Somos un grupo de 8 uruguayos de 18 años, que vinimos en marzo a Israel en un plan de intercambio con fecha de finalización en el mes de noviembre. Hoy en día estamos a la espera de noticias sobre cuál será el destino de nuestro plan y el de nosotros mismos en esta desgarradora situación que hoy estamos viviendo.
Este sábado, nos despertamos a las 7 de la mañana, con el ruido de las sirenas obligándonos a correr en nuestros pijamas a los refugios antimisiles. Durante estos primeros minutos el miedo nos apoderó. No sabíamos que estaba pasando ni la gravedad de la situación. Pasaron instantes hasta que nos enteramos lo peor; había estallado la guerra. Aproximadamente 250 terroristas estaban dentro de Israel, disparando contra toda persona que se encontrara en la calle. Más de 1000 muertes, cientos de desaparecidos y más de 2000 heridos. De esta inmensa cantidad de víctimas, la gran mayoría son civiles. Hombres, mujeres, y hasta niños y ancianos fueron tomados como rehenes y llevados hacia la Franja de Gaza, dejando cientos de familias destruidas. Nuestra sorpresa fue total, haciendo que muchos de nosotros entremos en estado de shock. Nunca vivimos estas circunstancias en Uruguay, no sabíamos lo que esperar ni que sería de nosotros.
Fueron pasando las horas y el sentimiento de angustia no hizo más que empeorar. Comenzamos a ver videos de la crudeza con la que los terroristas secuestraban y asesinaban civiles; la brutalidad con la que se llevaban a familias enteras solamente para pasearlas como trofeos de guerra por las calles de Gaza. Empezamos a recibir noticias sobre víctimas conocidas o familiares de conocidos. Durante todo el día nos encontramos corriendo hacia los refugios, aturdidos por las sirenas y por los ruidos de explosiones. A todo esto, solo una cosa pasaba por nuestra mente. ¿Y si los próximos somos nosotros? ¿Y si el siguiente misil cae sobre nuestra cabeza? Siendo tan jóvenes y estando tan lejos de nuestras familias, nos encontramos abrumados por el miedo y por la incertidumbre.
Esta guerra no es tan lejana como parece, hay muchos otros uruguayos sufriendo estos actos de cruel violencia. Nosotros, al igual que los civiles israelíes e incluso civiles palestinos, somos víctimas de una guerra que no elegimos, pero que sin embargo está destrozando vidas. Hoy Hamas está mostrando su verdadera cara, terroristas que no tienen ni un mínimo de respeto por ninguna vida. Judíos, cristianos y hasta musulmanes están siendo brutalmente asesinados en este mismo momento en manos de personas que perdieron su humanidad hace ya mucho tiempo. Hoy está pasando en Israel, pero el día de mañana podría pasar en cualquier lugar del mundo. Si no ponemos fin al odio y le hacemos frente al terror, situaciones como lo que fue hace 30 años el atentado de la Amia en Argentina o hace 7 años el asesinato de David Fremd en nuestro propio país, están destinados a repetirse.
Llamamos a la población uruguaya a sensibilizarse con nuestra situación, informarse en medios objetivos acerca de lo que está ocurriendo y apoyar la lucha contra el terror.
Unámonos para hacer frente al terrorismo y luchar por la paz.