Un informe de IMPACT-se sostiene que los manuales educativos del emirato contienen referencias antijudías, distorsiones históricas y una representación ideológica del conflicto con Israel, en contraste con la proyección internacional del Estado como mediador regional.
Qatar ha construido durante las últimas dos décadas una imagen internacional de moderación diplomática, mediación regional y modernización económica. Doha alberga bases militares occidentales, organiza grandes eventos globales y actúa como interlocutor en negociaciones sensibles en Medio Oriente.
Sin embargo, un informe del Instituto para el Monitoreo de la Paz y la Tolerancia Cultural en la Educación Escolar (IMPACT-se) sostiene que el currículo escolar qatarí presenta contenidos que contradicen esa imagen exterior. Según la organización, los libros de texto incluyen referencias problemáticas hacia los judíos, el conflicto con Israel y la narrativa histórica contemporánea.
Evaluación bajo criterios de la UNESCO
IMPACT-se afirma que su análisis se basa en estándares de la UNESCO vinculados a la promoción de la paz, la tolerancia y el reconocimiento del “otro”.
La revisión incluye manuales de historia, educación islámica, lengua árabe y estudios sociales utilizados en escuelas estatales del emirato. De acuerdo con el informe, los materiales analizados no cumplen plenamente con los principios de coexistencia cultural y reconocimiento mutuo establecidos por organismos internacionales.
El instituto sostiene que el currículo contiene lenguaje que puede interpretarse como hostil hacia los judíos en términos religiosos y políticos, sin una diferenciación clara entre identidad judía y conflicto geopolítico.
Representación de judíos e historia moderna
Entre los hallazgos citados por IMPACT-se se encuentran referencias históricas que presentan a los judíos en contextos de traición o conflicto religioso, basadas en narrativas clásicas islámicas sin contextualización contemporánea.
Asimismo, el informe indica que la historia moderna del conflicto árabe-israelí es presentada desde una perspectiva unilateral. Según la evaluación, el Estado de Israel aparece descrito exclusivamente como resultado de colonialismo o agresión, sin mención al contexto histórico del Mandato Británico ni a la partición aprobada por la ONU en 1947.
En algunos mapas escolares revisados, Israel no aparece identificado como Estado, siendo el territorio representado como parte de “Palestina”.
Yihad, no musulmanes e identidad nacional
El análisis también señala que ciertos textos de educación islámica tratan la noción de yihad en términos tradicionales, sin una delimitación clara entre su dimensión espiritual y su dimensión armada.
IMPACT-se sostiene que los manuales no desarrollan suficientemente conceptos de pluralismo religioso o convivencia con no musulmanes en términos contemporáneos.
El informe argumenta que esta omisión contrasta con la política exterior qatarí, que promueve diálogo interreligioso y relaciones diplomáticas diversificadas.
Tratamiento de Israel y Hamás en el material escolar
El documento examinado indica que el conflicto con Israel se aborda principalmente desde la narrativa palestina, destacando la resistencia y omitiendo en algunos casos la designación internacional de Hamás como organización terrorista por parte de múltiples países occidentales.
Según IMPACT-se, los materiales no incluyen una explicación completa de la complejidad política interna palestina ni del contexto regional más amplio.
Imagen internacional vs. contenido educativo
Qatar mantiene vínculos estratégicos con Estados Unidos y Europa, alberga la base aérea de Al-Udeid y ha desempeñado roles de mediación en conflictos regionales. Esta proyección exterior ha reforzado su perfil como actor pragmático.
No obstante, el informe sugiere una disonancia entre esa imagen internacional y el contenido educativo interno.
Las autoridades qataríes no siempre han respondido directamente a evaluaciones de este tipo, aunque en ocasiones anteriores han señalado que su sistema educativo refleja identidad cultural y religiosa nacional.
Conclusión
El debate sobre los contenidos educativos en Medio Oriente no es nuevo, pero el caso qatarí adquiere especial relevancia por el papel diplomático del emirato en escenarios sensibles.
La cuestión central planteada por IMPACT-se es si la educación pública refleja estándares internacionales de tolerancia y coexistencia o si perpetúa narrativas históricas que dificultan el entendimiento intercultural.
En un contexto de diplomacia activa y proyección global, el contenido de los libros escolares se convierte en un componente estratégico de la imagen estatal.