“El Estado debería subvencionar a muchos liceos privados”

19/Dic/2011

El Observador

“El Estado debería subvencionar a muchos liceos privados”

18-12-2011 Nuevo obispo señala mentalidad “anacrónica” que no da más espacio a la Iglesia
Asegura que los jóvenes son su pasión y su cuenta de Facebook así lo demuestra. Desde que el Papa lo nombró obispo auxiliar de Montevideo el pasado 10, su cuenta –con 2.141 amigos– se llenó de felicitaciones, sobre todo de jóvenes con los que tuvo contacto en los colegios por los que pasó, entre ellos el preuniversitario Juan XXIII. En diálogo con El Observador, monseñor Daniel Sturla dijo que la Iglesia debería tener más participación en la sociedad, por ejemplo, en materia de familia. Además sostuvo que hay que dejar de lado “prejuicios”, para que el Estado y los privados trabajen juntos en una salida a la “emergencia educativa”.
¿Cuál es el rol del obispo auxiliar?
Ante todo, como dice el nombre, es ayudar al obispo titular, en este caso de Montevideo. En Uruguay, ya hay un auxiliar en Montevideo, monseñor Milton Tróccoli, y otro en Canelones. Se trata de animar y de gobernar a la Iglesia de Montevideo.
¿Qué cantidad de fieles nuclea la Iglesia en Montevideo?
Los números en cuanto a lo religioso varían mucho, una cosa son los bautizados, otra quienes se dicen o sienten católicos, y otra los que participan de la eucaristía dominical. Va en decrecimiento. El 80% de los Montevideanos debe ser bautizado, he escuchado hablar de un 50% que se dicen católicos en Montevideo, pero el número de los que participan en la misa no debe ser más del 5%.
¿Hay crisis de fe en Uruguay?
Sí. Hay un tema que el Papa lo habla muchas veces, una crisis de fe de todo el Occidente tradicionalmente cristiano. Tiene una multiplicidad de factores. Sin dudas hay un tema cultural, que tiene su arranque más histórico en la Revolución Francesa, pero sobre todo en el Mayo Francés. En Uruguay a eso se le suma el laicismo muy fuerte y que caló muy hondo. Por otro lado, hay una búsqueda de fe y también un catolicismo minoritario, pero muy vivo.
Se ordenan pocos sacerdotes, ¿falta vocación?
Sí. Por un lado es propio del “Occidente cristiano”, que en Uruguay se vive con más fuerza por dos motivos: uno, porque nuestras familias son poco numerosas. Si no hay hijos en las familias, tampoco hay hijos en la Iglesia. Y segundo, porque la vocación sacerdotal no significa de ningún modo un ascenso social. Pero, sin duda, el factor más relevante es la fe.
¿Es respetada la Iglesia Católica hoy en Uruguay?, ¿tiene voz?
Ha habido un cambio cultural en Uruguay con respecto a la Iglesia. Hoy es respetada. Para eso hay que mirar nuestra historia. En Uruguay, la Iglesia fue bastante arrinconada por una corriente laicista muy fuerte. Desde la democracia de 1985 en adelante la Iglesia es más tenida en cuenta, si bien como un actor más de la sociedad, no en un modo hegemónico como puede ser en otros países. En educación es insoslayable la presencia de la Iglesia Católica, por ejemplo con la Asociación Uruguaya de Educación Católica. También todo lo que realizan las ONG católicas, muchas de las cuales tienen convenio con el Estado; la Comisión para la Paz.
¿Debería tener la Iglesia más espacios de participación o el Estado debería dárselos?
Entiendo que sí y aún tenemos personas con una mentalidad anacrónica, que quieren negar que la Iglesia como tal tiene una palabra para decir a la sociedad y una relevancia pública. Por ejemplo, cuando salió el documento de la Conferencia Episcopal hubo reacciones que no correspondían. No se fue al aporte del documento sino a detalles menores.
Pero hay temas como el aborto donde se producen “ruidos” entre la Iglesia y otros actores.
En esos ruidos también ha habido un problema de comunicación de la Iglesia. El mensaje cristiano es un mensaje de salvación, de alegría; y, en cambio, muchas veces aparece como el mensaje de los “no”: lo que no se puede hacer. En este caso la buena noticia es la defensa de la vida del más débil.
¿En qué otros temas quiere la Iglesia tener voz?
El tema de la familia, que es el gran problema de Uruguay. La Iglesia ha aportado y sigue aportando mucho en esto. Siempre ha ayudado a las madres solteras y adolescentes. Eso cuesta hacerlo ver.
En los tiempos que corren, ¿es más difícil vivir el celibato?
Debe haber costado siempre. Pero sí entiendo que hoy hay una invasión de imágenes y una sociedad donde lo sexual está muy presente, que puede ser que lo haga más costoso. También si este tema uno lo mira desde el “no”, es todo negativo. Hay que mirarlo desde el sí: el gran sí es que si Dios existe, su amor de verdad puede llenar el corazón de una persona y hacerla feliz.
¿Le preocupa a la Iglesia el estado de la Educación?
Por supuesto. El Papa ha hablado de la emergencia educativa. En Uruguay hay problemas que son solucionables y, sin embargo, cuesta mucho ponerse de acuerdo. La preocupación más grande en este momento son los adolescentes, ahí tenemos una emergencia educativa. Y el ponerse de acuerdo tiene que incluir también las experiencias de los privados. Pero si nos sacáramos los prejuicios y trabajáramos más poniendo el centro en el adolescente, el Estado y los privados podríamos hacer, con los recursos que tenemos, mucho más que lo que estamos haciendo.
¿Cuáles son esos prejuicios?
En la educación no formal ha habido un paso de gigante que ha dado el Estado apoyando a través del INAU a muchas ONG. Donde hay un prejuicio que impide avanzar es en la educación formal. Un tema del que la Iglesia habla desde hace cien años es que los padres que mandan a sus hijos a un colegio privado pagan un impuesto y también la cuota del colegio. Si el Estado subvencionara a muchos liceos privados, ¿cuánto bien se podría hacer?, ¿cuánto se descongestionarían los liceos estatales?, ¿cuánto de la experiencia de los privados podría ser para bien de tanta chiquilinada pobre? A veces cierran liceos privados en los barrios populares porque no se pueden sostener.
¿Qué pueden aportar los salesianos en ese tema?
La educación privada y los salesianos dan en la tecla con una cantidad de cosas que es el gran aporte que tenemos para hacer a los uruguayos. La clave para el adolescente es el “acompañamiento”, es lo que logra un colegio o una ONG salesiana como Tacurú.
Perfil
Obispo auxiliar
52 años
ex inspector de los salesianos
El pasado 10 de diciembre, el papa Benedicto XVI lo designó obispo auxiliar de Montevideo. Se ordenó sacerdote el 21 de noviembre de 1987 y desde joven prestó servicios de responsabilidad dentro de la Congregación Salesiana. Cursó escuela y liceo en el colegio San Juan Bautista. De 2003 a 2008 fue director del Preuniversitario Juan XXIII. Desde 2008 se desempeñaba como inspector de los salesianos y desde 2009 es presidente de la Conferencia de Religiosos del Uruguay.