Quizás no como el Corán… pero un acuerdo de paz debe ser sagrado

02/Sep/2011

Semanario Hebreo, Editorial

Quizás no como el Corán… pero un acuerdo de paz debe ser sagrado

(Ana Jerozolimski)
1-9-2011
El Secretario General de la Liga árabe Dr. Nabil al-Arabi declaró hace unos días que el acuerdo de paz entre Israel y Egipto “no es sagrado como el Corán”. Si su intención fue hacer un análisis comparativo entre política y religión, podríamos entenderlo, pero el trasfondo es otro y por ende, mucho más preocupante….especialmente si tenemos en cuenta que hasta hace poco, él se desempeñó como Ministro de Relaciones Exteriores de Egipto.
El Dr. Al Arabi dio a entender que Israel viola el acuerdo de paz con Egipto y que por ende, debe saber atenerse a las consecuencias. Claro que no especificó…porque no hay lo qué.
En realidad, hace ya unos 20 años, que Israel descubrió violaciones..del lado egipcio. Cabe recordar que en el marco del acuerdo, la península del Sinaí que Israel devolvió enteramente a Egipto, debía quedar desmilitarizada. Con ello, la intención era garantizar profundidad estratégica para Israel. Sin embargo, el acuerdo de paz determina, entre otras cosas, que Egipto tiene derecho a tener una estructura en  el Sinaí, apropiada para el funcionamiento, en eventualidad a fijar de común acuerdo, de un batallón. Pues Israel descubrió en determinado momento que Egipto había jugado con las palabras…y había preparado en secreto esos espacios…en varios puntos del Sinaí, alegando que el acuerdo no especifica dónde y que por lo tanto lo hicieron en diversos lugares por si acaso..El resultado fue que en lugar de un batallón, podrían entrar allí …tres divisiones.
Fuentes israelíes con acceso a información de Inteligencia nos han dicho que el Servicio de Inteligencia de Israel ha compilado en distintas ocasiones un documento clasificado sobre las violaciones egipcias del acuerdo, pero no lo publica, para no tensionar las relaciones entre ambos países. Claro que no siempre se trata necesariamente de violaciones de carácter  militar, pero es indudable que la incitación anti israelí, la difusión del odio a Israel y el antisemitismo en medios de comunicación oficiales y en varios marcos activos en Egipto, lejos han estado de reflejar algo parecido siquiera al espíritu que debe irradiar un acuerdo de paz.
Pero en general…Israel calla..Las protestas han sido esporádicas, generalmente a puertas cerradas..y los únicos que hablaron a viva voz y en tono desafiante a Egipto por ello, han sido políticos que no estaban en cargos oficiales o gubernamentales..como el actual Canciller Avigdor Liberman que cuando se hallaba en la oposición dijo en el Parlamento que si el Presidente Husni Mubarak no quiere venir nunca a Israel “que se vaya a…” (algo parecido a “al demonio”, aunque la expresión en hebreo era otra, que traducida no tiene mucho sentido).
Lo que puede comprenderse que algunos vean como falta de dignidad, también debe ser visto como una profunda convicción de Israel sobre lo importante de su paz con Egipto. A menudo, traga saliva…y sigue.
El cambio que supuso la firma de esa paz en lo relativo a la alerta israelí en sus fronteras, fue imponente. La frontera sur, casi 200 kms de frontera con Egipto, pasó a ser vista ya no como frontera de guerra sino como frontera de paz. Eso tuvo una incidencia de largo alcance en toda la actitud israelí relacionada a la preparación constante de su defensa, que como bien es sabido, es necesaria en varias fronteras. No es que se dejó de cuidar esa frontera, pero al ser percibida ya de otra forma, por el acuerdo de paz, el cambio es radical y permitió mayor libertad en los esfuerzos necesarios para tener los ojos bien abiertos en otros frentes.
La situación de los últimos meses, a raíz del derrocamiento del Presidente Mubarak, ha dejado en claro que si bien la frontera entre Israel y Egipto no es una frontera de guerra, en el sentido estricto de la palabra, ha dejado de ser una frontera de paz. Islamistas de todo tipo, células de Al Qaeda y los grupos radicales palestinos, así como bandas de delincuentes beduinos armados, pululan por la zona..y muchos de ellos buscan el momento propicio para atacar a Israel. El atentado de hace dos semanas en la carretera conducente a Eilat, fue sólo un ejemplo.
Ha habido sí una violación del acuerdo de paz—con permiso de Israel. A fin de permitir que se combata a esos elementos radicales en el Sinaí, Israel autorizó a Egipto la introducción de miles de tropas y blindados a la península, aunque no de tanques. Se estima que no habrá marcha atrás.
En el tiroteo entre las fuerzas de seguridad de Israel y los terroristas en el atentado, murieron cinco soldados egipcios. El Cairo reaccionó airado y masas enardecidas manifestaron frente a la Embajada de Israel en la capital, quitando la bandera israelí de su lugar .Fue colocada de nuevo recién varios días después. Israel lamentó la muerte de los soldados, como corresponde…aunque no está claro si murieron de balas israelíes o de los propios terroristas.
Lo que vale la pena que recuerden en Egipto, es que el atentado en el cual murieron seis civiles israelíes, un policía y un soldado, fue perpetrado desde territorio egipcio, por una célula algunos de cuyos miembros vestían, según testigos presenciales, uniformes egipcios, y con disparos efectuados, entre otros, también desde las inmediaciones de una posición egipcia.
El problema es que aunque la Junta Militar suprema que gobierna hoy Egipto sea consciente de que es en interés de su país preservar el acuerdo de paz con Israel, parecería que el liderazgo actual-y también la Liga Arabe- se dejan llevar en cierta medida por la calle egipcia que habla en otro tono. Puede ser peligroso.
Sería bueno recordarlo antes de comparar el acuerdo de paz…con el Corán.