«Paradero desconocido»: la génesis del nazismo

14/Dic/2012

ABC, España

«Paradero desconocido»: la génesis del nazismo

El relato se basa en la correspondencia entre un judío estadounidense que vive en San Francisco y su antiguo socio en el mercado de piezas de arte, un alemán que decide volver a su país cuando Hitler asciende al poder.«Paradero desconocido» sube ahora a escena, de la mano de Laila Ripoll, responsable de la dramaturgia y dirección del montaje, y cuenta con la interpretación de un destacado elenco de actores, formado por Juanjo Artero, Juanjo Cucalón, Sara Casasnovas y la pianista Rosa Blanco Campos. Se estrenó ayer en el Teatro del Bosque (Móstoles), origen de una gira en la que ya están confirmados Alcalá de Henares –2 y 3 de febrero de 2013– y El Escorial, donde podrá verse el 16 de marzo.La obra, que tiene un final sorprendente, se convirtió pronto no solo en una advertencia y un alegato contra el nazismo sino también en una lúcida exploración de su génesis y asentamiento. Su autora señaló: «Poco antes de la guerra, unos amigos alemanes –cultos, intelectuales, de buen corazón– regresaron a Alemania después de haber vivido en Estados Unidos. En muy poco tiempo eran nazis acérrimos. Se negaron a escuchar la menor crítica contra Hitler. Durante una visita a California se encontraron en la calle con un íntimo y viejo amigo judío. No le dirigieron la palabra. Le dieron la espalda cuando intentó abrazarlos. Me pregunté cómo podría ocurrir semejante cosa. ¿Qué les había hecho cambiar de esa manera? ¿Qué les había llevado a ese grado de crueldad? Esos interrogantes me acosaban, no podía olvidarlos».PerversidadY esos interrogantes, que hoy siguen teniendo plena vigencia, son los que más conmocionaron a Laila Ripoll, que este año ha recibido un homenaje en la Muestra de teatro español de Autores Contemporáneos, celebrada recientemente en Alicante: «Me impresiona –apunta Ripoll– el ver cómo un movimiento político tan perverso como el nazismo pudo calar de ese modo en la sociedad alemana. “Paradero desconocido” plantea preguntas, hurga en la ambición, el fanatismo y la vanidad de los seres humanos». La dramaturga y directora de escena comenta que el montaje fue un encargo de Andrea D’Odorico: «Hace tiempo que él conocía la novela de Kressmann Taylor, le entusiasmaba y sabía de su adaptación teatral en Italia y Francia. Cuando me dio a conocer el texto también me apasionó y nos pareció que había que llevarlo a la escena. Para ello, hemos trabajado desde el respeto al original, potenciando la fortaleza de la relación entre los personajes, entre los que hemos introducido un tercero, importantísimo, Griselle, del que se habla permanentemente en el relato, pero que no aparece, y conservando lo siniestro de la trama, lo terrible del desenlace».