17-05-11 | SOCIEDAD Una ciudad fronteriza está sitiada por el Ejército, que intenta silenciar las protestas contra Bashar Al Assad. Describen la represión del régimen como una «catástrofe»
Numerosas personas que huyen del país describieron escenas truculentas en la localidad de Talkalaj, rodeada por fuerzas gubernamentales en su intento de aplacar una revuelta que ya lleva dos meses.
Al menos ocho personas murieron el domingo allí, siendo las víctimas más recientes de la represión del régimen sirio. Hasta el momento, organismos de Derecho Humanos evalúan en 850 la cantidad de muertos desde mediados de marzo.
Talkalaj, de 70 mil habitantes, está bajo sitio militar desde la semana pasada. «La situación en la ciudad es catastrófica», dijo Ahmad, de 55 años. Ahmad cruzó la frontera hacia Líbano durante la noche del domingo al lunes y solicitó identificarse sólo por su nombre. «Las calles huelen a cadáver», afirmó.
Las autoridades justifican el asedio militar con el argumento de que la ciudad está llena de extremistas que pretenden el establecimiento de un estado islámico, dijeron pobladores a The Associated Press.
«Nada de eso es verdad», afirmó Ahmad, quien insistió en que no se le identificara porque temía represalias.
Otro desplazado, que llegó el domingo a Líbano, dijo que la mezquita de Omar bin al-Khattab resultó dañada debido a un intenso bombardeo que cayó en los últimos días.
Más de 5.000 sirios han huido en las últimas semanas a tierras libanesas debido a las acciones a las que recurren las fuerzas de seguridad para aplacar la insurgencia contra el Gobierno de Bashar Al Assad, quien responde con disparos de armas cortas, asedios y fuego de artillería.
Un residente dijo que el conflicto en Talkalaj ha tomado un curso sectario peligroso.
Individuos misteriosos, a los que se conoce como «shabiha», andan armados, apoyan al régimen y están atacando a los suníes en la ciudad, afirmó Hamid, de 45 años.
Siria tiene una conformación multisectaria a la que Al Assad ha mantenido controlada con mano dura e ideología laica.
La mayoría de la población es musulmana suní, aunque Al Assad y la elite gobernante pertenecen a la secta minoritaria alauita, derivada del islamismo chií.
Las calles de Siria «huelen a cadáver»
18/May/2011
Infobae