La margarita deshojada de la primavera egipcia

30/Abr/2012

Infomedio, Editorial

La margarita deshojada de la primavera egipcia

EDITORIAL
La semana pasada dedicamos nuestro boletín a Egipto. Queremos agradecer todas las cartas recibidas felicitando al equipo de Infomedio por esta edición especial. Era necesario señalar lo que sucede en Egipto, donde los Derechos Humanos están cada vez más torcidos. La igualdad es ciega, sorda y muda. La justica camina con paso militar al ritmo subrepticio del tambor que baten las fuerzas armadas del país. La esperanza de los egipcios de un país libre y democrático comienza a transmutar en desaliento y temor. La caída de Mubarak, lejos de abrir espacio a una realidad más democrática, ha empeorado. La Junta Militar sigue firme. No abandonará un poder del que disfruta desde hace más de medio siglo. Siguen impunes a pesar de la represión y las acciones de violencia pública que han ejercido con extrema dureza en las últimas manifestaciones en Tahrir. Decenas de personas murieron a golpes. Y los militares siguen allí inamovibles. Libres de juicio y condenas.
Sumado a estos actos, los militares egipcios coleccionan una serie de episodios dignos de la peor de las dictaduras teocráticas. Entre ellas la vejación de mujeres y el arresto de los representantes y observadores de varias ONG internacionales en Egipto. Las minorías religiosas también sufren persecuciones tanto de los grupos políticos como de los militares dominantes. No sólo son víctimas de ataques y destrucción de sus iglesias. Recientemente el sectarismo ha ingresado al área de la salud. Se ha prohibido las transfusiones y trasplantes entre cristianos y musulmanes a petición de los sindicatos islamistas de médicos.
Por otro lado –por si eran pocos en la olla de corrupción y atrocidades- se cocinan a fuego lento los planes de Los Hermanos Musulmanes. Ellos ocultan su política de islamización fundamentalista bajo un manto de moderación, popularidad y promesas caritativas. Puras mentiras. Se han aliado con los militares que hace poco tiempo castigaban a los manifestantes egipcios en las plazas. Ellos presionan a la población con evidente éxito.