ENTREVISTA SEISGRADOS
Miguel Brechner es el responsable de que por primera vez un país entero pusiese en práctica la idea One Laptop Per Child. No importa qué piense usted del Plan Ceibal, si le hace la cruz o si cree que es redondo, la propuesta es conocerlo de primera mano
03.05.2012
Fue luego de la entrevista y por casualidad, él mismo lo dijo al pasar, que supe que Brechner ya había traído, desde la iniciativa privada, otro aparato que promovió el alfabetismo digital de los niños y adolescentes uruguayos. Él desestima su importancia, pero los que crecimos con ella sabemos que la tiene y apuesto que muchos informáticos nacidos en la segunda mitad de la década de 1970 sintieron que con ella despertó su vocación. Hablo de la Commodore 64, la icónica computadora (en su momento revolucionaria y hoy objeto de culto) con la que jugamos e hicimos nuestras primeras armas los que no llegamos a ser nativos digitales por un pelo. De igual manera me enteré de que Brechner –el expresidente y actual director del LATU, el ingeniero electrónico, el empresario, el director de la ANII, el maratonista viajero– tiene un espíritu emprendedor increíble, y la ha emprendido con múltiples ideas, con éxito y sin él, a lo largo de su vida. Por ejemplo, abrió un Apple Store en los 1990, cuando el mercado uruguayo no estaba aún suficientemente maduro para recibir a la manzana. Y, gracias a ese plus de información fortuito, fue que pude comprender qué quiso decir Brechner con algunas de sus respuestas, que están a continuación.
Durante más de dos décadas fuiste gerente general de Coasin, una empresa informática que, entre otras cosas, trajo la marca Acer, clon de IBM. En esas primeras épocas de los PC, era una manera de dar acceso a más gente a la computación doméstica. ¿Ese objetivo siempre estuvo en vos, incluso en tu trabajo en la esfera privada?
Conceptualmente, el clon es la versión del hardware de lo que fue el Linux en el software: abierto.El clon tenía una especificación que había dado IBM, por error probablemente, que todo el mundo podía copiar. Yo te diría que siempre me pareció importante que la mayor cantidad de gente tuviera acceso. Y aun en la etapa comercial. Pero ahí tenías una barrera muy grande, que era el precio. A mucha gente le cuesta entender la importancia del acceso, desde el punto de vista de cómo mejora a una sociedad.
¿Por qué sostenés que el acceso tecnológico da equidad?
Yo trato de desmitificar las TIC. Hoy, por primera vez, la tecnología es fácil. Cuando una persona como mi mamá, de 86 años, habla por Skype es porque es fácil, no es que ella sepa de tecnología. ¿Qué ventajas tiene la tecnología? Que le da herramientas a alguien que de otra manera no las tendría.El ser humano tiene un potencial muy grande, que se incentiva por distintos mecanismos. Hoy, uno de ellos es poder informarse, leer, jugar, pensar diferente. Y muchísima gente no tiene acceso si el sistema o el Estado o alguien no se lo facilita.Está comprobado que los países que andan mejor son aquellos en donde las diferencias entre mayor y menor poder adquisitivo son de poca amplitud. Y te digo más: en Uruguay, ¿sabés quiénes fueron los que más compraron computadoras en los últimos años? Los más humildes. Gracias al ingreso del Plan Ceibal. Está medido.
Más allá de las mediciones, ¿hay un antes y un después del Ceibal?
No me cabe la menor duda. Porque algo que cuando fue anunciado por el presidente Vázquez en 2006 todos creyeron que era otro vaporware, le cambió la vida a una cantidad de gente.Antes tener una computadora y acceso a internet era un privilegio, ahora es un derecho. Hay un consenso general en que el Plan Ceibal está bien. Acordate, en las elecciones de 2009 decían que lo iban a mejorar. Me parece bárbaro generar más discusión. Y además, el mundo va hacia cosas como el Plan Ceibal.
¿Cómo surgió la idea? Sé que leíste por primera vez acerca de la iniciativa de Nicholas Negroponte de One Laptop Per Child y la XO en internet. ¿Qué hiciste después de haber dicho “eso lo voy a hacer acá”?
Llamé al ministro [de Industria, Jorge] Lepra y le pregunté: “¿Te parece bien que probemos hacer esto acá?”, y él me dijo: “Avanzá y averiguá”.Pasé seis meses tratando de que me dieran información, Uruguay es un país al que en general no le “dan bola”. Y en junio de 2006, por primera vez vino al país gente del grupo Negroponte y empezamos a discutir. Por octubre o noviembre se le presentó al presidente Vázquez y enseguida dijo: “Sí, hagámoslo”. Además, el mandato era que había que hacerlo en menos de tres años. No había tiempo para perder. “Yo sigo siendo un fascinado por las cosas que se pueden hacer, por la inventiva que hay, por cómo cambió el mundo. A mí la tecnología me sigue impresionando. Me encantaría ver un notebook inflable”
Enseguida aparecieron opositores fervorosos, ¿cómo lo llevaste?
A ver… Yo me lo banco, primero, porque en general son las minorías las que tienen ese tipo de posturas. Segundo, soy un convencido de que una cosa es ser firme y otra cosa es buscar conflicto. Uruguay busca, en muchos aspectos, conflictos temáticos innecesarios. Y yo creo que hay que negociar y hacer cosas.Si uno mira los noticieros cree que el mundo es lunático. Pero, en la vida real, la gente tiene sentido común, convive, hace cosas, avanza, le gusta lo que hace. Entonces, ¿cuál sería la razón por la cual los niños iban a tener una computadora y los maestros no se iban a adaptar? Por favor. Muchos de ellos decían “hay muchas cosas antes”, pero esa es otra discusión. Siempre vas a tener oposición. La pregunta es ¿el vaso esta medio lleno o medio vacío? Nosotros somos de la teoría de que el vaso está siempre medio lleno o más que medio lleno, en todas las cosas. Entonces hay que convencer a la gente de que lo vea de esa manera. Creo que uno de los errores que tenemos es confrontar en el tema educativo.Los maestros y los docentes son fundamentales y habría que hacerles un monumento, porque lo de ellos es puramente vocacional.
Pero cuando el Ceibal iba a volverse “azul”, o sea que iba a extenderse a secundaria, los docentes se sintieron excluidos de la discusión.
Y es correcto. El presidente decidió que se hacía, al presidente lo votó la gente, la población en general está contenta con que se haga. Obviamente, hay muchos temas en los que si no te consultaron antes te ofendés.Pero muchos aspectos de la vida pasan sin que te consulten antes. No me parece que sea una injerencia.
Estoy tratando de entender tu forma de pensar… Cuando te googleé, entre entrevistas y tus intervenciones en varios TedX del mundo, encontré un post en el blog de un colega tuyo, Pablo Brenner [pablobrenner.wordpress.com]. Él posteó que le aseguraste que cuando le explicaras el Plan Cardales ibas a transformarlo en un defensor del plan. Tenés una gran convicción de que algo es bueno y de que los demás se van a dar cuenta, ¿no?
Te explico, yo soy maratonista. Entonces cuando te hacés un objetivo de correr 42 kilómetros, tenés que tener planificada la carrera. No es “me voy el fin de semana y corro”, hay que entrenarse, cuidarse, ser disciplinado. Y acá es lo mismo, hay cosas que se pueden resolver en un año y hay que empujar y empujar para que se resuelvan, y hay otras que van a demorar cinco años. Y otras que de repente pueden llevar 20.Esto es como las vacunas. En algún momento se decide vacunar a todo un país y no esperar a que vengan las enfermedades. De alguna manera estás antes de tu tiempo, pero también es nuestra responsabilidad. Los que estamos en tecnología tenemos una idea de cierto rumbo, de cuánto llevan los procesos en hacerse. El gran cambio se da porque Negroponte da la idea de una computadora de 100 dólares, que terminó costando más, pero ta. Esto es como las vacunas. En algún momento se decide vacunar a todo un país y no esperar a que vengan las enfermedades.De alguna manera estás antes de tu tiempo, pero también es nuestra responsabilidad. Los que estamos en tecnología tenemos una idea de cierto rumbo, de cuánto llevan los procesos en hacerse. El gran cambio se da porque Negroponte da la idea de una computadora de 100 dólares, que terminó costando más, pero ta.
Y con respecto al Plan Cardales [el paquete económico de triple play de telefonía básica, televisión interactiva y banda ancha que quiso implementar a nivel nacional el gobierno de Vázquez], ¿por qué? No te gusta confrontar, pero terminaste una vez más como impulsor de una idea polémica que generó ruido. Cualquiera diría que con el Plan Ceibal alcanzaba, “yo ya puse mi grano de arena”.
Del Plan Cardales no voy a hablar nada. Pero a ver… nosotros en este momento estamos haciendo muchas cosas nuevas dentro del Plan Ceibal. Además, estoy trabajando en el proyecto de bancarización del gobierno. Me preguntás: ¿por qué seguir haciendo cosas? Y yo te pregunto: ¿cuántas veces hay que hacer reingeniería en la vida de uno? A mí me gusta pensar y ejecutar proyectos y colaborar con la ejecución de cosas.Entonces, todos los proyectos que mejoren a Uruguay, que den más equidad, que permitan que la sociedad pegue un salto para adelante, hay que hacerlos. ¿En qué año queremos ser un país de primer mundo? Porque creo que podemos ser un país del primer mundo.
¿Sí? ¿Aunque somos dependientes?
Absolutamente. ¿Por qué no? Creo que podemos ser un país del primer mundo y que tenemos que trabajar para ello. Hay que dar una cantidad de otras herramientas. Ceibal es una de ellas, la inclusión financiera es otra.
¿Por qué la inclusión financiera? Te metés con temas polémicos.
¿Por qué es polémico? ¿Por qué hay que hacer cola para realizar un trámite o para pagar alguna cosa? Con respecto a la inclusión financiera, ¿por qué la persona más humilde paga más caro? ¿Por qué no tiene una serie de beneficios que el resto con más poder adquisitivo sí tiene? ¡Hay que facilitarle la vida al ciudadano!Todos los que en nuestras vidas hemos disfrutado de un país maravilloso como Uruguay, tenemos que ayudar a construirlo, ayudar a que pegue un salto. Ojo, estamos infinitamente mejor que lo que estábamos hace unos años…
¿Sos un tipo optimista?
Absolutamente. Soy un tipo optimista por naturaleza.
¿Y tenés fe en el ser humano?
Absolutamente. Soy humanista. Soy agnóstico humanista. Pero por sobre todo soy extremadamente optimista. Es parte del correr, la gente que corre en general tiene una tendencia a ser optimista.
Carrera de reingeniero
Hay tres o cuatro temas que, cuando habla de ellos, hacen que a Brechner se le ilumine su particular rostro y que sus ojos claros brillen. Una, el presente y el futuro del Ceibal. Otra la tecnología, ya sea pasada, presente o futura. Otra, las maratones, que trata de correr una vez por año desde 2001, cuando empezó. Ya lo ha hecho en Jerusalén, Nueva York, Chicago, Washington, Boston, París, Londres, Madrid, Berlín, Ciudad del Cabo y Punta del Este.
¿Por qué corrés maratones?
Yo qué sé… Porque dio, porque era un objetivo. Jugué y juego al fútbol, siempre hice deporte. Pero se me dio porque corría 10 kilómetros y armamos una barra y dijimos “por qué no hacemos una maratón, total”. Y te da mucho una relación contigo mismo, con la naturaleza, con el espacio. Entrenarte te cambia muchas cosas.Te da una visión positiva de la vida, de las cosas que se pueden hacer.
¿Te limpia a cabezal?
Ni que hablar. El único año que no corrí maratón fue en 2005, porque justo había entrado al LATU y no tenía la cabeza fresca. Necesitás mucha paz interior para poder entrenar, porque corrés muchos kilómetros tres o cuatro veces por semana.Digamos que los que ya somos medios viejos y no vamos a ganar ni a estar cerca, pero corremos regularmente, igual tenemos que estar tres meses en ese entrenamiento duro para poder disfrutar la corrida del maratón.
¿Y cómo administrás tus tiempos?
Me levanto muy temprano en la mañana y corro por la rambla. Salimos 6:45 con la barra de “locos” que hacemos eso [risas] y a veces salgo solo, por las diferentes agendas. Cuando hacés 30 kilómetros, es de Montero y la rambla hasta el puente Carrasco ida y vuelta. Es muy disfrutable. No te quiero decir lo que es salir de noche y ver el amanecer en la playa, es formidable.Creo que el hombre tiene que tener una manera de trabajar y por otro lado de disfrutar y hacer cosas. Yo arranco 9:30 o 10 de la mañana por la corrida, no llego antes, pero ta. El físico no me da a última hora de la tarde, así que duermo un rato de tardecita, con media hora estoy como nuevo, y después sigo laburando.
¿Hasta qué hora?
Depende. Leo mucho, trato de pensar cosas, pruebo cosas.
¿Dónde leés? ¿Qué leés?
Hoy en día, casi nada en papel, casi todo en Kindle o en el iPad. El Kindle es extremadamente cómodo. Y además tenés los libros en el momento. Los libros valen un tercio o la mitad de lo que valen en papel. Y lo que no está electrónico, lo compro en papel. Leo casi todo en inglés, novelas, literatura, Medio Oriente, policiales y mucha revista técnica.
Cuando llegué estabas con esta ceibalita que está arriba de la mesa, ¿por qué?
Porque esta ceibalita es nueva, la pantalla es touch. Y estoy dándole vueltas y discutiendo con mis ingenieros un par de ideas que tengo, de las que no voy a hablar.La ventaja que tiene Ceibal es que son todos jóvenes, la edad promedio es 32 años, y me hacen pensar. El tema de las tabletas está sobre la mesa. Y nosotros tenemos que pensar qué vamos a hacer en 2013, 2014, 2015. Ves… [la enchufa y me muestra cómo es la XO touch] Imaginate, si el tipo tiene que escribir, escribe con el teclado, pero si quiere usar esto para leer [da vuelta la pantalla]… Hay que hacerle mucha cosa todavía, pero está increíble.¿El Plan Ceibal te define? ¿En qué sentido?
En la opinión pública, entre tus colegas.
Es parte de mi vida, una muy importante en este momento. Soy muy de perfil bajo, y además todo te define, la vida te define. Pero impactó en mi vida, no hay duda, desde muchos aspectos, y siempre digo que a mí el Plan Ceibal me rejuveneció 20 años, porque es un desafío.Estoy por cumplir 60. Pero hubo muchos cambios en mi vida que me dieron una nueva perspectiva como ciclo. Por eso te hacía la pregunta: ¿cuántas veces hay que reingenierizarse en la vida? Esto es parte de una reingeniería de vida que uno va haciendo, que además hay que hacerla con optimismo y con la visión positiva.
La cuestión de contratar ingenieros jóvenes, de lo que predicás de separar el management de la política, de cómo está armado este edificio en el que está el Ceibal, es todo como muy de empresa privada.Es profesional. No importa en qué esfera está. Creo que uno tiene que tener gente muy profesional en cada cosa, y tiene que tener un instrumento por el cual ver cuáles son los que no sirven. No todo el mundo tiene que servir para todo. Y tiene que ser moderno. Recorrés el Plan Ceibal y ves a la gente, ves cómo está sentada. Venís acá o vas al Sillicon Valley o vas otros países y no es muy distinto. Si podés hacer algo que sea lindo, ¿por qué tenés que hacerlo feo?La austeridad no tiene nada que ver con pasarla mal. Tengo un amigo chileno que me enseñó el concepto de la austeridad digna. Nosotros somos recelosos en el cuidado del dinero, porque es el dinero del ciudadano. Lo fui desde el LATU desde el primer día, y por suerte nos fue bien.Acá no hay lujos, pero está bien puesto. Está pensado en un diseño que sea cómodo para la gente, accesible y es cómo va el mundo. O sea, es mucho mejor tener una planta así que tener el Plan Ceibal en un edificio viejo, con 14 subsuelos… no se puede.
¿Por qué pasaste de la esfera privada a la pública?
Porque estuve toda mi vida en la esfera privada, pero toda mi vida fui del Frente. Cuando en 2004 estaban haciendo una lista –la famosa lista que nunca se filtró– de quiénes estaban dispuestos a trabajar para el gobierno, alguien me preguntó y dije que sí. Y para mí fue un honor que me nombraran para el LATU. Yo ya había sido funcionario de Antel recién llegado de Inglaterra, a donde me fui a estudiar entre 1972 y 1977. Y esos años de Antel fueron muy buenos, porque era la manera de conocer el Uruguay.Si hubiera entrado directamente a una empresa privada, me hubiese quedado aislado en un pedazo. De vuelta, parte de la educación es hacer reingeniería.
“En 1976, mi tesis del máster que hice en Inglaterra fue Voz y datos en una sola red. Ahí trabajamos sobre lo que era la primera etapa de internet, que se llamaba Arpanet ”
¿Qué pasa con los informáticos que son muy de dejar empleos públicos?
Cuando entré en Antel, mi jefe, el ingeniero Peluffo, organizó una penca de cuánto duraba yo ahí.
De empleado público no tenías ni un pelo, al menos en ese momento.
¿Has pensado en el día en que dejes el Plan Ceibal y siga solo?
Sin duda que va a llegar ese momento, porque parte de la vida es construir y después que otros sigan haciendo.
¿Te da aprensión, miedo, algo?
Nada, no. Esto es como los hijos. Creo que es parte de la lógica de la vida, y cada uno sabe, si es medio autocrítico, en dónde aporta y dónde tiene su fuerte en el aporte.No me cabe la menor duda de que cada proceso tiene un ciclo. Y va a ser normal. Hay un período de años que es el tope que una persona puede estar en un cargo. Esa es mi visión, en el mundo privado y en el mundo público.
¿Cuál fue tu mayor frustración?
Hubo una etapa muy difícil en mi vida en la que por diversas razones tenía un desbalance emocional interno, y cuando eso sucede se hacen macanas.Hay una gran diferencia entre ser acelerado e hiperactivo. Soy un tipo hiperactivo, me gusta hacer varias cosas a la vez. La relación con mi actual mujer, con quien me llevo espectacular, fue lo que me dio mucha fuerza y balance interior para poder resolver estas multiples dinámicas. Igual, las cosas en la vida pasan, no soy tremendista, ni a favor ni en contra. Para adelante hay tanto que hacer todavía que… Creo que hay que aprender del pasado y mirar al futuro, siempre mirar al futuro.
Con el Ceibal en la palma
04/May/2012
El Observador Digital, Seisgrados