8 de febrero 2012
Estilo – GASTRONOMÍA
Dos restaurantes uruguayos se destacan en Williamsburg, el barrio con más onda de Nueva York en la actualidad; entre sus propuestas hay chorizos, ravioles, empanadas y mejillones a la provenzal
Valentin Trujillo @valentin_t
Si bien el mundo ha cambiado, las ciudades crecen y se vuelven más complejas, todavía es posible sostener que Nueva York es uno de los sitios (sino el más) multicultural del planeta. Y dentro de ese melting pot neoyorquino típicamente estadounidense se encuentra Brooklyn, auténtico barrio de nacionalidades mezcladas, donde la cabecera de la ribera este del puente Williamsburg forma un contexto particular.
Porque allí está por estas épocas el nuevo centro cultural, artístico y culinario de la Gran Manzana. Si entre los 70 y los 80 la preeminencia del barrio bohemio e intelectual fue el Soho, y hacia principios de los 90 el barrio hipster de moda fue Chelsea, en este inicio de la segunda década del siglo Williamsburg está a la vanguardia de la movida, desplazando a las zonas de Manhattan como lugar posindustrial convertido en hub intelectual.
La comunidad artística -interconectada con las galerías a través de la revista Wagmag- se superpone en Williamsburg con la comunidad de judíos jasídicos (unos 45 mil en el barrio) que se establecieron en esas cuadras en el período de entreguerras. Además, hay una fuerte presencia de negros y latinos. Todo esto generó también un rico ambiente musical, con abundancia de pubs, teatros y sótanos de vida independiente.
Dos restaurantes uruguayos se colaron en el escaparate de sabores y platos internacionales. Se trata de Isa y Tabaré, dos emprendimientos que vienen causando muy buena impresión en la exigente prensa especializada de la ciudad. Debe explicarse el término «uruguayo». No se trata de que la carta esté exclusivamente compuesta por platos uruguayos; no son parrilladas ni restaurantes con lo que en Estados Unidos llaman menúes meatcentric («carnecéntricos»). Sí se destaca el chivito como plato insignia, pero en ambos el abanico es amplio y las opciones son diversas. En ambos casos, también, los dueños de estos locales son en su mayoría uruguayos y también sus chefs.
De las manos de Mattos
Ubicado en el número 348 de la avenida Wyeth, a escasas tres cuadras del puente de Williamsburg, Isa es una propuesta comandada por el chef uruguayo radicado en EEUU Ignacio Mattos, quien ya había tenido una destacada actuación cocinando en el prestiogioso restaurante Il Bucco del Soho, entre otros.
Mattos apunta a una cocina de alto nivel, donde los elementos locales en su menú se fusionan con platos de diseño.
Para este emprendimiento, que fue lanzado en la segunda mitad del año pasado, Mattos se asoció con el restaurante Freeman’s, una referencia en cocina fina en Nueva York.
Las repercusiones positivas fueron casi inmediatas. Una crítica culinaria de la revista Time Out consideró a Isa como un gran sitio de la alta cocina.
Un dj francés y dos criollos
En el número 221 de la calle First, apenas a tres cuadras de Isa, se encuentra Tabaré, un restaurante ambientado con tablones de madera en las paredes, sillones con mullidos almohadones, la chance de comer afuera tanto de día como de noche en un patio trasero con vista a las escaleras de incendio de las casas contiguas (escenografía por demás woodyallenesca) y una iluminación intimista y focalizada.
Los dueños de Tabaré son el francés Bruno Gervais y los uruguayos Diego Olave y Ramiro Lescano. Gervais es un ex DJ francés que llegó a Uruguay, se hizo amigo de Olave y Lescano, y luego los tres se establecieron con este emprendimiento en Estados Unidos.
El menú de Tabaré tiene varios toques muy familiares para un ojo oriental. Desde el diseño, basado en la tipografía de las clásicas hojas Tabaré, hasta los ravioles caseros, los mejillones a la provenzal, un churrasco (al que se le acepta con un toque foráneo de rúcula), empanadas caseras y chorizos con cebolla y pimientos.
En Williamsburg, Brooklyn. Pero como en casa.
The hasidic chivito
09/Feb/2012
El Observador, Valentín Trujillo