Un desafío para titanes

03/Sep/2010

Egon Friedler (La República)

Un desafío para titanes

OPINION INTERNACIONAL
UN DESAFIO PARA TITANES
¿COMO HACER POSIBLE LO IMPOSIBLE? ESTE ES EL DESAFIO PARA TITANES QUE ENFRENTAN EN SUS CONVERSACIONES DE PAZ, RECIÉN INICIADAS EN WASHINGTON, EL PRIMER MINISTRO DE ISRAEL, BENJAMIN NETANYAHU Y EL PRESIDENTE DE LA AUTORIDAD PALESTINA, MAHMUD ABBAS (O COMO ES MAS CONOCIDO POR LOS PALESTINOS), ABU MAZEN.
Egon Friedler
Lamentablemente ninguno de ellos es un titán. Ambos son políticos con un margen de maniobra sumamente limitado. Netanyahu dirige una coalición en la cual la mayoría es la derecha y la centro-derecha, además de una fuerte representación de los nacionalistas religiosos, no precisamente proclives a una política de concesiones generosas a los palestinos. Abbas carece de legitimidad ya que su período presidencial terminó en enero de 2009 y solo puede hablar por los habitantes de Cisjordania pero no por los de la Franja de Gaza, controlada por sus rivales de Hamas.
Sin embargo, aunque los escépticos y los pesimistas tienen muy buenos argumentos, los optimistas también tienen razones nada desdeñables para creer que los pronósticos negativos sobre las negociaciones entre palestinos e israelíes podrían ser erróneos.
Vamos a citar a dos observadores inteligentes y muy bien informados de cada uno de los dos sectores de opinión. Citaremos primero al representante del grupo que está numéricamente en franca desventaja, el optimista. Se trata de Martin Indyck, vice-presidente para Política Internacional de la Institución Brookings en Washington, ex embajador de Estados Unidos en Israel y Sub-Secretario de Estado para Asuntos del Medio Oriente durante el gobierno de Bill Clinton. Su artículo se publicó en el «New York Times» ( 26.8.2010) y se titula «Por una vez, hay esperanza en el Medio Oriente». A juicio de Indick existen cuatro factores que justifican cierto optimismo sobre el resultado de las conversaciones:
En primer lugar, la violencia ha disminuido en la región. Durante la década de los 90, Israel se vio expuesta a constantes ataques terroristas que impidieron que sus líderes justificaran ante su pueblo el riesgo de adoptar concesiones significativas. Los israelíes se convencieron de que Arafat estaba haciendo un doble juego, hablando de paz en las negociaciones y al mismo tiempo alentando secretamente a los terroristas en territorios que estaban bajo su control.
Indyck señala que hoy, gracias a los esfuerzos tanto de Israel como de la Autoridad Palestina han llevado a que el número de civiles muertos por ataques terroristas haya caído desde el momento álgido de la intifada de 452 en 2002 a 2 este año (el número aumentó a 6 con el asesinato de 4 israelíes dos días después perpetrado con el claro propósito de hacer fracasar las negociaciones).
En segundo lugar, la actividad colonizadora israelí ha disminuido considerablemente. Como resultado de una moratoria de 10 meses, no se construyeron nuevas casas en la Margen Occidental. También se ha reducido de manera significativa la demolición de casas palestinas. Sin embargo, la moratoria expira el 26 de setiembre y es probable que el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no acepte su prolongación. Mahmud Abbas declaró que en ese caso se retiraría de las negociaciones. Sin embargo, podría llegarse a un compromiso si el Sr. Netanyahu aceptara limitar la construcción a proporciones modestas en los bloques de asentamientos que probablemente quedarán en manos de Israel en un acuerdo final, a cambio de medidas que aceleren el traspaso de la soberanía a los palestinos.
En tercer lugar, la mayoría de la opinión pública tanto entre los israelíes como los palestinos apoya una solución de dos estados. También la apoyan la mayoría de los árabes. En caso de que el Sr. Netaniahu deba enfrentar una oposición muy dura de su propio partido, el Likud, podría contar con el apoyo del centro y la izquierda israelíes. En caso de realizarse un plebiscito entre los palestinos, la posición de Hamas, contraria por principio a todo acuerdo, lleva las de perder.
La posición escéptica, está representada por el periodista internacional nacido en Irán, Amir Taheri. Educado en Teherán, Londres y París, fue editor del diario iraní «Kayhan» entre 1972 y 1979. En las últimas décadas ha trabajado para una serie de publicaciones importantes desde el «Spiegel» alemán al «Nouvel Observateur» francés. Ha escrito varios libros, algunos de los cuales fueron traducidos a veinte idiomas. Su artículo titulado » Palestina : ¿una causa o un proyecto politico? se publicó en el diario árabe de Londres «Asharq Alawsat».Taheri sostiene que ni los palestinos ni los israelíes confían en Obama lo que lleva a que ambas partes negociadoras endurezcan sus posiciones. De parte israelí, él ve un gran escollo en que la coalición de Netaniahu depende de partidos que no quieren ninguna clase de estado palestino.
Pero a su juicio, el factor principal que hará fracasar las negociaciones es que para la mayoría de los líderes palestinos, Palestina es una causa, no un proyecto político.
El triunfo de la causa ha tenido un éxito que supera todas las expectativas, pero la causa ha ido en detrimento de logros políticos reales y concretos. Y de hecho, los palestinos son prisioneros de la causa que implica la destrucción de Israel. Mientras ésta siga siendo su objetivo principal y no la creación de un estado, no habrá una genuina búsqueda de la paz de parte palestina, por lo que las negociaciones no tienen la menor chance de éxito.
La Historia, en definitiva, dirá cuál de los dos analistas acertó en su planteo.