Los presos palestinos y los dos lados de la verdad

28/Feb/2013

Ana Jerozolimski, Semanario Hebreo

Los presos palestinos y los dos lados de la verdad

Es imposible asegurar ahora si la tensión que se siente desde hace días en Cisjordania es una ola pasajera o la antesala de una nueva intifada . Cada incidente violento, cada enfrentamiento, cada error que las partes cometen-y ambas incurren en ello- y por supuesto cada muerto o herido, es peligroso combustible en una situación de por sí explosiva.Este nuevo capítulo en la de ya conflictiva situación entre israelíes y palestinos comenzó a raíz de una huelga de hambre declarada por cuatro presos palestinos encarcelados en Israel.Dos de ellos están bajo lo que se conoce como “detención administrativa”,un procedimiento que los palestinos sostienen es ilegal y símbolo de “la arbitrariedad de la ocupación” ya que permite el arresto sin que se publiquen ni notifiquen al detenido mismo las razones detalladas de su encarcelamiento, que no puede pasar de tres meses sin aprobación de un juez. Israel alega que se recurre a la detención “administrativa” cuando el peligro es “inmediato” y la publicación de los motivos detallados constituye un riesgo para la seguridad.La detención administrativa como recurso, está amparada en el artículo 78 de la IV Convención de Ginebra (1949). La crítica a Israel en este sentido es que recurre con “demasiada asiduidad” a esta posibilidad, aunque las autoridades israelíes sostienen que lo hacen cada vez menos y que el número baja constantemente. Fuentes de seguridad nos dicen que hoy en día hay menos de 300 presos en esa situación y recuerdan que de fondo, hay una seria situación de conflicto y amenazas diversas a la seguridad del Estado y su ciudadanía.Los otros dos presos que declararon  hace ya un tiempo huelga de hambre, son dos de los excarcelados en el marco del intercambio con Hamas por el soldado secuestrado a Gaza, Guilad Shalit. Según el documento que firmaron al salir de prisión, los liberados se comprometían a no volver al terrorismo y a cumplir ciertas limitaciones técnicas, como ser lugares a los que no tienen permitido acceder. Los palestinos sostienen que los dos a los que se volvió a detener simplemente habían ido a visitar familiares en una zona a la que Israel no les permitía entrar .Fuentes en el Shin Bet (el Servicio de Seguridad) con las que hablamos, nos dicen que la razón es otra y que fueron detenidos porque estaban involucrados en “actividades terroristas”.Difícilmente podemos constatar quién dice la verdad en este  caso particular y quién miente, y no tenemos más remedio que limitarnos a presentar las dos versiones.En lo que sí nos parece más clara la situación, es en la tragedia de Arafat Jaradat, el preso palestino que murió el jueves último en la cárcel de Megido en Israel, en un incidente que nada tiene que ver con la huelga de hambre antes mencionada. Jaradat había sido detenido el 18 de febrero por haber participado en pedreas contra civiles israelíes en la zona de Kiryat Arba , cerca de su aldea, Saír, en las que fue herida una persona.Y cuando decimos más claro, no significa que adoptamos la explicación que los palestinos dieron automáticamente a su muerte, alegando categóricamente que fue torturado por Israel, sino al hecho que nos parece inoportuno, en el mejor de los casos, o irresponsable, en el peor, lanzar acusaciones tan graves sin que se haya terminado la investigación, sabiendo quien lo hace el efecto nocivo que eso tiene sobre el terreno y el peligro que eso significa en términos de violencia y riesgos concretos.El Shin Bet , en conversación que mantuvimos con uno de sus portavoces,  desmiente rotundamente la afirmación palestina sobre torturas, asegurando que “las acusaciones palestinas faltan a la verdad, son totalmente falsas” .Fuentes de seguridad nos agregan que Jaradat no sufrió ningún tipo de presión física y que la razón de su muerte está siendo investigada en forma ordenada. “Es cierto que ocurrió en un muy mal momento, porque de fondo está la huelga de los presos , que es un tema aparte, pero que ha creado una tensión generalizada”, admiten en el Shin Bet, “pero su muerte no es producto de torturas, como alegan los palestinos, que están prohibidas por ley en Israel”. Una autopsia del cuerpo fue realizada en el Instituto de Medicina Forense de Israel, por su Director el Profesor Yehuda Hiss, en presencia del patólogo palestino Dr. Saber Alul.El primer comunicado publicado por el Ministerio de Salud Pública de Israel el domingo último, señalaba que “no fueron halladas señales de golpes ( o contusiones) externos” . El comunicado no parece un disfraz de nada, ya que detalla “dos sangrados en músculo..dos costillas rotas en el lado derecho, que pueden ser señal de los intentos de revivirlo” y confirma que no fueron halladas señales de ninguna enfermedad concreta , pero al mismo tiempo dice que “estos primeros hallazgos no bastan para determinar la razón de la muerte”. El Ministerio de Salud Pública explica que no podrá emitir un fallo terminante sobre el motivo de la muerte del preso, hasta que no haya resultados de los exámenes microscópicos y toxicológicos.La primera impresión que recabamos de diversas conversaciones mantenidas tanto con el Shin Bet como con el mencionado ministerio y el Servicio Penitenciario de Israel, es que hay un gran interés de aclarar en la forma más detallada posible lo sucedido, por el serio daño que el caso está causando a Israel. La tragedia de Jaradat, su repentino fallecimiento, llegó justo en un momento álgido entre las partes y no podía menos que azuzar las llamas.Esperamos, ante todo, que la finalización de la investigación del caso de Arafat Jaradat, confirme lo alegado por los servicios de seguridad, aunque conocemos situaciones en las que una persona sana (el preso palestino tenía problemas de espalda, no otra enfermedad) sufre súbitamente un malestar que termina trágicamente. Lo hemos oído sobre deportistas que se desploman súbitamente y de otra gente de la que lo último que se podría esperar es una muerte repentina.En este caso puntual, habrá que esperar el resto de los estudios pendientes.Sería bueno, si no se quiere avivar las llamas sino reanudar el diálogo, evitar actuar de forma irresponsable .El liderazgo palestino bien haría en no lanzar acusaciones para las que no tiene justificación ni confirmación ninguna , ya que si bien eso le da puntos en la opinión pública palestina, aumenta el riesgo de un enfrentamiento violento y eso en nada ayudará a la población palestina.El liderazgo israelí bien haría en exhortar al Presidente Mahmud Abbas a calmar la tensión, sin hablar en tono de exigencias como si él fuera su empleado, ya que el interés debe ser acercarlo y no empujarlo contra la pared. Además, sería bueno que Israel analice qué puede aportar para calmar la tensión y si de todos modos está considerando “gestos de buena voluntad” para con los palestinos antes de la llegada del Presidente Barack Obama el 20 de marzo, pues quizás sea inteligente adelantarlos para ahora . No hay que esperar que un preso en huelga de hambre muera por ello y después considerar liberar a los otros tres. Mejor saber mirar hacia adelante en lugar de analizar luego dónde estuvieron los errores.Y antes de finalizar, sentimos imperioso hacer una aclaración general.Somos conscientes plenamente de la dimensión emocional  a nivel político que tiene el tema de los presos para los palestinos. Es uno de los temas más delicados de la agenda israelo palestina, ya que toca los corazones de la gente cuyos hijos o padres están en la cárcel.Pero es el momento de recordar que los palestinos presos en Israel no son presos políticos, no fueron detenidos por pensar de tal o cual forma, sino por haber participado en acciones contra la seguridad del Estado y de la ciudadanía.De los 4500 palestinos hoy en cárceles israelíes, casi 2400 se consideran “con sangre en las manos”, por haber participado en ataques con víctimas mortales o heridos. Y el resto, por diferentes acciones de planificación hostil, no por discrepar a nivel ideológico con nadie.Y entre los presos, hay no pocos que cometieron atentados inclusive después de firmarse acuerdos entre las partes.Cabe esperar que Israel y los palestinos lleguen a una situación en la que en el marco de la paz, todos puedan ser liberados .Hoy, lamentablemente, parece que se está aún muy lejos de ello.