4-2-2012
El cairo. Los «ultras» que derrocaron a Mubarak ahora se unen contra la Junta Militar
NICOLÁS DELGADO TWITTER.COM/NICODELGADO13
Los manifestantes egipcios protagonizaron ayer viernes escenas recurrentes en el centro de El Cairo: responden con piedras a las balas de goma y los gases lacrimógenos que dispara la Policía.
El primer acto de esta serie de revueltas se dio en enero y febrero del año pasado, cuando las protestas -impulsadas por la revolución que días antes había irrumpido en Túnez y por el fraude electoral que atornillaba a Hosni Mubarak en el poder- se concentraron en la plaza Tahrir de El Cairo para pedir la dimisión del dictador. El 11 de febrero, disparos y muertes mediante, cayó Mubarak, que había gobernado Egipto durante casi 30 años.
El segundo acto fue en noviembre del año pasado, cuando los manifestantes cairotas, en su mayoría jóvenes que habían nacido y se habían criado bajo el mandato de Mubarak, expresaron su inconformidad con la Junta Militar que transitoriamente sucede al dictador. La lentitud del de transición del poder, sumada a la crisis económica causada por la caída del turismo, provocó el descontento popular que volvió a las calles en noviembre. Muchos de los manifestantes, además de ser jóvenes, son «ultras» -o barrabravas, en jerga rioplatense- de los principales equipos de fútbol de El Cairo.
El tercer acto se dio el miércoles cuando hinchas del equipo Al-Masri de la ciudad de Port Said, vinculado a las clases medias y altas que apoyaban a Mubarak, irrumpieron en el campo de juego cuando finalizó el partido contra el Al Ahli, el equipo más popular de El Cairo. Los «ultras» del conservador Al Masri, junto a un grupo de infiltrados, presumiblemente fieles a Mubarak, persiguieron a los jugadores del equipo rival y mataron a muchos de sus hinchas con cuchillos. El linchamiento político, camuflado en una reyerta futbolística, dejó 74 muertos y más de 200 heridos.
Entonces, la respuesta de los «ultras» del Al Ahli, protagonistas de las protestas de enero y noviembre, volvieron a la calle. Otra vez están acompañados por «ultras» de otros equipos de El Cairo, como los llamados Caballeros Blancos del Zamalek. Las coincidencias políticas y sociales y el descontento con la Junta Militar superan en este caso las discrepancias futbolísticas. Y aunque no se trata de un grupo uniforme, esta vez también tienen un objetivo en común: el derrocamiento del mariscal de campo Mohammed Hussein Tantawi, quien preside la Junta Militar.
Los manifestantes responsabilizan a Tantawi de mirar para el costado y no responder, según sostienen, a la «emboscada», a la «masacre», contra los rebeldes del Al Ahli en el estadio de Port Said.
«Fue una venganza oscura contra los barrabravas por su participación en la revolución», aseguró el candidato presidencial Hamdeen Sabahy.
El principal grupo político de Egipto, los Hermanos Musulmanes, también responsabilizó a Mubarak y a la Junta Militar del asesinato de los hinchas cairotas. Esto impulsó, de cierta medida, las protestas, que ya han dejado cuatro muertos y más de 1.500 heridos en los últimos dos días.
Por su parte, el grupo de «ultras» que lidera las movilizaciones escribió en Facebook: «El mariscal y los demás elementos residuales del régimen de Mubarak nos están enviando un claro mensaje. O recuperamos nuestra libertad o nos castigarán y ejecutarán por participar en una revolución contra la tiranía».
Ayer, los manifestantes prendieron fuego la sede principal del servicio de tributos inmobiliarios, situada muy cerca del Ministerio del Interior, en pleno centro de El Cairo, y sacaron a la calle armarios y escritorios de la sede para utilizarlos como barricadas.
Por su parte, la Junta Militar emitió un comunicado en el que asegura que Egipto atraviesa «la etapa más peligrosa y más importante de su historia» y acusa a «partes extranjeras e internas» de la escalada de la violencia.
Si los «ultras» lograron tumbar a Mubarak, parece difícil creer que no podrán con la Junta Militar. Tantawi, mientras, resiste: aseguró que nadie impedirá la transición y que, como estaba estipulado, entregará el poder a un gobierno civil recién en junio.
Los barrabravas egipcios al poder
06/Feb/2012
El Observador, Nicolás Delgado