica por quienes eran ellos.
P: No todos llegan a ser conocidos como grandes pensadores del siglo XX..Una pregunta más general: para dirigir una obra como esta-o en realidad también otras, ubicadas en otros sitios y otros tiempos-¿es clave adentrarse en el entorno, en el lugar y la época en la que ocurre…o basta con conocer al dedillo el libro concreto en base al cual se pone en escena la obra?
R: En toda obra, no importa ni la época, ni el autor, el actor se obliga a husmear en la historia o en documentos y en todo lo que esté a su alcance, como una forma más de encontrar materia prima que le sirva para la elaboración de su personaje. Al Director le ocurre lo mismo. Todo esto tiene como fin crear una “mentira” (la actuación) a través de la verdad (su sensibilidad y el estudio).
P: ¿Qué ha hecho usted entonces antes de emprender esta tarea de dirigir “Un informe sobre la banalidad del amor? ¿Uno sigue, también hoy, sorprendiéndose de lo sucedido en aquellos tiempos, del nivel al que puede llegar el hombre?
R: Si partimos de que el ser humano es capaz de matar por amor, por poder, por codicia, de torturar y una larga lista de monstruosidades, también debemos de ser conscientes de que existen hombres capaces de crear..es por eso que aún hoy nos seguimos sorprendiendo con Shakespeare, o los dramaturgos griegos o con Cervantes o con Brecht, solamente por nombrar algunos que tienen directamente relación con el teatro. Pero también podría nombrar a cientos o miles de pintores, científicos, escultores, médicos y muchísimas etcéteras más. De esa infausta época alemana , un par de decenas de canallas han pasado tristemente a la historia..pero de los otros: miles.
P: ¿Cómo resumiría la obra? ¿Como una historia de amor o no solo eso?
R: Como una historia de amor enmarcada y vivenciada a través de un momento histórico de la humanidad en donde a partir de la perspectiva del hoy podemos llegar a conclusiones o posiciones que en el momento que ocurrieron los hechos eran complejos de entender…le reitero: no deja de ser una situación, la de ambos personajes, “rara”.
P: Por decirlo delicadamente..¿Cree usted que esta es una obra con un mensaje que vale la pena atesorar… recordar… o simplemente un relato interesante? O sea… ¿deja una enseñanza?
R: No existe la obra que no deje mensaje, bueno o malo; pero más que eso y en lo personal, solamente me alcanza con que el espectador reflexione o piense sobre lo que presenció; ya que creo que ese es el verdadero fin del teatro..hacer pensar a la gente..hacer que reflexione y se cuestione a sí misma.
P: Hace unos años entrevisté a su colega Omar Varela, que me comentaba que en la colectividad judía suele haber mucho apego al teatro y a las actividades culturales en general. Esta obra, cabe suponer, no será una excepción sino todo lo contrario ¿verdad?
R: Es una comunidad a la que el hecho cultural no le es ajeno. Estaríamos muy halagados de que participaran en nuestro trabajo con su presencia. Sin embargo, la obra no la hicimos pensando en la colectividad judía; la hicimos pensando en los uruguayos todos, la hicimos con el fin, reitero, de que la gente reflexione por qué ocurrieron cosas así, la hicimos para que se pregunten cómo el hombre capaz de crear las obras más bellas que podamos imaginar, al mismo tiempo es capaz de matar a millones de congéneres..o de llegar a extremos amorosos como los que se vivencian en la obra.
P: Esa dicotomía que usted menciona, de la que es capaz el ser humano, seguramente hará pensar también en el futuro a mucha generaciones…Y para terminar, quisiera recordar que la Embajada de Israel es uno de los presentadores de la obra… ¿cómo ve usted esta relación?
R: Y agradecemos ese apoyo, al igual que a la Embajada de Alemania. Sin embargo, pienso que sería fantástico-y la Embajada sería un vehículo formidable- que existiera la posibilidad de difundir en el medio teatral uruguayo la dramaturgia israelí que sabemos que existe y es muy buena. Lo mismo debería hacer la embajada uruguaya en Israel con nuestros dramaturgos, ya que el arte, y en particular el teatro, tiende a unir pueblos, no a separarlos…