26-4-2012
Entrevista a Meir Javedanfar
Es experto en política internacional y suele colaborar con sus análisis en medios de varios países. Además, da clases en una universidad israelí. Conoce como pocos la realidad de Irán, ya que nació y se crió en ese país. Habla del proyecto nuclear iraní, a horas de la cumbre de los 5+1 para tratar ese asunto entre las potencias occidentales y las autoridades iraníes. Pero también cuestiona la forma en que Tel Aviv encara el problema.
Por:
Julián Blejmar (de Tiempo Argentino)
Si algo distingue a Meir Javedanfar de una gran cantidad de analistas internacionales, es que no se le pueden adjudicar rasgos de etnocentrismo. No podría ser de otra forma para este académico nacido y criado en Irán, con estudios en informática y ciencias políticas en la Lancaster University de Inglaterra, y un presente como consultor de Naciones Unidas, analista de Oriente Medio para la CNN, The Guardian, France 24 y Al Jazeera, y profesor de “Política contemporánea iraní” en el Centro IDC Herzliya de Israel, país en el que reside.
Allí recibió a Tiempo Argentino, para comenzar refiriéndose al encuentro de mañana en Estambul que mantendrán representantes del gobierno de Irán con los del grupo 5+1 (los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania), para discutir su programa nuclear.
“Cada vez que Occidente habla con Teherán, Irán se debilita más, ya que mientras Occidente exhibe su vocación de arribar a una salida diplomática, Irán se muestra rígido e inflexible.”
–¿Por qué entonces Irán acepta participar de estas negociaciones?
–El gobierno de (Mahmud) Ahmadineyad puede pensar que esta es una estrategia para ganar tiempo, pero no se da cuenta de que con su reiterada inflexibilidad se está deslegitimando ante el mundo entero, y que además su economía está cada vez peor, lo que lo debilita también en el plano interno.
–Señaló que Irán apenas está construyendo infraestructura para la bomba nuclear, ¿por qué cree que el gobierno de (Benjamín) Netanyahu presiona por la opción bélica frente a la propuesta diplomática de Estados Unidos?
–De hecho, Irán aún no está construyendo la bomba. Sí está construyendo una infraestructura que podría servir tanto a fines energéticos como potencialmente bélicos. Ningún gobierno israelí, más allá de su color político, puede ignorar el programa nuclear iraní. Y Netanyahu lo está haciendo de esta forma para presentarse como una nueva figura bíblica frente a los grupos evangélicos, que hoy en día en los Estados Unidos están más interesados en Israel que los propios judíos, y que además tienen un gran poder de presión sobre el gobierno norteamericano.
–Sin embargo se plantea que Irán no tendría necesidad de desarrollar energía nuclear si no fuera con fines bélicos, teniendo en cuenta su riqueza petrolífera…
–Eso no es válido, Irán tiene todo el derecho del mundo a exportar su petróleo y a vivir de otras fuentes energéticas. Pero la comunidad internacional sabe que en 2003 Irán estaba desarrollando cabezas nucleares para misiles, y si bien la inteligencia de Estados Unidos cree que este desarrollo podría haberse interrumpido, la comunidad internacional continúa esperando que Irán responda las preguntas que tienen para hacerle la ONU, entre otras, por qué razones se muestran tan reticentes a cooperar para demostrar que su plan nuclear tiene fines civiles.
–En su opinión, el de Ahmadineyad es un gobierno extremadamente débil, ¿por qué no cayó o enfrentó una guerra civil durante la “primavera árabe”?
–Hay dos razones. Por un lado, la violencia que utiliza el Estado iraní es mucho más eficaz que la de otros países árabes, y por el otro, la revolución islámica de 1979 acarreó más pobreza y miseria, por lo que el pueblo teme las consecuencias de una nueva revolución. Esto es lo que mantiene aún al gobierno de Ahmadineyad en el poder.
–¿Cuáles son las razones por las que cree que los vínculos tejidos entre el gobierno iraní y el de algunos países latinoamericanos no tendrá continuidad en el futuro?
–En primer lugar, Irán prometió mucho pero entregó muy poco, y países como Bolivia, Ecuador, o
Nicaragua, están pagando altos precios por esa relación, y de hecho sólo la mantienen por Chávez. Con Venezuela, Irán se portó un poco mejor, pero tampoco fue crucial. De hecho, recientemente Chávez pidió una cancelación de una deuda de 290 millones de dólares que mantiene con Irán, y Ahmadineyad se negó. Otra razón es que el modelo iraní es incompatible con el de Chávez. El modelo sindical y de la clase trabajadora en Irán es el sueño de Milton Friedman y de los Chicago Boys, ellos hubieran derramado lágrimas de alegría al ver cómo el gobierno iraní trata a sus trabajadores. Y en cuanto a los Derechos Humanos, Venezuela no es Suecia, pero su política en esta materia no tiene ni punto de comparación con la de Irán, donde las violaciones a los Derechos Humanos son moneda frecuente.
–¿Desde su perspectiva, son sólidos los argumentos esgrimidos por la justicia argentina para implicar a Irán en el atentado a la AMIA?
–Si no hubiera fundamentos, Interpol no habría aceptado el pedido de captura, e incluso aunque en esa organización hubiera habido influencia norteamericana, Irán podría haber aceptado la propuesta de Argentina de realizar el juicio en un tercer país neutral. Si no tienen nada que ocultar, podrían haber aprovechado esta iniciativa y demostrar su inocencia atendiendo a la misma sin demoras.
–En relación con el conflicto entre Israel y Palestina, ¿cree que (Mahmud) Abbas y Netanyahu están seriamente interesados en arribar a una solución o están más pendientes de su posición en la política interna?
–Netanyahu tiene interés de arribar a una solución sólo dentro de sus condiciones, y de hecho está dañando al proceso. No se puede hablar de paz y construir asentamientos. Y si se busca mantener los ya existentes, es necesario acordar y compensar a los palestinos con tierras de la misma calidad. En cuanto a Abbas, creo que podría ser un buen socio para la paz, pero él ha cometido el grave error de acordar con una organización terrorista como Hamas, y es imposible hacer acuerdos de paz si se acepta en el gobierno a un partido que habla abiertamente de la destrucción de Israel. Eso también dificulta mucho el rol de cualquier gobierno israelí, de izquierda o de derecha.
–¿Existe vinculación entre esta debilidad y las crisis internas de países y organizaciones estrechamente vinculadas con Irán, como Siria, Hezbollah y Hamas?
–El modelo iraní no es popular para gran parte de los árabes, durante la “primavera árabe”, se buscó más democracia y menos corrupción, e Irán es cada vez más dictatorial y corrupto. Hamas de hecho ya se alejó definitivamente, pero Hezbollah tiene temor de hacerlo, porque de esta forma Irán le cortaría el suministro de armas. En el caso de Siria, necesita de Irán, ya que simplemente no tiene otros aliados, lo cual es muy útil para Israel, porque al apoyar a (Bashar al) Assad, Irán destruye su posición en Medio Oriente, algo que Israel nunca pudo hacer, y por otro lado cuesta mucho dinero apoyar a Siria, lo que significa también menos recursos para su programa nuclear.
“Con su rigidez, Irán se perjudica”
27/Abr/2012
Voces, Julián Blejmar (Tiempo Argentino)