El pasado 15 de mayo se realizaron las elecciones de los nuevos Directivos en la Nueva Congregación Israelita del Uruguay. A continuación, compartimos el discurso del nuevo Presidente, Sr. Roby Schindler, quién estará liderando la NCI durante el próximo período.
Son muchas las sensaciones y emociones. Especialmente cuando llega la hora de traducirlas en palabras. Lo que hace unos meses comenzó dándome mucho miedo, con el paso de las semanas, se fue transformando en ganas y ansiedad, y lo primero que quiero hacer, es agradecer a quienes tuvieron la audacia de elegirme para liderar esta Comunidad.
Los próximos 3 años los veo parecidos a correr una maratón. De hecho, cuando me detuve en la comparación, encontré muchas similitudes entre una y otra. Los 42 km de 1 maratón no son posibles sin un buen entrenamiento, sin un buen cuerpo técnico, sin un grupo rico y diverso, con quien compartir los entrenamientos diarios. Pero por encima de todo, los 42 km no son posibles cuando te enfocás solamente en la llegada, que aparece tan lejana y asustadora, cuando pensás en ella.
El secreto de correr bien un maratón, está en disfrutar el camino y no pensar en la llegada. Ir disfrutando cada kilómetro con toda la disciplina que eso requiere, termina dando sus frutos al final.
Ustedes, los aquí presentes, se asemejan al público que se arrima a las calles a alentar a los corredores. El grupo rico y diverso para entrenar y correr a diario, son mis compañeros de Directivas, los de la pasada y los que comienzan hoy. Mi cuerpo técnico, el mejor que podía imaginar: 1 gran equipo de profesionales, liderados por Sylvia Hodara, quien demuestra que la sensibilidad de una mujer, es muy importante en el día a día de una Comunidad; 1 buen psicólogo como Ianai, que imprime un profundo análisis crítico del quehacer comunitario; 1 buen nutricionista como David, que nos nutre con su ejemplo y su capacidad para soñar y emprender; 1 buen mentor como Coco, quien lideró esta Comunidad, mostrando una inteligencia y una ejecutividad, envidiable; y por último el “profe”, el Rab Ariel, el que siempre está, con su bonhomía, su palabra justa y la humildad necesaria como para que sea la propia Comunidad y sus integrantes quienes más brillen.
También quiero agradecer a quienes me dieron su confianza para acompañarme hoy y ya que estoy, los voy a presentar, porque nadie es más importante que todo el grupo.
Señores, a continuación, la lista de Schindler:
Dinah Spitalnik será la Secretaria de la institución. El Tacho Ernesto Brenner será el Vice-Presidente, Claudio Magnus el 2do Vice, y Alicia Perl será la Pro-Secretaria. Dani Cohn seguirá siendo la referencia sinagogal, el Gabai de la institución. Y el “master” Elías Bluth, será quien presida la Asamblea de Representantes.
Hasta acá, toda gente ya conocida por uds., con una gran capacidad y experiencia, adquirida en estos últimos años. Como bien dice el lema de esta próxima directiva: continuemos renovando, se sumarán a este grupo de trabajo varias caras nuevas. Ellos son: José Benchoam, Ariel Pfeffer y Claudio Beinhacker. 3 amigos que conozco hace más de 40 años. Todos ellos con una reconocida capacidad y calidad humana. José Benchoam, fue nada más ni nada menos quien lideró la comisión de padres de Jazit el año pasado, y consiguió gestionar una campaña de fundraising excepcional, que permitió que el Ken de la calle Rivera sea realmente un lugar digno para los javerim de Jazit. Ariel Pfeffer y Claudio Beinhacker tienen ambos muchos años de trabajo comunitario, en Brasil y en Uruguay respectivamente. Gracias también a uds. 3 por sumarse.
Con 4 macabeos en la Comisión Directiva, 1 de ellos presidiendo, y otro de ellos turco 100%, la NCI no sólo confirma su espíritu inclusivo y abierto, sino que lo lleva a la práctica, por aquello de que no alcanza con ser bueno, sino que hay que demostrarlo.
La NCI estuvo desde su fundación al servicio de la Comunidad, cumpliendo un rol mandatado por las circunstancias del momento. En mi caso personal, yo soy la 4ta generación de una familia que es socia y vive su judaísmo en esta institución desde los inicios.
Decenas de familias, recién llegadas de Alemania, encontraron en la NCI, su lugar para mantener su idioma, el alemán, su lugar para mantener sus costumbres, y el lugar ideal, para facilitar su adaptación a un nuevo país que les abría las puertas.
Hoy la realidad es muy otra. El Uruguay es otro, el Ishuv es otro y nosotros mismos, somos muy otros.
Cuando se fundó la NCI, no existía el estado de Israel. Hoy, Israel es una hermosa realidad que casi triplica la población de Uruguay y asombra al mundo con sus logros a pesar de sus jóvenes 64 años y de estar sometido a una amenaza constante. Si bien en la NCI no hacemos política, la defensa del Estado de Israel es algo que siempre debemos tener presente.
El Uruguay de hoy, es bien diferente que el de hace 75 años. Como digo siempre, yo elijo todos los días vivir acá, pero sin ánimo de ser fatalista, el cuchicheo que nuestro gobierno mantiene con Chavez e Irán, y en particular las recientes votaciones de Uruguay, en el marco de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, me dejan un sabor amargo.
Nosotros, somos otros, nacidos acá en nuestra gran mayoría, crecimos, estudiamos, vivimos y convivimos en este país. Para nosotros, éste ya no es un “nuevo país” al que nos tenemos que adaptar. Éste es nuestro país.
Y también el Ishuv es muy diferente, es mucho más chico.
Cada vez somos menos, y sin embargo, siguen co-existiendo muchísimas instituciones, todas peleando por mantener su espacio, o como decimos vulgarmente, cada institución, cuidando su “chacrita”. Por lo tanto, como Comunidad, tenemos otras necesidades que hace 75 años.
Yo creo que la NCI debe continuar estando al servicio de la Comunidad, pero ya, no sólo de esa Comunidad que tenía en común su origen, sino de la Comunidad toda.
Debemos ser los referentes de una Comunidad que tiene en común, no ya su pasado, sino su futuro: su visión de la vida judía. Nuestra espiritualidad, nuestra apertura, nuestro respeto por todos los demás integrantes del Ishuv, sea cual sea su preferencia religiosa, es lo que nos llevó a estar donde estamos hoy.
Tenemos que continuar y profundizar aún más, el camino de asociarnos con esas tantísimas instituciones para generar eventos, movidas, ofertas, que seguramente nos van a dar resultados mucho mayores que los que obtendríamos si los hiciéramos solos, aprovechando los recursos de la manera más inteligente.
Este maravilloso edificio, nuestro Bait Jadash, dejó de ser un proyecto para convertirse en una hermosa realidad, construido por toda la Comunidad. Si nuestros mayores nos estuvieran mirando, seguramente estarían muy orgullosos, no sólo de lo hecho, de lo tangible, sino del intangible que significa enseñar a nuestros hijos con el ejemplo.
Es realmente un privilegio tener la chance de vivir este momento, y escribir la parte de la historia que nos toca vivir, dando nuestro tiempo, nuestro cariño y nuestra energía, para que la NCI sea cada vez más rica, más sólida y para que brille de tal forma, que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, puedan vivir su judaísmo en forma plena. Ahora que este edificio es una realidad, hay que ir por más, hay que completar el sueño. La NCI debe convertirse en el Centro Comunitario Judío de Montevideo.
El socio de la NCI debe tener la tranquilidad de saber que la NCI siempre estará para tenderle una mano, para compartir sus alegrías y contenerlo en su tristeza. Seguiremos dándoles un espacio a nuestros adultos mayores, mantendremos el revitalizado Beit Hasefer, seguiremos velando por la buena salud de Jazit, continuaremos formando a nuestros futuros Bnei Mitzvot a través del plan Rashi. Apoyaremos a nuestros jóvenes en edad post-tnuatí a través del recientemente formado grupo Stam, y seguiremos dando solución e inclusión a muchas parejas que se transformarán en nuevas familias.
Pero el socio de la NCI, también debe saber que redoblaremos nuestro esfuerzo para abrirnos a las escuelas, como ocurrió en el día de ayer, en que nuestro Rab y el Sofer Sebastián, pasaron una jornada muy emotiva en la Escuela Integral, que en el día de ayer cumplió 50 años. Agudizaremos nuestra creatividad para abrirnos a todas las Tnuot, para asociarnos con todas las instituciones posibles, para llenar este edificio de vida cultural, de vida artística, de aprendizaje, de diversión, de celebración y de recogimiento, siendo fieles a los valores que caracterizan al Movimiento Masortí: un Movimiento tradicionalmente renovador, y siempre recordando: disfrutar de cada kilómetro, disfrutando el día a día.
Por último, pero no por eso menos importante, quiero agradecer el apoyo incondicional de mi familia, mi esposa Deborah y mis hijos Martín y Federico.
Uds son mi inspiración.
Buenas noches. Muchas gracias.
Discurso del nuevo Presidente de NCI, Roby Schindler, en el acto de asunción del cargo
24/May/2012
NCI