Homenaje a las mujeres y en particular a la mujer judía

11/Mar/2013

Aurora, Isac Gliksberg

Homenaje a las mujeres y en particular a la mujer judía

En el Día Internacional declarado por la ONUEl 8 de marzo fue proclamado por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en el año 1977, como el “Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional”.
La primera convocatoria para celebrar mundialmente el “Día Internacional de la Mujer” fue realizada en el año 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
El “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” o “Día Internacional de la Mujer” conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el varón, tanto en la sociedad en la cual le ha tocado vivir, como en su íntegro desarrollo como ser humano y persona.
Recientemente, en el mes de febrero pasado, los judíos de todo el mundo celebramos la festividad tradicional de Purim, en la cual se lee la Meguilá o Libro de Ester, personaje femenino histórico desde los tiempos bíblicos, a la cual los judíos han respetado desde aquellos tiempos tan lejanos.
En “Purim”, como seguramente lo saben los lectores de AURORA, se conmemora el milagro relatado en el Libro de Esther, en el cual los judíos se salvaron de ser aniquilados bajo el mandato del Rey persa Asuero. Hay mujeres que ocupan lugares de importancia y de respeto desde los tiempos de las Escrituras. Por ejemplo, Myriam, considerada como una de los libertadores de los hijos de Israel.
Una figura entre los Jueces bíblicos es mujer: Débora. El Talmud y el Tanaj, contienen los nombres de mujeres judías que son tratadas con respeto y tradicionalmente reconocidas como formando parte, sin duda, de su identidad cultural, étnica y nacional.
No hay duda, tampoco, que para la tradición judía, la mujer ha sido, siempre, esposa y madre y, sobre todas las cosas: Guardián del Hogar, de su casa.
Permita el lector de AURORA que relate, brevemente, el caso de dos mujeres judías, hermanas, cuya historia biográfica es, sin lugar a dudas, similar a la de una cantidad de cientos de miles o de millones de mujeres judías, a lo largo de lo que fue el Siglo XX.
Un caso que nos tocó vivir muy de cerca y que por eso, lo relatamos. Nechke y Guitke Vainbergas, dos hermanas nacidas en Lituania, salieron de su país natal en los comienzos de los años treinta, solas, dejando en Europa, como tantas otras mujeres, a su madre y hermano. Como tantas otras mujeres judías europeas, con pocos años de edad, viajaron solas en barco hacia el Río de la Plata. En su caso, llegaron y se instalaron, casi adolescentes, en Montevideo.
En la capital uruguaya se casaron, aquí tuvieron hijos que fueron educados en las escuelas judías a la par que recibieron la educación nacional formal, aquí sufrieron dificultades propias de todo inmigrante, aquí tuvieron alegrías como los casamientos tradicionales judíos de sus hijos, de sus nietos y aquí, en Montevideo, vivieron intensamente la vida judía social y comunitaria, ellas y sus hijos y nietos. Viudas ambas, viviendo ya en Israel todos sus hijos y todos sus nietos, decidieron que, los últimos años de su vida y su lugar de muerte debía ser, la tierra de Israel.
Y así fue. Tras muy pocos años de vida en Israel, ambas murieron y fueron sepultadas, según su expresa y enfática voluntad, en 2012, en Eretz Israel.
No es casual que, en las décadas de los años sesenta y setenta del siglo pasado, dos mujeres norteamericanas, de ascendencia judía ambas, Gloria Steinem y Betty Friedan (Bettie Goldstein), fueran las iniciadoras del movimiento feminista, es decir, del movimiento que bregaba y brega por el respeto y los derechos de las mujeres.
Bertold Brecht, el gran dramaturgo alemán, uno de los reconocidos autores teatrales universales y que revolucionó el panorama teatral de principios del Siglo XX a través de su realismo épico, cuenta entre sus obras para teatro, una que relata la trágica vida de una mujer judía, y su lucha por su dignidad como mujer, durante el Holocausto. El gran escritor la tituló, precisamente, “La Mujer Judía” y la misma es representada e interpretada en los escenarios teatrales de todo el mundo.
La mujer judía ha tenido, a lo largo de la historia, un rol importante en las luchas sociales, políticas, culturales y nacionales de los diversos pueblos entre los cuales les tocó vivir.
Tanto en la historiografía judía, como en la universal y, aunque ambas fueron escritas por varones, la mujer ha tenido un digno y respetable lugar en cada una de ellas.
La creación del Estado de Israel dio a la mujer judía posibilidades que nunca antes había tenido a su favor.
Desde su fundación en 1948, las mujeres juegan un rol esencial en el gobierno, en el desarrollo económico, financiero, científico y tecnológico, y por supuesto, en la defensa del Estado judío.
En el año 1969, Golda Meir fue la primera mujer en acceder a la Jefatura del Gobierno de Israel y la tercera en el mundo entero.
Las mujeres israelíes actúan en todas las esferas del Gobierno, como lo demuestran, entre otras, la que ha ocupado y los puestos de ministra de Relaciones Exteriores, y líder del partido centrista Hatnuá, Tzipi Livni y que ahora liderará las negociaciones de paz con los palestinos.
O el caso de la presidenta del Partido Laborista “Avodá”, Shelly Yachimovitch o Dorit Beinish, novena presidenta del Tribunal Supremo de Justicia de Israel.
El día 10 de febrero pasado, falleció en Israel, en el Kibutz Shamir, a los 95 años de edad, la pionera en la fundación de la División Femenina del Ejército de Israel, una de las primeras soldadas combatientes del Palmaj y paracaidista combatiente junto a las Fuerzas Armadas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Y ya que mencionamos a una paracaidista judía cómo no recordar a Hannah Szenes que murió combatiendo como paracaidista en la conflagración mundial. Tal vez el caso de Israel sea, en el sentido del rol que tienen las mujeres en las Fuerzas Armadas nacionales, único en el mundo o, entre los únicos de todo el planeta.
Las mujeres cumplen el Servicio militar al igual que los varones. Las FFAA de Israel cuentan con una mujer con el grado de General, dos Generales de Brigada, varios pilotos de combate, un gran número de combatientes en todas las fuerzas y en todas las armas. Se ven mujeres israelíes en tareas de alta responsabilidad en cargos de vocero militar, censura militar, investigación de accidentes operacionales, peticiones públicas, juzgados militares, Comandancia de Bases de Capacitación y de Entrenamiento militar.
Las mujeres israelíes constituyen el 45% o más de la fuerza laboral del país el mismo porcentaje que se encuentra, por ejemplo, en los Estados Unidos de América.
Para citar dos casos solamente, debemos señalar que, el 50% o más de los jueces y el 43% o más, de los abogados de Israel, son mujeres.
El avance de las mujeres en un plano de igualdad con los varones, puede ser apreciado también en el plano diplomático, donde no pocas son las mujeres que ocupan cargos de embajadoras, de Cónsules o de Encargados Especiales en diversos países, incluso, de América Latina y de Estados U. de América.
En este sentido, recientemente, el Gobierno de Israel designó, por primera vez en su historia, a una mujer judía de origen etíope, de 43 años de edad, Belaynesh Zevadia, como primera embajadora israelí perteneciente a la comunidad proveniente de aquella nación africana, para representar diplomáticamente a Israel ante el gobierno de Etiopía.
Vaya nuestro homenaje, respeto y veneración, por las mujeres judías, entre las que se hallan, nuestras queridas madres, las únicas e inigualables “Idishe mames”.