Me gustaría explicar algunas de las razones por las cuales he decidido vivir en Israel. Éstas no son las únicas razones por las cuales un judío debería hacer aliá y pueden no ser las mejores, pero son algunas de las razones que me atraen a mí. Permítanme empezar con tres relatos:Mi abuelo, el Rabino Mordejai Iaakov Golinkin z»l, nació en Cherson en Ukrania en 1884. Cuando era un niño pequeño en el jeder, llegaron a la porción semanal de Lej Lejá en la cual Dios hizo un pacto con Abraham: “a tu simiente he dado esta tierra” (Gen. 15:18). Mi abuelo sostuvo sus tzitzit en su mano y en el estilo de Europa Oriental hizo su propio pacto con Dios – que nunca olvidaría la promesa de Dios a Abraham de darnos Eretz Israel. No se olvidó. Se unió a Mizraji, la organización sionista religiosa, en 1913 y siguió siendo un miembro activo durante 61 años hasta su muerte en 1974.Cuando mi padre, el Rabino Noaj Golinkin z»l y tibade l’jaim mi madre, Dvora Golinkin se comprometieron en 1951, mi padre no le compró a mi madre una anillo. En cambio decidieron donar el dinero a UJA. Fue como si se estuvieran comprometiendo los dos con el Estado de Israel. No fue hasta diez años más tarde que mi madre tuvo su anillo de compromiso.El 1 de mayo de 1951, se vendió el primer Israel Bond. Mi padre se entero de antemano y arregló comprar el bono número #WA000001 como un regalo para mi primo Meyer Goldstein en honor de su primer cumpleaños.Por lo tanto no es sorprendente que cuando vinimos a Israel con mis padres en 1968, a los 13 años, que al final de verano yo anunciara que quería quedarme en Israel. Mis padres dijeron que primero tenía que terminar el liceo y después podía decidir. (¡Quizás pensaron que cambiaría de idea!). De modo que hice aliá en 1972 y he vivido en Israel desde entonces.Cuando vivía en la Diáspora, muchas de nuestras oraciones y profecías parecían irreales y remotas. Cuando vivo en el renacido Estado de Israel son reales y milagrosas. Recitamos en la Amidá tres veces por día “teka beshofar” – “toca el Shofar de nuestra libertad” Por 1900 años, los judíos han recitado esta oración para kibutz galuiot, la reunión en Israel de los exiliados, como una esperanza, como un sueño. Si se vive en Israel hoy en día, uno se da cuenta que ya no es sólo un sueño – es un sueño hecho realidad. Cuando hice mi entrenamiento básico en Zahal, la FDI, hace muchos años ¡los 66 soldados en mi unidad habían hecho aliá desde 23 países diferentes! Este semestre estoy enseñando un curso sobre la Hagadá de Pesaj en el Instituto Schechter en Jerusalem. Cuando quise comparar las canciones y costumbres de diferentes comunidades judías, no tuve que ir muy lejos. Simplemente les pedí a mis 32 estudiantes, provenientes de Europa, Rusia, Yemen, Irán, Marruecos, Tunes, Algeria y otros países. Kibutz galuiot está pasando ahora mismo en Israel y estoy feliz de ser parte del milagro.Ahora miremos otra bendición de la Amidá: “VeIeierushalaim irjá,” “Dios misericordioso retorna a tu ciudad.” Desde la Destrucción del Segundo Templo en el año 70 e.c., esta oración también parecía irreal. Pero cuando camino por las calles de Jerusalem hoy en día, sé que nuestras oraciones han sido contestadas. Desde 1967, la población de Jerusalem ha crecido de 185.000 a más de 700.000, hasta que se ha convertido en la ciudad más populosa en Israel. Su área se ha más que doblado y la profecía de Zacarías (2:8) se ha cumplido: “Jerusalem será habitada como las ciudades abiertas, a causa de la muchedumbre de hombres, y de bestias que habrá en medio ella.” Binian Ierushalaim, la reconstrucción de Jerusalem está sucediendo ahora mismo y yo estoy orgulloso de ser parte de este milagro también. Además, Limud Torá, el estudio de la Torá se torna vivo para mí en Israel. Cuando visito Jericó, saco mi confiable Tanaj de bolsillo y leo el relato de su captura por Ioshua hace 3.200 años. Cuando estudio acerca de David y Goliat, puedo ir en auto a Emek Haela y levantar cinco piedras chatas y lisas como lo hizo David. Puedo ir al pie de los montes de Judea y revivir los sucesos en el Libro de los Macabeos y puedo viajar a Masada y leer en voz alta la descripción de Josefo. Puedo visitar Qumram y leer los Rollos del Mar Muerto y contemplar las cuevas de Bar Kojba mientras leo las cartas que les envió a sus tropas.Puedo ir al campo y revivir muchas famosas historias talmúdicas. Por ejemplo, leemos en el Talmud Ierushalmi (Berajot 1:1) que “Rabi Hiia el Grande y Rabi Shimon ben Halafta estaban caminando en el valle de Arbel a la hora de la salida del sol y vieron el comienzo del amanecer. Rabi Hiia comentó, así es la redención de Israel – primero poquito a poco, y a medida que procede, se torna más rápida y más grande.” He estado parado en el acantilado de Arbel cerca del Lago Kineret al amanecer leyendo esta historia – que es acerca del amanecer y también acerca de la redención. En Israel, la historia judía no está solamente en los libros que estudiamos – nos rodea. Ioshua y David, Isaías y Amos, Judá Macabeo y Josefa, Rabi Akiva y Bar Kojba están vivos y se encuentran bien en la tierra de Israel. Yo estoy feliz de ser su vecino.El ivrit – el hebreo – ha sido nuestra lengua nacional por 4.000 años. Puedo leer y escribir y hablar hebreo en cualquier lado. Pero hay un único lugar en el mundo en donde el hebreo vive y respira: en Israel. Los conductores de ómnibus maldicen en el, los policías escriben boletas en el, el fútbol y el basketball se juegan en el, los grupos teatrales actúan en el, los carteles de las calles están escritos en el y la radio y la tele transmiten en el. Me siento contentísimo de ser parte de este renacer.Finalmente, para bien o para mal, es el único estado judío que tenemos. Es el único lugar en el mundo occidental donde no tenemos que explicarles a nuestros hijos porque no festejamos Navidad. Tanto es así, que en Israel, no sólo no sé cuantos días de compras quedan para Navidad ¡sino que generalmente ni siquiera soy consciente que Navidad ha llegado y pasado! Israel es el único país en el mundo donde el Shabat es un día semanal de descanso, donde hay una enorme janukiá en el edificio del parlamento en Jánuca, donde la gente camina por las calles disfrazada en Purim regalándose platos de mishloaj manot, y donde los apartamentos son construidos para que una familia pueda levantar una sucá en el balcón. Por primera vez en alrededor de 1600 años, Israel está otra vez en el centro del escenario de la Historia Judía. Hasta 1972, yo era un miembro del auditorio, desde entonces, he sido parte del drama en curso. Me gustaría concluir refiriéndome a la historia de los espías, que leeremos en la porción semanal de Shlaj Lejá en junio. ¿Cuál fue su pecado? Todo lo que dijeron era verdad: la Tierra de Israel era fértil, “manaba leche y miel”, pero bien fortificada y habitada por muchas naciones poderosas. Ioshua y Caleb no disputaron estos hechos. Entonces ¿por qué llegaron a conclusiones opuestas y por qué fueron castigados los diez espías? La diferencia fue la actitud y la falta de fe. Para decirlo sin rodeos, los diez espías no tuvieron “agallas” y fe en Dios. Dijeron de plano: “no podremos subir contra esta gente, porque es más fuerte que nosotros.” (Números 13:31). Caleb, por su parte, no se sintió intimidado por lo que vio. Su reacción a los diez espías fue “¡Subamos de una vez, y tomemos posesión de ella, porque muy bien podemos conquistarla!” (13:30)Siempre he tratado de seguir el ejemplo de Caleb y Ioshua. Israel tiene tremendos problemas sociales, militares, religiosos y educativos. Nadie disputa esto hechos. Pero, si tenemos fe en Dios y una moderada dosis de jutzpá “seguramente venceremos.”NotasPara una razón halájica véase mi responsum “¿Es una Mitzvá Hacer Aliá?” Responsa in a Moment, Jerusalem, 2000, pp. 79-83, también disponible en http://www.responsafortoday.com/El Prof. David Golinkin es el Presidente del Instituto Schechter de Estudios Judaicos en Jerusalem.
Por qué Hice Aliá
14/Sep/2010
Prof. David Golinkin