LIBRO SOBRE JOSÉ GURVICH 16-12-2011
Julio Sapollnik
QUIERO COMENZAR mi presentación del libro Gurvich. Viajes por el tiempo judío (Fundación José Gurvich) de Alicia Haber, diciendo que el Museo Nacional de Bellas Artes no posee un sólo cuadro de José Gurvich. Asimismo, he descubierto que la Biblioteca Nacional no tiene ningún libro, catálogo o folleto de Gurvich para consulta de sus lectores, tampoco esa otra institución señera de la cultura que es la Biblioteca del Maestro, en Buenos Aires. ¿Cuántos libros tiene esa institución ejemplar que es la Biblioteca del Congreso de la Nación? Sólo uno: Autor: Bach, Caleb, Título: José Gurvich y una referencia en Revista Américas, Washington, nº 4 (jul./ago. 2002). Mejor representado está el artista en la biblioteca del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires con 21 folletos, pero la del MNBA tiene sólo cuatro catálogos y cuatro folletos. Por eso, este libro uruguayo le hace muy bien a la cultura argentina.
Recorrer la vida judía en nuestras latitudes es ingresar a un mundo de inmigrantes corridos por la hambruna y la persecución y la búsqueda de la superación personal a través de una renovada identidad. Recorrer las páginas de Gurvich. Viajes por el tiempo judío, avanzar en su lectura y comprensión, es reconocer una vida plena de creatividad, encontrando momentos de asimilación y diferencias. Los padres de Gurvich con una vida tan cercana a la de mis abuelos, derivaron hacia emprendimientos comerciales. Pero, José no. Eligió el camino señalado por Adonai a Bezalel: ser un artista, un hombre destinado a concebir proyectos con su inteligencia y sus manos, en cualquier lugar del mundo, tanto en Uruguay como en Israel.
«Aquí yace un judío común» podría haber sido un epitafio para José Gurvich, igual al que eligió el escritor Scholem Aleijem para el suyo. Este pensamiento surgió ante la foto de Gurvich que se publica en la página 35. La pose es frontal, no alude a un momento trascendente, sino que invita a una fraternal camaradería. Sus manos están desarmadas, aún de su pincel, y la oscuridad del ropaje realza la recepción de la luz y la franca sonrisa en el rostro. Ubicado justo en el centro de una toma nada profesional, la composición ofrece hacia un lado la preponderancia de lo material: las edificaciones se suceden aludiendo a un espacio construido por el hombre; hacia el otro, impera lo ingrávido: el cielo, el aire y la luz se adueñan del espacio. Hacia un lado lo concreto, hacia el otro lo impreciso, lo abstracto. Alicia Haber lo define muy bien: dice que Gurvich es un artista constructivo-aéreo. Así con esta naturalidad y bonhomía transcurre el devenir en sus páginas.
El libro se mira, se lee, se reflexiona y, lo que es genial, se comparte con los propios recuerdos. El volumen relata fascinantes momentos de vida, pero la investigación y el desarrollo sobre los tres viajes que Gurvich realizó a Israel supera la mera descripción de una sola vida para devenir en síntesis de muchas más.
Vaya uno a saber por qué extraña relación, este libro sobre la vida judía de Gurvich se publicó el mismo año en que el Movimiento Kibutziano cumplió 100 años. Leí estas páginas como un íntimo homenaje al primer kibutz Degania, ubicado al norte en Israel, muy cerca del Mar de Galilea, y fundado en 1910 por una docena de soñadores, dispuestos a dar todos sus esfuerzos, hasta la vida. En su relato, Haber explica las aspiraciones del ideal kibutziano que los jóvenes de aquel tiempo querían alcanzar. Aquí se narran las alegrías y pesares de la vida cotidiana del joven que fue Gurvich; incluso, en la página 111 se publica una carta donde el artista describe su actividad como pastor en el kibutz Ramot Menasche en Israel, donde ya vivía su hermana.
La lectura del libro es fascinante. Su contenido expresa la necesidad de abordar el tema desde la segmentación contemporánea. Hoy vemos cómo día a día se construyen museos desde este nuevo paradigma. Los antiguos museos, ubicados en grandes palacios, se levantaron para albergar en su conjunto a la cultura universal. Museos arquetípicos como el Louvre, el British Museum o el Metropolitan de Nueva York contienen en un mismo espacio desde Egipto al Siglo XX, y mucho más; devienen «memoriales» imposibles de abarcar.
Por el contrario, los nuevos museos son modelos de segmentación, generan espacios pequeños y vivaces y convocan exclusivamente al público que se identifica con ese interés. El Museo Gurvich así lo testimonia. En ese sentido, Gurvich. Viajes por el tiempo judío profundiza con inteligencia apenas un segmento de vida y esa permanencia lo vuelve fascinante. Del mismo modo, la aproximación al artista desarrollada en el libro inscribe la importancia de José Gurvich en la cultura universal y, en particular, de Latinoamérica.
NOTA. Este es un fragmento de la presentación en el Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, julio 2011. Ex director del Palais de Glace, Sapollnik actualmente conduce el programa de televisión Cultura al Día.
Fascinante permanencia
16/Dic/2011
El País Cultural, Julio Sapollnik