El Rotschild de los pintores

01/Feb/2013

Milim Cultural

El Rotschild de los pintores

El Artista Daniel OppenheimEl artista judeo alemán Moritz Daniel Oppenheim (1800-1882), es considerado por muchoshistoriadores del arte, el mayor pintor de género judío de su tiempo. Todo el conjunto de obras producidas por Moritz Daniel Oppenheim, marca un punto de inflexión en la historia del arte judío.
Desde la Edad Media, los artistas judíos habían sido confinados dentro de los límites marcados por los muros del gueto, al no poder estudiar en escuelas de arte o con maestros de la pintura y su trabajo se limitaba a sus propias comunidades judías. Oppenheim fue el primer artista judío en conectarse con las corrientes artísticas dela era moderna y el primer pintor judío con formación académica clásica. Su éxito le dio un reconocimiento oficial considerable durante toda su vida, no sólo en su propio medio, sino también en el ámbito mayor de la sociedad gentil. Ha pintado en varios estilos diferentes en el curso de su larga vida, al principio, durante una estancia de cuatro años en Roma y Nápoles, representando escenas de la Biblia y el Nuevo Testamento. A su regreso a Frankfurt, se centró en el retrato burgués del estilo tradicional del siglo XIX, en el que los elementos anecdóticos muestran el comportamiento del sujeto retratado y los aspectos de su personalidad.
Sus clientes más leales eran los Rothschilds, la familia de financieros y filántropos, mecenas de las artes y las ciencias, que contribuyeron en gran medida a las causas judías, Oppenheim se hizo conocido como «el pintor de los Rothschild» y – a causa de su éxito financiero – como «el Rothschild de los pintores; los Rothschild le encargaron entre los años 1820 y 1850, una serie de retratos privados, durante el curso del tiempo, lentamente su estilo se hizo más formal. Además de dibujos a lápiz, dibujos y aceites, Oppenheim produjo una famosa serie de pinturas de género judío.
El término «género» se utiliza para describir una obra de arte que representa una escena de la vida cotidiana. Se refiere al arte de todas las épocas y muchos lugares diferentes. Los pintores holandeses y flamencos eran maestros de este estilo y lo convirtieron en un género muy en boga en su tiempo que se utilizó para retratar los modos de vida de los ricos burgueses de los Países Bajos. La pintura de género era menospreciada como un estilo no muy respetable desde la antigüedad hasta la Edad Media, porque no obedece a un objetivo trascendente en las imágenes que representa como son los temas alegóricos, religiosos o históricos. Aún hoy, la pintura de género -, aunque se la considera encantadora, divertida y fácil de relacionar con la vida real; no está considerada dentro de los parámetros de un alto nivel artístico.
Durante el siglo XIX, la pintura de género en Europa se hizo popular entre la burguesía, porque sus gustos eran convencionales y les agradaba un arte que reflejaba aspectos de la vida real, de la vida cotidiana que era agradable para colgar en las paredes de sus casas. En la comunidad judía, la pintura de género fue especialmente popular entre los judíos emancipados. Cuando se levantaron algunas de las restricciones que regían la vida de los judíos, estos comenzaron a vivir en relaciones de convivencia con sus vecinos gentiles y así fue que muchos optaron por abandonar sus tradiciones religiosas y su estilo de vida tradicional. El arte de género judío, con sus representaciones de celebraciones y culto siempre era para ellos un recordatorio de su herencia religiosa y satisfacía cierto sentimiento nostálgico presente en muchos de esos judíos.
Como la clase media judía a medida que prosperaba iba desarrollando una creciente apreciación por el arte; comprando y colgando las pinturas en sus hogares – buscaban un arte con «motivos judíos», por falta de una tradición de la pintura judía. Recién integrados en la sociedad europea, aún no estaban familiarizados con los tesoros de arte que podrían ser vistos en museos e iglesias que en muchos casos todavía, les producía rechazo por considerarlos ajenos a su universo cultural. Oppenheim realizó una serie de pinturas de género judías llamadas Escenas de la vida Tradicional de la Familia judía, es tal vez el ejemplo más conocido de la pintura de género judía. Publicado en un álbum en 1865, Bilder aus dem altjuedischen Familienleben apareció un año más tarde en los Estados Unidos como escenas familiares de la vida judía en la antigüedad. Realistas, pero todavía influidas por este romanticismo, estas escenas muestran excelente composición y mucha habilidad en el agrupamiento de los personajes que lo componen y que se han reproducido con frecuencia para ilustrar libros sobre temas judíos.
Oppenheim también produjo una serie de imágenes de gran tamaño en los encuentros y debates entre los judíos y los cristianos, por ejemplo, Moisés Mendelssohn y Lavater, Mendelssohn y el rey Federico el Grande.
A partir de Rembrandt, los rasgos judíos de los retratados fueron mostrados con respeto en lugar de ser caricaturizados, y los pintores judíos del siglo XIX, como Oppenheim, llevaron esto un paso más lejos tanto en el retrato como en la pintura de género.