El éxito de Israel en todos los campos es producto de un gran esfuerzo y de milagros que parecen obras de la cotidianidad. El país ha sido construido con sangre sudor y lágrimas, enfrentando la hostilidad de vecinos que no reconocen su existencia
El 27 de Nisan se conmemora Yom Hashoá. Fecha muy señalada para todos los judíos, pues se recuerda el triste y cruel destino de seis millones de judíos asesinados por la maquinaria nazi en un mundo que no ejerció alguna acción para impedirlo. El mes de Nisan en el calendario hebreo es muy significativo, pues en ese mes se produjo la salida de Egipto. La selección de una fecha conmemorativa y triste justo en Nisan, obedece a que en ese mes ocurrió el Levantamiento del Guetto de Varsovia, una acción sin precedentes de valentía y sacrificio de unos judíos ya condenados que vencieron a los nazis con todo y su poderío. Este año la fecha en calendario gregoriano correspondió al 15 de abril de 2026.
Justo una semana después, en fecha de calendario hebreo 4 de Iyar, se conmemora el Día del Recuerdo en homenaje a los caídos en las guerras y conflictos de Israel. El 5 de Iyar se celebra la Independencia del Estado de Israel, el 22 de abril de 2026 según calendario gregoriano.
Llama la atención esta proximidad de fechas que conjugan el dolor supremo con la indescriptible alegría de la redención nacional que se alcanzó luego de dos mil años de destierro obligado. Los judíos tienen por principio religioso y de vida la santificación del tiempo, la obligación de llevar una memoria detallada de sus vivencias. Las tristes, las alegres.
Cuando los sobrevivientes del Holocausto son ya pocos por obvias razones de edad, cuando quizás parecía que un mundo civilizado en teoría desterraría los odios y fobias, los judíos han encontrado, con mucha sorpresa para algunos, que el fenómeno del antisemitismo está en auge. A veces sin tapujo alguno, otras con el elegante disfraz de negar el derecho a la existencia del Estado de Israel, o achacándole la culpa de todos los males del Medio Oriente, o condenando cualquier acción militar de Israel de una u otra manera.
Más interesante y peligroso resulta el caso omiso que muchos países y gobiernos han hecho del tema de Irán. Un país muy poderoso, con tradición de imperio, con un sistema de gobierno ajeno a la mentalidad occidental, ha sido capaz por años de desarrollar un programa nuclear. Y ha expresado varias veces la intención de borrar a Israel del mapa. Hay quienes no lo tomaron en serio, hay quienes pensaron que esto nunca pasaría. Menahem Begin, el primer ministro israelí que firmó la paz con Egipto, señalaba que Israel y los judíos no se han de tomar estas amenazas sino de la forma más seria. La historia del pueblo judío no es nada agradable al respecto.
La cercanía del Día del Holocausto y el Día de Independencia no es casual. Existe una relación muy estrecha entre la independencia nacional y la capacidad de sobrevivir. Durante dos mil años de ir errante por el mundo, perseguidos por razones hasta encontradas entre sí, asesinados y maltratados, los judíos fueron presa fácil de sus enemigos de turno.
El estado judío estaba en vías de ser creado mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. La comunidad nacional y sus varias instituciones ya hacían vida en el Mandato Británico de Palestina. El drama del Holocausto sensibilizó a un mundo que votó a favor de la creación de un Estado Judío el 27 de noviembre de 1947, acelerando un proceso ya en movimiento. La creación del estado de Israel significó que los judíos recuperasen un lugar de respeto entre las naciones. Tener suelo, bandera e himno, fuerzas armadas, aparato diplomático y, en definitiva, un defensor permanente de los derechos del pueblo judío, en su tierra, en la diáspora, es algo que parece anunciar los tiempos mesiánicos de paz y convivencia.
El éxito de Israel en todos los campos es producto de un gran esfuerzo y de milagros que parecen obras de la cotidianidad. El país ha sido construido con sangre sudor y lágrimas, enfrentando la hostilidad de vecinos que no reconocen su existencia y lo han combatido. La animadversión de países cercanos y lejanos que se declaran enemigos de un pequeño estado. Una campaña permanente de deslegitimación en foros internacionales, organismos y medios de comunicación. La necesidad de sobrevivir ha sido el combustible de una inventiva sin igual, la misma que ha producido tanto avances científicos como mecanismos de defensa tan eficientes como el sistema Cúpula de Hierro con todo y que no sea 100% infalible.
Estos últimos años ha sido muy difíciles. El 7 de octubre de 2023 descubrió toda una crueldad insospechada, también una debilidad del aparato de defensa de Israel. Un aparato que se sobrepuso para combatir en siete frentes bélicos, sobreponerse a embargos y la hostilidad mediática y diplomática de siempre. La iniciativa iraní de lanzar misiles, cohetes y drones sobre territorio israelí era algo denunciado, pero considerado improbable… por aquellos que nunca serán las víctimas de los proyectiles.
Recorriendo la historia reciente y lejana, no puede uno dejar de reflexionar sobre lo diferente que hubiera sido para los judíos y sus comunidades de haberse contado con un estado como Israel. Una realidad de nuestros días que otorga seguridad y dignidad a los judíos de todas partes del mundo.
Entre conmemoraciones y celebraciones, lágrimas y alegrías, no perdemos de vista que hoy, en 2026, el pueblo judío, con todo y las dificultades, vive quizás el mejor momento de una larga y complicada historia.